Recuperación de la Esencia del Original
“Predators” (2010) logra recuperar la esencia de la película original. Es una obra inquietante, repleta de suspense y con una trama que atrapa. Nimród Antal se centró en lo esencial: los personajes. Un elenco variopinto y diverso que genera empatía inmediata en el público. Antal aborda la narrativa con calma, evitando precipitarse en las escenas de acción y dedicándose a la evolución de Royce, que pasa de ser un mercenario a un héroe. Todo esto se desarrolla en el entorno predilecto del Predator: la selva. La música de fondo, originalmente compuesta por Alan Silvestri y ahora reinterpretada por John Debney, añade una capa extra de atmósfera. La película introduce una nueva raza de Predators y un planeta convertido en coto de caza, lo cual resulta bastante original. Sin embargo, cabe preguntarse si esto es suficiente para rendir homenaje a una de las grandes películas de acción y ciencia ficción de la historia.

La Película: Crítica
No estamos ante la película del año, del siglo, ni de la historia del cine. No ofrece un argumento profundo, giros inesperados, ni un final impredecible. Tampoco es una película de acción con efectos especiales deslumbrantes. Al acudir al cine para ver una película de este calibre, las expectativas suelen ser modestas, y encontrar algo que la convierta en especial es más una utopía que una esperanza real.

El reparto genera reacciones mixtas. Por un lado, algunos nombres evocan el cine de acción clásico, aunque acaben siendo personajes secundarios. Por otro, actores de renombre como Adrien Brody y Laurence Fishburne atraerán a espectadores ávidos de calidad cinematográfica. No obstante, el reparto no cumple con las expectativas. Los secundarios cumplen con los estándares de una película de acción decente, y la breve aparición de Fishburne es destacable. Sin embargo, Adrien Brody, en su rol protagónico, desluce la película con una actuación poco convincente y desubicada, perjudicando el resultado final.

A pesar de ello, “Predators” es un auténtico homenaje a la primera película de la saga. La ambientación en la selva y la estructura narrativa evocan claramente la obra original. Muchos detalles parecen más un tributo que un plagio. Es una película entretenida que gustará a los fans del icónico monstruo del cine de ciencia ficción y acción. Sin ser el film definitivo que la criatura merece, es lo mejor que se ha hecho en mucho tiempo, especialmente comparado con producciones de menor calidad como “Alien vs Predator”.

Puntuación: 7
El Argumento
La trama carece de originalidad o sorpresa: unos individuos caen en un planeta convertido en coto de caza de los Predators. Han sido seleccionados por su carácter violento para añadir emoción a la cacería. Criaturas de diversos lugares del universo son llevadas a este planeta para deleite de los cazadores. Los humanos deberán ingeniárselas para sobrevivir, eliminando a los Predators mientras van cayendo uno a uno. Al final, el protagonista vence y se lleva a la chica. El guion es similar a “La matanza de Texas”, pero con alienígenas y mercenarios en lugar de caníbales y adolescentes. Surge la pregunta: ¿por qué no fueron llevados al planeta de los Predators? Hubiera sido interesante.

Novedades
Pocas, aparte de unos perros de caza y halcones cibernéticos fugaces. Hay dos tipos de Predators, unos pequeños y sometidos, y otros grandes y dominantes, pero los guionistas no explican por qué se llevan mal. El carácter triangular de su civilización se menciona superficialmente. Se queda la sensación de que podían haber explorado mucho más sobre el planeta de los Predators, su cultura y costumbres.

Los Actores
Adrien Brody, el protagonista, no convence. Su actuación es poco creíble y desentona con el papel. El resto del elenco está compuesto por conocidos actores secundarios, con una breve e intrascendente aparición de Laurence Fishburne. Los estereotipos abundan: el mexicano salido de una película de Robert Rodríguez, el yakuza con katana, el ruso bonachón, el preso drogadicto y la chica militar judía.

Lo Mejor y lo Peor
La banda sonora, compuesta por John Debney, es una actualización de la original de Alan Silvestri, y es envolvente, contundente y definitoria. Sin embargo, el guion carece de atractivo y la película tiene un ritmo lento, lo cual, aunque profundiza en los personajes, resulta inusual para una película de acción.