Ver gratis EL ORGULLO DE LOS YANKIS | 1942 ‧ Deportes/Drama ‧ 2h 8m

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LLega gratis y en HD para todos vosotros, una de las películas más importantes de Sam Wood. Biopic sobre Lou Gehrig, un legendario jugador profesional de béisbol norteamericano, al que, después de jugar muchos años sin perderse ni un solo partido, le diagnosticaron de repente una misteriosa enfermedad.

Películas con 11 nominaciones a los Oscar donde destacan muchos aspectos como por ejemplo, le preciosa fotografía en blanco y negro creada por Rudolph Maté que continua en la línea de los visto un año antes en Ciudadano Kane.

Biopic de contenido épico sobre uno de los mejores jugadores de béisbol de la historia,
Lou Gehrig, poseedor de multitud de records, personaje legendario e ídolo de masas.
Rodada un año después de su fallecimiento, tuvo un gran éxito al estar muy presente su recuerdo. Formó junto con Babe Ruth, que se interpreta a sí mismo en el film, un equipo de fábula, posiblemente el mejor equipo de la historia (los Yankees del año 1927), según los entendidos.
Aunque su madre se empeña en que sea igeniero, tiene unas cualidades innatas para jugar al béisbol. Al comienzo del film tiene que pagar un cromo para jugar, que otro chico desprecia por ser de un novato (curiosamente, Babe Ruth). En su fuerte lanzamiento, rompe un cristal. Desde temprana edad se ve que que será un magnífico jugador.

El gran acierto de la película es que no se centra exclusivamente en su carrera profesional, ya que alterna hábilmente su vida privada, de modo que no hay que ser un entendido en este deporte para seguirla perfectamente y disfrutarla.

Dirige Sam Wood (al que se le atribuye una parte de “Lo que el viento se llevó”), que le da al conjunto un toque de ternura – se mueve en el terreno melodramático- y sabe sacar lo mejor de Gary Cooper.
Mantiene un ritmo adecuado, con pequeños momentos de humor (genial pedida de mano con policía cotilla incluído, la detención por exceso de velocidad) y hace evolucionar la historia eficazmente, gracias también al acertado montaje de Daniel Mandell (“Los mejores años de nuestra vida”). Es por ello que se le perdonan ciertas “fallillos” como la caracterización de la madre (no envejece, tiene el mismo aspecto), el número de “Veloz y Yolanda” (bello, pero metido con calzador) o el escaso porte físico en las carreras de Gary Cooper.

Los secundarios rayan a gran altura, desde la puntillosa madre (Elsa Cansen) que se hace odiar en ocasiones, pasando por el excelente Walter Brennan, amigo más que periodista y una notable Teresa Wright.

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