EL SALARIO DEL MIEDO | Imprescindibles by Cinematte Flix

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Es una obra única, anclada fílmicamente a su época pero viva en la actualidad. Es una obra imposible de repetir, de filmar y de crear a día de hoy. Es por lo tanto una pieza única, un tesoro tal que sólo hay uno en el mundo. El Salario del miedo es una de esas películas que todavía no sabes como se consiguió. El formato 4:3 para encerrar a sus personajes no sólo en su historia sino en la misma pantalla. Un blanco y negro que pinta la pobreza, la miseria, el dolor y el miedo como no podría recrearse con el color y unas actuaciones tan extremas y redondas que se me hace imposible poder ver sus replicas del siglo XXI.

La dirección y la puesta en escena junto a lo atrevido de su historia no solo no podría filmarse a día de hoy sino que incluso en muy difícil que incluso se pueda ver en prime time a día. La censura actual no es capaz de dejar en libertad lo se dejo hace 60 años y esto todavía la hace más imprescindible para nosotros.

REALISMO EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN ARTÍSTICA

Narra la historia de un grupo de desplazados de todo tipo, que se refugian en una pequeña localidad sudamericana, repleta de delincuentes y prófugos, a la espera de encontrar trabajo en una empresa norteamericana que explota un campo de pozos petrolíferos. El incendio de uno de ellos obliga a la empresa a planear una operación destinada a sofocar el incendio mediante la activación de una carga de nitroglicerina que mueva una masa suficiente de tierra para ahogar el fuego. El explosivo está disponible en unos almacenes situados a gran distancia del lugar del siniestro. Para realizar el transporte, convocan a los voluntarios del lugar dispuestos a asumir los enormes riesgos de la misión. Entre los que se presentan eligen a los cuatro que de modo más patente carecen de familia, amigos y relaciones. El viaje, lleno de incidencias (curvas impracticables, desprendimientos que bloquean la carretera, vertidos de petróleo que impiden el paso de vehículos, etc.), se convierte en una odisea de suspense que sumerge al espectador en una pesadilla de incertidumbre, tensión y angustia. La conversación entre las dos parejas de conductores desvela progresivamente la profundidad de las heridas personales, el miedo que soportan, la soledad que padecen, la tragedia de sus historias y la desesperación en la que viven. La combinación de las penurias del viaje y el desarraigo de los personajes crea un clima terrible, de intensidad y sinceridad inimaginables.

La fotografía, de un realismo desgarrado y directo, alcanza cotas magistrales de expresividad. La música, de Georges Auric, aporta un crescendo sobrecogedor que intensifica las sensaciones de horror y compasión. Las interpretaciones de Yves Montand y Charles Vanel son soberbias.

Cuando hoy día uno ve como a películas como Nomadland le caen los premios de forma totalmente premeditada y sin ningún tipo de rigor fílmico, solo puede ponerse una películas como El Salario del miedo para ver que debe ser no solo una roda movie, sino una movie de verdad. Si uno quiere silencios en cine no debe hacer que suenen, debe silenciarlos de verdad como bien hace Henri-Georges Clouzot en esta obra maestra del cine.

UN BUEN REMAKE

En 1977 todavía se podía intentar crear un remake de aquella desgarradora historia solo que sin la fuerza y honestidad que en su fecha original. Y se consiguió crear un secuela con dignidad llamada Carga maldita.

La película está magníficamente ambientada, interpretada, fotografiada, su banda sonora y porque no decirlo contada (que se entiende perfectamente).
Se nota también el asesoramiento que el propio H G Clouzot, le brindo y que él mismo fué el que sugeriría el cambio en el final de la historia. De hecho, la película Friedkin se la dedicó a él.

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