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Es una de esas obras que navega entre el clásico y lo moderno y que, más agradan al público general. Concebida como un producto comercial sigue hoy día vigente en las nuevas generaciones quienes se aferran a la película como símbolo de amor a lo clásico. El filme dista mucho de ser una obra redonda pero sin embargo algo debe poseer para que a día de hoy siga gustando tanto.

UN COLOSO CON DOS COLOSOS

Creo que todos estaremos de acuerdo que la presencia de Paul Newman y Steve McQueen es clave para que la película posea su enorme fama y éxito. Sin duda estamos ante dos de los actores claves de los 60 y 70 y que hoy día gracias al paso del tiempo, tenemos claro que ambos son un icono enorme de la grandiosidad que tuvo la gran pantalla décadas atrás. Es más, ellos dos son la clave tanto de éxito como del pequeño fracaso que pueda tener esta enorme producción.

Del éxito como decimos es claro porqué tanto Newman en la piel del arquitecto como McQueen en la del bombero, se apoderan de la pantalla y empequeñecen al coloso cada vez que aparecen y toman el control del plano, pero, es evidente que en las más de 2 horas y media de película, la poca participación de los actores hace que la película posee demasiados puntos muertos y bajadas de ritmo. Hay que reconocer que secundarios como Holden, la preciosa pareja que forman Astaire y Jones e incluso ese villano en la piel de Chamberlain, aportan mucha fuerza a la historia, pero todos estamos de acuerdo que Newman y McQueen necesitaban muchas más escenas y planos de conjunto. Con más minutaje de ambos, seguramente la película tendría más alma y menos fuegos artificiales y poseería, uno de los mejores duelos interpretativos de su época. 


UNA BUENA PRODUCCIÓN

En aspectos técnicos es curioso detallar que la película está dirigida de forma separada ya que John Guillermin es autor y dueño de la parte dramática e Irwin Allen de todo lo referente a la acción, la cual es la mitad del filme.
Para Guillermin está claro que la escenografía y la ambientación del edificio era lo más importante y de hecho es esta torre otro de los causantes del éxito junto a sus actores. La dirección artística es maravillosa y los colores son fundamentales junto a la luz y la sombra para crear toda esa atmósfera que hace tan particular la película. No decimos que la dirección de actores no fuera importante para Guillermin pero contar con los actores que tuvo, le facilitó mucho el trabajo y seguro que quedó liberado para otras tareas de puesta en escena como la citada dirección de arte o fotografía.

En cuanto al trabajo de Allen, recurrió a maquetas y transparencias, algo habitual en la época pero, hay que hacer hincapié en destacar el buen trabajo que hizo con las apariciones del fuego, el cual es también parte fundamental de la historia. 


ACTUAL Y PASADA

Vista hoy día la película sigue dando esa sensación de estar justo en la línea que separó el cine clásico del moderno y su gracia es esa, un tipo de película especial difícil de catalogar pero que siempre dan ganas de ver gracias a como ya hemos dicho, la presencia de sus dos protagonistas y a la torre, lo que nos deja los 3 colosos que da título al artículo.
Como curiosidad decir que hoy sería tratada como una película totalmente machista donde la mujer es un puro y absurdo florero y cierto que es así, pero para eso el mundo ha evolucionado, para que ahora ya no se vean estos perfiles machistas. El problema es cuando los perfiles feministas se convierten en machistas sin pilila o colosito. Por cierto, no, la torre no es un símbolo fálico de la masculinidad, es solo un edificio.

Así pues estamos ante una película especial que pude ser criticada en muchos aspectos pero que como película sigue funcionando. En mi opinión creo que es una obra fundamental para iniciar a los más jóvenes de la casa a ver cine de otra época tanto por sus cosas positivas, como por las negativas.

Curiosamente Faye Dunaway venía de hacer una tremenda reivindicación de la mujer en el cine con la genial Bonnie & Clyde de Arthur Penn. Aquí pasó directamente a ocupar de nuevo el papel de mujer florero

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