Comparar la Venecia preciosista de ‘Locuras de verano’ (1955) con la belleza psicodélica de ‘Atlantide’ es como comparar un cuadro de Veermer con un Kandinski, pero está claro que ambos abrazan el arte y la emoción de la misma manera aunque con estética distinta. Y es que es en la trama donde ‘Locuras de verano’ y ‘Atlantide’ son más parecidas ya que al final ambas nos hablan de un romance, de la soledad y de la iniciación, en una el paso a la madurez y en la otra el siguiente paso tras la adolescencia. Por supuesto en su forma narrativa nada tiene que ver el clasicismo de David Lean con esa especie de videoarte que ofrece Yuri Ancarani e incluso nada tiene que ver la Venecia de 1955 con la de 2021, ambas siguen siendo iguales en su arquitéctura pero no en sus huespedes, los cuales ni siquiera parecen ser del mismo planeta.

Pero lo que está claro como decimos es que ambas películas ofrecen las dos Venecias jamás vista en el mundo del cine, un prodigio de color, sonido y lirismo que atrapa al espectador de principio a fin. Por supuesto ‘Locuras de verano’ es una obra más completa en términos generales ya que todos los aspectos de la obra están cuidados de igual manera, algo que no ocurre con ‘Atlantide’, donde la historia es un mero esbozo para servir de estructura a un envoltorio enorme. Un envoltorio donde el ingenio final y sonoro alcanza cotas máximas de expresión artística y donde la noche jamás había sido tan bien filmada quizás desde tiempos de Michael Mann.

Dos obras que Cinematte Flix recomienda y que no so podéis perder.