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Unos tipos de madrugada en pleno bar de carretera; dos navajeros de poca monta y un hombre frente a ellos o más bien "medio hombre". Landa en el rostro impenetrable de Areta cede de forma tranquila su mechero para acto seguido apuntar directamente a los huevos de su agresor. Este es el primer opening perfecto de tres aperturas míticas de sendas películas claves de nuestro cine.


Garci se adueña de las calles de Madrid e incluso de las de Nueva York para decirle a los herederos de Bogart que el noir no pertene a nadie. El noir simplemente pertenece a esos hombres sin alma pero con suficiente corazón y coraje para adentrarse en ese otro mundo donde la mierda transita entre luces de farolas y carteles de neón.

Andreu Buenafuente se mofaba de 'El Crack Cero' haciendo mención a la cifra de nominaciones conseguidas en la última edición de los Goya sin darse cuenta que la mofa iba directamente a su propia persona y a toda una academia que mostraba una vez más que el cine es lo menos importante para ellos. 

En 1981, José Luis Garci quien hubiese tenido más éxito y cariño llamándose Joseph L. Garci y trabajando en la meca del cine, nos traía una película de cine negro llamada 'El Crack', una película que hoy día es patrimonio del cine y patrimonio de un país que no ha sabido nunca leer y apreciar el talento que poseen los herederos de Quevedo, Cervantes o Goya. Si el color avellana de los ojos de Alfredo Landa y su calvicie se transmite de generación en generación gracias o más bien debido a los genes, más lo debe hacer el genio (creativo) de todos los pequeños "ez", incluidos los de más talento a lo largo de los siglos que han sido muchos. 

Dos años después 'El Crack 2' y su melodia de piano, nos traían más escenas yustapuestas de un Madrid que Areta transitaba desde el templo Devod hasta un suelo sucio de bar cualquiera lleno de palillos, cadáveres de gamba y servilletas de papel. La segunda entrega no sólo no bajaba ritmo y calidad sino que lo aumentaban y lo perfeccionaban hasta crear una marca propia de negro español que no se ha vuelto ha repetir en casi 40 años.

Por suerte se repitió. El verde "noir francés" de 'El Crack' y el "technicolor" american dream de 'El Crack 2', daban paso en 2019 al blanco y negro de Fritz Lang y todos los maestros coetáneos que habitaban de forma silente dentro de una película llamada 'El Crack Cero' que en m humilde opinión, sigue siendo la mejor película de todo 2019 y 2020.

No sabemos si habrá "Crack" de nuevo y de hecho, no sabemos si Garci volverá a recitar tras la cámara. Lo que si sabemos es que la trilogía de 'El Crack' existe y que por desgracia, es más invisible de lo que debería. Si alguien ha llegado hasta aquí, sólo le digo que no deje pasar la oportunidad de ver una obra clave del cine español, europeo y porqué no mundial. Si Buenafuente ha llegado hasta aquí, no sería hombre de la academia. Y lo es. 

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