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No vamos a negar que en la época del estreno de 'La Isla de las cabezas cortadas' todos éramos enemigos de su director, Renny Harlim. Tenía el honor de haber destrozado Jungla de Cristal, una de las sagas míticas de los 80 que tras el desastre al que la sometió Harlim en su segunda entrega, jamás supo recuperarse. Hoy día ya tenemos claro que además del director, los productores tenían mucho que ver en aquel desastre.

Pero en aquello años éramos jóvenes y amábamos el cine de McTiernan así que lo que Harlim ofrecía era totalmente nuestro enemigo. Años después, podemos decir que nos equivocamos en su día y que nuestro odio a la película 'La Isla de las Cabezas Cortadas' no fue justificado y esta merecía algo de más cariño del que se le dio que fue ninguno. 

LA PELÍCULA QUE CORTÓ CABEZAS EN HOLLYWOOD

Si por algo es conocida esta película fue por su sonoro y estrepitoso fracaso que tuvo en taquilla y que llevó a la quiebra a la productora Carolco de Mario Kassar y Andrew Vajna. Viéndola hoy día, la única explicación que encuentro es que no era el momento adecuado para resurgir el género y que la gente no estaba muy por la labor de este tipo de cine. Pero de lo que no me cabe la menor duda es que Harlim se adelantó con este film a lo que sería el futuro del cine de aventuras. Ahí tenemos años más tarde “The Mummy”, “Van Helsing”, “El Rey Arturo” o especialmente “Piratas del Caribe” y sus continuaciones. El film de Harlim no refleja más discreción y calidad que las 3 películas de Verbinski, pero en ocasiones se siente más puro siendo un ejemplo de cine de aventuras que no precisa de los excesos de “Piratas del Caribe” ni caricaturizar o ridiculizar a los personajes para resultar espectacular y graciosa. Es toda una cinta de aventuras muy a recuperar en estos tiempos, más cercana al cine de los 80 que a la pirotecnia digital actual que ha colapsado el cerebro de las grandes producciones.



DOS PARTES, DOS RESULTADOS

Primera parte

La película tiene una estructura clara de dos capítulos dentro de una misma función. Los primeros 61 minutos son la presentación del título y la semilla de lo que veremos en los otros 61 minutos, es decir llegar al lugar que el título describe y que por tanto es el protagonista absoluto del relato. 

En la primera parte todo aparenta fluir mucho más lento incluso teniendo un ritmo demasiado elevado pero, la presentación de la heroína, la del guapo, la del villano principal y la del secundario y la del traidor, se nos antoja poco interesante debido a la poca fuerza que poseen algunas de estas presentaciones.
Quizás la mayor tara sea la de Geena Davis y es que en todo momento creemos que fue el gran error de casting y que con otra actriz, la película hubiera corrido mejor suerte. 
En cambio tanto el villano en la piel de Frank Langella como, como el personaje de Mathew Modine, si están a la altura pero claro, el gran minutaje recaen sobre nuestra querida pirata y eso arrastra el resto. 

Segunda parte

Una vez hechas las presentaciones y solucionado el enigma del mapa llegamos a la isla de las cabezas cortadas y aquí, todo cambia. 
Las explosiones idiotas de Renny Harlim y sus saltos y persuciones estúpidas dan paso a la aventura más naif y pulp y el relato se convierte en una novela ligera de piratas donde descubrir y disfrutar de una isla fantasmagórica es la clave. Descifrar el mapa; caminar por la isla y descubrir el tesoro por supuesto con cueva y calaveras, son momentos que nos hacen retroceder a las noveles de aventuras clásicas de décadas anteriores.
Además, Harlim parece recordar a aquel que nos sorprendió en sus inicios con el precioso arranque de Máximo Riesgo y nos deja unas imágenes dignas del cine de aventura, con noches cortadas por sombras dantestas en formas de piedra, selvas sudorosas y peligrosas y mentirosas aguas azules que ocultan más terror que placer. Y por supuesto, los barcos reales construidos a escala real hacen la labor de hacernos creer que estamos en un mundo real y no en una fábula digital. Todo esto hace que La Isla de las Cabezas Cortadas sea no una obra perfecta de aventuras, pero si una película para toda la familia más que recomendable e imposible de ver hoy día.

PUNTUACIÓN OBJETIVA: 7
PUNTUACIÓN SUBJETIVA 8


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VER OTRAS PELÍCULAS CLÁSICAS GRATIS DE PIRATAS

LOS PIRATAS DE MALASIA (1964)
EL CISNE NEGRO (1942)
LA FORTUNA DEL CAPITAN BLOOD



BREVE HISTORIA DEL CINE DE PIRATAS

Desde los inicios del cine, los piratas han estado presentes en nuestras pantallas. No tengo datos exactos de cuál fue la primera película sobre este tema que llegó a filmarse, pero tampoco creo que sea excesivamente relevante, lo que sí queremos a nombrar son algunos de los primeros títulos importantes,  como Scaramouche en su versión de 1923 o el primer Capitán Blood de 1924. El primer título realmente importante fue El Pirata Negro de 1926, con Douglas Fairbanks como cabeza de cartel.
Una vez llegado el cine sonoro el género sigue creciendo en número de producciones hasta que por fin se rueda el que ya podemos considerar el primer gran clásico y una de las mejores películas sobre piratas jamás filmadas, El Capitán Blood de Michael Curtiz con dos grandes estrellas como protagonistas, Errol Flynn y Olivia de Havilland. 

Posteriormente, en los 40, el género gozó de grandes películas como El halcón de los mares (1940), El cisne negro (1942) o el Capitán Kidd (1945) con un magnifico Charles Laughton; el género iba viento en popa y era raro el año en que no salía algún título ya fuese de piratas o simplemente de aventuras navales.
Durante los 50 el género sigue completamente vivo como demuestra el soberbio trabajo de Raoul Walsh en El Pirata Barbanegra (1952), y algunos otros proyectos de menor calidad, aunque también interesantes, como La isla de los corsarios o Los Bucaneros, y sobre todo, la versión fémina de piratas que Jaques Tourneur realizó en 1951 titulada La Mujer Pirata  o la maravillosa película de Robert Siodmak, El terrible Burlón, con un inconmensurable Burt Lancaster. Quizás podamos decir que, junto con los 40, sea la época dorada del género. Las productoras no escatimaban en los proyectos realizando grandes inversiones para la producciones y contratando a las grandes estrellas del momento tanto detrás como delante de la pantalla.

En los 60 la cosa cambia, el género empieza a perder importancia y apenas podemos destacar títulos interesantes. El tulipán Negro de 1964 o Capitán Clegg son algunas producciones anglosajonas, pero ya no tenemos ese gran número de proyectos anuales de los años anteriores. Aunque, por otro lado, debemos destacar que la década de los 60 fue muy buena para la piratería fuera de las puertas de Hollywood, los piratas cruzan el gran océano y abandonan las cálidas aguas de los mares del sur para navegar concretamente por el Mediterráneo, ya que es Italia la nueva heredera del género que, después del boom del Peplum, adopta a los piratas como nuevos protagonistas de sus rápidas producciones de aventuras, de bajo presupuesto en la mayoría de las ocasiones.
A partir de los 70 el género empieza su descenso total, los famosos cofres del tesoro en forma de entradas de cine parecen ser enterrados en lo más profundo del Caribe. Ni las productoras ni los directores ni, por supuesto, el público parecen estar ya interesados en las vetustas historias de piratas. Algunos títulos cada varios años salen al mercado como El Corsario Escarlata 1976 o Piratas de Polanski 1986, pero pasan totalmente desapercibidos. Al menos tenemos la suerte de disfrutar de dos grandes obras que, si bien no son puramente películas de piratas, sí que mantienen un trasfondo y ambiente que las empareja con el género, y son la fantástica aventura que Richard Donner realiza en 1986, Los Goonies y la no menos fantástica que Rob Reiner hace un año después, La Princesa Prometida.
En los 90 el género sigue olvidado pero parece que empieza a notarse un pequeño despunte con títulos como La Isla de las Cabezas Cortadas 1995, nuevas versiones de la Isla del Tesoro o la adaptación al cine del famoso relato de Peter Pan a manos de Steven Spielberg en la película Hook (1991); nada significativo pero parecía ser un aviso que los viejos piratas estaban a punto de divisarse en el horizonte.

Una vez llegado el nuevo milenio es Disney que, inspirándose en una de sus atracciones más famosas, realiza la película que vuelve a poner el género de moda, Piratas del Caribe. Con una nueva forma de enfocar las aventuras de corsarios y los cofres del tesoro y apoyada bajo una base bastante cómica y juvenil junto con un espíritu de aventura fantástico-sobrenatural, Gore Verbinski nos trae el que posiblemente sea uno de los piratas más famosos de la historia, el capitán Jack Sparrow. Con 5 títulos ya estrenados y el sexto a punto de ser disparado, la fiebre del ron y las monedas de oro golfin vuelve a divisarse en la lejanía.



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