Arranca durante un atardecer en alta mar, mostrándonos a la vez que los créditos a un siniestro barco sin luces, distintivos ni aparente vida a bordo, surcando las olas para inmediatamente después de los créditos y tras mostrarnos un plano lejano de lo que parece ser un buque de crucero, volver al misterioso barco y oír una voz que surge a través de los altavoces gritando algo en alemán (¡Atchung! y no sé que mas, algo así como “carnaza a la vista”). A continuación y ya con la noche cerrada, vamos viendo intercaladas escenas del interior del crucero donde vamos conociendo al malhumorado capitán en funciones Ashland (George Kennedy), al hombre que le va a sustituir al mando del crucero, Trevor Marshall (Richard Crenna) y a unos cuantos mas y escenas del buque siniestro en la que vemos como avanza en inexorable ruta de colisión, moviéndose timón e instrumentos sin que veamos a nadie que los gobierne.
Choque, crucero dañado que se va a pique y una balsa con un puñado de supervivientes en medio del mar al amanecer (mas el capitán que se lo han encontrado en mal estado en medio del mar y lo han subido a la balsa), todo esto en apenas 12 electrizantes e intrigantes minutos, a partir de aquí, tras toparse con el barco maldito (a estas alturas ya podemos llamarle así como mínimo), subir a bordo a través de una escala que vemos desciende misteriosamente de este y ya con los supervivientes a bordo del buque fantasma, tenemos una muy digna serie “B” de terror sobrenatural, trufada de esa inimitable y resultona atmosfera de los 70/80 (solo la caratula ya es todo un puntazo).
Súmese a todo lo anterior la procedencia del barco y a que lo dedicaban los nazis que fueron los últimos inquilinos vivos, lo bien logrado de ver al barco actuando como si tuviera vida propia (al mejor estilo que tenemos visto en cintas sobre casas encantadas), tratando de matar a todos los supervivientes del naufragio, los truculentos y terroríficos hallazgos con los que se van tropezando los cada vez más escasos supervivientes, una música que acompaña de forma magnífica la acción (a pesar de lo ratonera de sus notas) y el duelo entre el capitán poseído que interpreta George Kennedy y el que iba a ser su sustituto en el crucero, Richard Crenna y tenemos una película de esas que solo los verdaderos degustadores del buen cine de terror con criterio y perspectiva sabrán apreciar en su justa medida, que por la paupérrima nota que veo en esta página veo que cada vez somos menos (además la versión comercializada en DVD contiene escenas hurtadas a los que en su día disfrutamos con la visión de esta joyita en los albores del VCR).

Por lucenpop

Autor y director de las webs: Videoclub CinematteFlix, Lucenpop y Passionatte