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Critica CONDENADOS (1953) | Obras Maestras by Lucen | El genio Manuel Mur Oti rescatado por Cerezo y Flixolé

Sí ahora mismo tuviese que elegir las 10 mejores peliculas del cine español, ‘Condenados’ sería una de ellas; Sí ahora mismo tuviese que elegir las mejores películas de la historia del cine, Condenados sería también una de ellas.

Cuando uno ve este filme es difícil que no le vengan nombres a la mente como el de Serguéi M. Eisenstein o el del propio John Ford y cierto es, que en el año 1952, Mur Oti ya había visto algunas de las grandes obras de estos dos directores y las de otros muchos grandes cineastas como Alfred Hitchcock, Fritz Lang u Orson Welles. Pero aún con una base en la que fijarse, Oti es capaz de imprimir un estilo visual propio a cada uno de los fotogramas de esta historia e incluso, es capaz de crear una carrera de «cuadrigas» que años después se hiciese tan famosas en Ben-Hur.

El propio cineasta adapta la novela homónima de José Suarez Carreño, aportando al relato su personalidad más cerca de las pasiones humanas, influido por el cine soviético y distanciándose del honor y la infidelidad en la que la novela era más incisiva. Narra un triangulo amoroso, el calvario de Aurelia (una atractiva y carnal Aurora Bautista) que cultiva una tierra abandonada, en soledad, repudiada por todos, pues su marido, José (Carlos Lemos) mató años atrás a un hombre que se atrevió a amarla, y la llegada de un laborioso forastero, Juan (José Suárez), quien desafía las habladurías, se emplea como su criado consiguiendo que las cosechas sean copiosas, el ganado aumente, el molino gire, preso de un amor reverencial y enardecido por su ama. El regreso anticipado del esposo donde cumplía condena, propiciará la rivalidad entre amo y sirviente por la mujer de la casa.

Una especie de esquizofrenia recorre este film, de una fuerza visual arrasadora, arraigados conceptos como la sumisión de la mujer, la moral patriarcal, la murmuración del entorno, las relaciones entre amos y criados… se contraponen a una cámara que explora las pulsiones atávicas más incontrolables, las tensiones subyacentes, el dramatismo escénico del paisaje en tierras manchegas con sus llanuras sin árboles, el deseo insatisfecho y la sexualidad aplazada. El retrato femenino está construido sobre la fortaleza magullada de una mujer víctima del infortunio, unos personajes instalados en la resignación, admitiendo el poder del destino por encima de las voluntades individuales, arrastrados por los celos patológicos y paranoicos del marido que reivindica su propiedad, tanto material como personal.

Basada en la obra teatral de José Suárez Carreño, que había logrado el Premio Lope de Vega en 1951, Condenados narra un problema de celos: «un triángulo absoluto», según Mur Oti, «que no terminó como yo quería. En aquella época yo era el director’ más caro del cine español y eso traía muchos inconvenientes».»Pude estar dominado por un afán hiperplástico o hiperbarroco, pero no me arrepiento de ello. Algunos no me perdonaron la lentitud que sí toleraban a otros directores, pero me honra tal exigencia porque significa que esperaban mucho más de mí. Hoy veremos qué ha ocurrido con el tiempo: tengo curiosidad por revisar la película. Es como un hijo al que no ves hace 30 años y que de un momento a otro va a atravesar la puerta».

Una película expresiva y de una gran tensión narrativa, con escenas y encuadres memorables, su realización transmite con precisión los sentimientos de los personajes, espléndidamente dibujados, que retrata la estrechez del clima circundante y valora la importancia de la naturaleza, la palpitación febril en la mirada de José hacia su esposa, donde el miedo se atisba, planea constantemente sobre Aurelia, miedo que reprime, atenaza y condena, no hay escapatoria real para Aurelia que interioriza los prejuicios seculares más recalcitrantes, la mujer como objeto de deseo y perdición a la vez.

Tan solo hay que mencionar escenas como las del centeno alzandose al aire, como la de las aspas del molino amenazando el rostro de la protagonista en cada sentencia o como la invasión «zombie» entre las nocturnas columnas del pueblo, para darnos cuenta que no estamos ante una gran película sino ante una obras maestra universal de la historia del cine.

Esre filme por tanto situa a Manuel Mur Oti entre los grandes nombres de la cinematografía mundial y por supuesto que en términos locales, situa a Oti a la altura de Buñuel o el mismo Berlanga. Además agradecer a la plataforma FlixOlé que ponga disposición de todos obras maestras ingnoradas y olvidadas, una labor de arqueología y descubrimiento que en pleno año 2022 parece un milagro. Descubrir o redescubrir una obra perdida como esta es algo que solo ocurra una vez cada 10 años.

Finalmente mencionar que por supuesto que podemos debatir sobre que la utilización de la música de Beethoven, la grandilocuencia narrativa, el barroquismo, la pretenciosidad, incluso su moraleja final pero aún no estando de acuerdo con aspectos como estos, todo lo positivo y sorprendente que alberga el filme son tan autoritarios, que podemos seguir afirmando que estamos ante una de las grandes obras maestras del cine.

Autor y director de las webs: Videoclub Cinematte Flix, Lucenpop y Passionatte

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