El otro día andaba revisitando el IMDb de Peter Hyams y me encontré con un curioso dato, el hombre que había realizado películas como ATMOSFERA CERO, 2010: ODISEA DOS, CAPRICORNIO UNO, MANOS SUCIAS SOBRE LA CIUDAD o TESTIGO ACCIDENTAL entre otras, nunca había sacado más de 6,7 de nota en IMDB excepto en una ocasión, su capitulo de la serie Cuentos Asombrosos que llegaba al 7,4.

Tras esto empecé a ver directores de renombre que habían trabajado en series del corte de CUENTOS ASOMBROSOS y me di cuenta que en la mayoría de casos por muy buenas películas que hubiesen realizado, ninguna llegaba en puntuación a cualquier capítulo serial que hubiesen realizado. Tras esto empeza a ver notas de series de 2023/2022 vs películas y también me di cuenta que no había color. En términos de cine, era casi imposible llegar al 8 mientras que en términos de serie era casi imposible bajar del 8.

La respuesta no es un misterio y es clara, quienes votan en páginas al estilo IMDB son los mismos que inundan las redes sociales de estupideces, es decir, esos que pasan el rato entre serie de Netflix y partida al Call Of Duty.

El problema es que al final el mensaje por muy imbécil que sea acaba calando por repetición y estás notas de IMdb acaban siendo una referencia para todos o al menos para la mayoría y eso, hace que las series acaben teniendo más respeto que las películas lo que va en detrimento de estas últimas. Seguro que si buscamos encontramos algún buen capitulo de serie, incluso alguna buena temporada y si me apuras, alguna buena serie completa pero, por muy buenos que puedan ser esos capítulos top de referencia, nunca podrán acercarse a lo que pueda ser una obra maestra de cine, una muy buena película o simplemente una buena película.

Sólo por presupuesto y por personal profesional, las series siguen estando lejos del cine y no dejan de ser eso, un entretenimiento que podríamos emparejarlo con las novelas pulp o con la literatura de kiosko de las cuales por cierto han salido grandes ideas e historias, pero, nunca dejaron de ser eso, un entretenimiento y, el púbñico que las consumía lo sabía.

El problema es que en la neciolandia actual eso no ocurre y el poder de las redes sociales y de las webs tipo IMDb unidos a los habitantes de la citada necionalandia, hace que, la cosas se confunda, enreden y alteren lo que no debería alterarse, la escasa cultura que consumimos.

Por eso el concepto de obra pulp, de kiosko o de divertimento, es el que se debería tener sobre las tan de modas series de televisión, un simple entretenimiento que nada tiene que ver con una producción cinematográfica y es así como no deberían solaparse. En cambio las series están siendo tratadas como la verdadera realeza del audiovisual actual, simplemente gracias a un trampantojo apoyado en el tiempo donde guionistas con síndrome de Froid de mercadilla hacen creer que la verdadera profundidad de personajes está en las series y no en el cine.

Series tan exitosas como Succesion o Juego de Tronos, no dejan de ser remedos de Dinastía o Falcon Crest sólo que apoyados en una mejor puesta en escena, una mayor producción y una mucho más enorme promoción gestada de las entrañas de Netflix y sucesoras. A los inversores les es más rentable las series que las películas. El contenido como ellos le llaman, es mucho más barato de producir que un largomentraje y produce mucho más beneficios, por lo que a la industria le interesa que los IMDb de turnos hagan creer al pueblo llano, que lo que hacen frente al televisor no es entretenerse sino, recibir una catedra audiovisual. Resultado, por el abuso de las monótonas series, a día de hoy una producción como Lawrence de Arabia o Master & Commander, es imposible que pudiesen realizarse.