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Gamera (大怪獣ガメラ - Daikaijû Gamera) es una película japonesa de ciencia ficción de 1965 dirigida por Noriaki Yuasa. Pertenece al subgénero de las películas Kaiju-eiga y su protagonista, la tortuga gigante Gamera, dio lugar a seis secuelas. La más importante llegó en 1995 llamada Guardian del universo y además de ser una obra de culto, es la que CINEMATTE FLIX estrena de forma gratuita para todos vosotros.









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Sinopsis
Una embarcación que lleva un cargamento de plutonio choca con un gran atolón en mitad del océano Pacífico. Segundos después, los horrorizados tripulantes observan como el atolón se aleja lentamente por sí mismo. Mientras, en la isla Himegami, un grupo de biólogos que investigaban una nueva especie de pájaro desaparecen junto a la aldea pesquera en la que residían.


El mundo bajo el terror (Gamera) (1965) y Gamera: Guardián del universo (1995)


Gamera no es ni de lejos el único Kaiju que cuenta con su propio film (o varios de estos), otros como Rodan o Mothra también gozaron de popularidad al margen de Godzilla. Noriaki Yuasa sería el director principal en la primera etapa del gigantesco monstruo con forma de tortuga que sembraría la destrucción por todo Japón. Una cinta que se diferencia de la original Godzilla por centrarse más en algunos personajes, sobre todo los niños, en lugar de una trama mayoritariamente militar o política. De las múltiples secuelas que la siguieron en la que Gamera se enfrentaba a diversos enemigos poco puede destacarse, sería en 1995 cuando se relanzaría al personaje en una más que interesante nueva etapa.
Es difícil decidir si es la mejor kaiju eiga jamás hecha, pero sin duda es una excelente película con maravillosos efectos visuales, un guión tremendamente imaginativo y bien desarrollado (si bien un poco falto de originalidad) e interpretaciones mucho más que correctas por parte de sus actores principales. Es innegable que GEGDU es la kaiju eiga con mejores efectos visuales de la historia del género, además de poseer un ritmo frenético perfectamente dirigido y un prodigioso montaje que no deja respiro al espectador y hace un extensivo uso de brillantes técnicas para conseguir conferir una atmósfera terrorífica y catastrófica al film. La idea de los productores en Daiei era un renacimiento total para la tortuga gigante, alejándose de las infantiloides y mediocres películas de los 60 para pasar a un producto absolutamente serio y con la capacidad de sorprender técnica y artísticamente. Para esta difícil labor se escogió al tándem Kaneko-Ito-Higuchi (Director, guionista y técnico de efectos visuales respectivamente), que eventualmente se convertiría en el trío encargado de realizar las dos espléndidas secuelas, y el grupo que ya ha sido calificado como el que ha revolucionado el modo de hacer kaiju eiga en Japón. Con la dinámica dirección de Kaneko, los complejos e imaginativos guiones de Ito y los espectaculares efectos visuales de Higuchi (capaz de hacer con 5 millones de dólares que su film parezca una superproducción de 50 millones), estas tres personas han conseguido hacer realidad lo que parecía imposible: el renacimiento del kaiju eiga con aclamadoras críticas y éxitos en taquilla, impregnando en sus films una sensación de clasicismo y homenaje a sus predecesores que devuelve el colorido y la ilusión a los seguidores de este género. GEGDU va más allá que cualquier otra película japonesa anterior, es el amanecer de una nueva forma de hacer cine de ciencia-ficción en el país que vio el nacimiento de Godzilla hace medio siglo.

A continuación os dejamos con la opinión crítica de Rubén Ortiz para la web godzillaencastellano.com

LO BUENO

Hay que alabar absolutamente todos los aspectos de GEGDU, ya sean técnicos o artísticos. Shusuke Kaneko ha sido el primer director después de Ishiro Honda en comprender realmente los valores del kaiju eiga, y ha implantado en sus películas un estilo muy particular que, a su vez, casi parece un homenaje a las divertidas producciones de Honda de los años 60. Aún así, Kaneko trata a su producto como algo totalmente serio, sin imbuirle tratamientos “camp”, sin condescender con la ridiculez que impregnaba las viejas kaiju eiga del pasado y sin el añadido de “comicidad involuntaria”. Ya podemos visionar una película de monstruos japoneses delante de otras personas sin tener que avergonzarnos en algunos momentos, GEGDU es una producción absolutamente seria y para adultos (lo que no significa que no pueda apasionarle a los niños, por supuesto). El montaje es espléndido, haciendo que las escenas fluyan de una manera perfecta, sin la capacidad de aburrir al espectador con larguísimas secuencias de exposición que no parecen acabar nunca (como sucede muchas veces en la serie de Heisei de Godzilla). Por otro lado, las escenas de acción tienen un ritmo frenético que recuerda a muchas películas del cine americano contemporáneo, y realmente me hicieron vibrar en mi asiento, una sensación que hacía mucho tiempo que no sentía con una kaiju eiga. El guión de Kazunori Ito, sin ser un alarde de originalidad, sí es adecuadamente fantástico-científico, insistiendo siempre en la veracidad, la lógica y la ciencia para explicar el origen de los monstruos y las motivaciones de los personajes. Por desgracia, la historia se centra demasiado en todo lo relacionado con los monstruos, sin indagar en el origen ni en las vidas de los personajes. Sí, vemos muchas secuencias de “vida cotidiana” con los protagonistas (que ayudan muchísimo), pero no dejan de hablar sobre Gamera y Gyaos, sin la posibilidad de explicar detalles más íntimos sobre ellos y sus personalidades. Por ejemplo, a duras penas llegamos a conocer a Yonemori (el protagonista masculino), del que lo único que sabemos es el nombre y su trabajo. Pero bueno, en una película de este tipo ya sabemos que los protagonistas son los monstruos, y su origen y personalidad sí queda muy bien establecido. Al menos, las interpretaciones son muy buenas, en especial la de Shinobu Nakayama en su papel de la bióloga Nagamine (que volverá a aparecer en Gamera 3). Por desgracia, el guión impide que puedan llegar a lucirse o a realizar un trabajo especialmente destacable, lo que limita un poco la actuación de los intérpretes. Lo que sí es seguro es que Ayako Fujitani (la hija japonesa de…¡Steven Seagal!) es cien veces mejor que su padre y puede dar encanto a su personaje Asagi aún con lo limitado de su participación, algo de lo que carece absolutamente su progenitor, lo cual ya es todo un avance generacional. La banda sonora acompaña muy bien a las imágenes sin destacar demasiado ni imitar a Akira Ifukube (lo que ya es un alivio), pasando de temas excelentes (como el del prólogo) a temas poco más que correctos, como el del final del film (que es una evidente imitación de la marcha de John Williams para Jurassic Park). Algunos han alabado por todo lo alto esta banda sonora musical, lo cierto es que yo no creo que sea nada del otro mundo y simplemente cumple su cometido de una manera muy correcta. Ya se puede observar que todos los aspectos artísticos de GEGDU son dignos de elogio, así que en un caso así lo menos importante son los aspectos técnicos. El único problema es ¿qué es lo que más importa a la gran mayoría de seguidores de las kaiju eiga? Los efectos especiales, claro. Y hablar de efectos visuales en GEGDU es hablar de espectacularidad. Cuando la película se estrenó en 1995, absolutamente toda la crítica mundial coincidió en una cosa: era la película con los mejores efectos visuales de la historia del cine japonés. Sin duda, Shinji Higuchi es el nuevo mago de los efectos especiales japoneses, posiblemente el que mejor trabajo ha realizado desde el maestro Eiji Tsuburaya. Su obra en GEGDU es magistral, haciendo que la película parezca toda una superproducción. Mezclando el suitmation, el rodaje al aire libre desde ángulos bajos y la utilización de efectos generados por ordenador, ha conferido a sus kaiju una nueva dimensión gigantesca, haciéndolos parecer realmente grandes y monstruosos. Por si eso fuera poco, las secuencias con Gamera y Gyaos que nos brinda el guión de Ito, mezcladas con la perfecta dirección y el magistral montaje de Kaneko, hacen que el espectador vibre y disfrute con la espectacularidad de lo que está visionando. Higuchi siempre rueda sus monstruos con luz natural y ángulos realistas, a menudo utilizando puntos de vista a escala humana, sin aquella artificial fotografía que poseían las viejas kaiju eiga. Los rayos sónicos de Gyaos y las bolas de fuego de Gamera son efectos generados por ordenador, destacando especialmente éste último, que tiene una primera aparición realmente alucinante. Otro efecto computerizado es el vuelo de Gamera en forma de platillo giratorio, que por fin ha dejado de ser algo ridículo para convertirse en impresionante. Ahora los misiles disparados por el ejército dejan estelas de humo generadas por ordenador y sus explosiones son cien veces más dramáticas. Tal y como han observado muchos críticos, el grado de espectacularidad de los efectos visuales se mantiene muy alto durante todo el film, pero Higuchi intercala planos especialmente impactantes en puntos concretos que dejan boquiabierto al espectador y así parece que los FX sean incluso superiores. Por ejemplo, la impresionante secuencia en el puente de la isla incluye un breve plano de Gamera disparando por vez primera una bola de fuego, secuencia que me dejó alucinando por algunos momentos (es ESPECTACULAR). Podemos encontrar estos “money shots” (como los llaman los americanos) esparcidos a lo largo de todo el metraje, pero destacan especialmente cuando Gamera persigue a Gyaos por las nubes, cuando ambos salen a la estratosfera o cuando Gamera absorbe el fuego de las explosiones al final del film. Los “matte-shots” son perfectos (exceptuando un par de tristes excepciones en lo referente al uso de pantalla azul con los monstruos) y el diseño de las criaturas gigantes es genial. Gamera es muy parecida a su versión original, sólo que esta vez es más musculosa y amenazadora, con un aspecto más animal y una movilidad en la cara que jamás se había visto antes. Los detalles de su disfraz son muchísimo más realistas y sus secuencias de vuelo son una verdadera evolución desde las patéticas maquetillas de los años 60. Por otro lado, Gyaos tiene pocos parecidos con su anterior encarnación (me refiero a Gaos en Gaos, el terror de la noche). El murciélago se ha estilizado, se ha vuelo mucho más delgado, rápido y letal. Parece más salvaje y su comportamiento es muchísimo más terrorífico que el del viejo pajarraco. Probablemente, es el primer kaiju de la historia que realmente da miedo al espectador, debido a su antropófaga alimentación, sus rápidos e inevitables ataques desde el cielo y su terrorífico aspecto. Es como una versión voladora de los velocirraptors de Jurassic Park: a nadie le gustaría encontrarse con ellos y sus apariciones en pantalla provocan sensación de angustia. El único problema con Gyaos son algunos primeros planos de su cara, esos ojos saltones y esa movilidad “temblorosa” recuerda por momentos a un teleñeco desquiciado de Barrio Sésamo (salvando las diferencias, por supuesto). Sus mejores momentos los hallamos en la alucinante secuencia en la cúpula del estadio de Fukuoka. Cambiando de tema, uno de los detalles que nunca comento en mis críticas es el doblaje español de estas películas, que acostumbra a ser algo simplemente correcto en la mayoría de ellas (a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos). Toda la colección Kaiju Eiga de Filmax fue adecuadamente doblada en Barcelona, aunque la calidad fue disminuyendo poco a poco a medida que pasaban las entregas. El caso de GEGDU es totalmente distinto, pues no estoy seguro de si llegó a doblarse pensando en un estreno cinematográfico o una edición en vídeo. Sea como sea, el doblaje español de este film es maravilloso, sin duda el mejor doblaje jamás hecho para una kaiju eiga (junto al que realizó Manga Vídeo para Godzilla contra Mechagodzilla). Parece ser que el doblaje americano no es tan perfecto, pero por supuesto es infinitamente superior a las atrocidades cometidas con las viejas entregas de la serie de Gamera. Para finalizar, debo decir que me resulta prácticamente imposible decidir cuál es mi escena favorita en GEGDU, pero creo que me voy a decantar por tres: el intento de cazar a los Gyaos en la cúpula del estadio de Fukuoka, la secuencia en el puente de la isla y ese momento casi fantasmal en el que Gyaos pasa la noche sobre los restos de la torre de Tokio, muy posiblemente la mejor escena de la historia del kaiju eiga.




LO MALO


Aunque la “comicidad involuntaria” de las viejas kaiju eiga ha desaparecido por completo en GEGDU, todavía podemos encontrar algunos detalles un tanto ridículos en el film, como el personaje del policía que acompaña a la doctora Nagamine durante la primera mitad de la película. Es innecesariamente cómico y no ayuda en absoluto al desarrollo del film, así que no comprendo cuál era la intención de Ito al incluirlo en un guión tan serio como éste. Un problema que ya he comentado es la falta de secuencias que establezcan bien a los protagonistas, pues lo único que hacen durante toda la película es hablar sobre Gamera, Gyaos y las profecías de los antiguos. No existe ni un sólo momento en el que demuestren sus sentimientos o sus motivaciones, y jamás hay ni una sola pizca de romance entre Yonemori y Nagamine. No estoy diciendo que deberían enamorarse, pero sí podría haber un poquito de “roce” entre ambos, que sólo parecen preocuparse de si Gamera es una creación de los humanos. El único momento de “chispa” lo encontramos cuando Yonemori le dice a la doctora Algún día te enseñaré cómo es Tokio sin monstruos (cosa que, por cierto, le resultará muy difícil de hacer). Otro personaje que queda bastante confuso es el de Asagi: ¿qué pasa con ese amuleto? ¿por qué sólo le parece afectar a ella? ¿cuál es su intención al conectar mentalmente a Gamera con Asagi? Sí, se dejan algunas pistas en el aire, pero la única explicación que recibimos proviene de su padre, que dice cuando se pone el amuleto, adopta el rango de sacerdotisa, pero no resulta nada satisfactoria y un millón de preguntas te invaden al finalizar la película, preguntas que quizá tengan respuesta en Gamera 2: Advent of Legion. Sería injusto reprochar demasiados aspectos técnicos a GEGDU, sobretodo cuando hay que tener en cuenta que está realizada con 5 millones de dólares, a años luz de los presupuestos multimillonarios de las modernas producciones norteamericanas de hoy en día, y su resultado final es, a pesar del dinero disponible, totalmente espectacular. Algunas de las pocas cosas que se pueden criticar son ciertos planos un poco artificiales de la lucha final entre Gamera y Gyaos que, por cierto, tiene una resolución un poco rápida y decepcionante, sobretodo cuando pensamos en lo mucho que hemos vibrado con el resto del film. La única escena que resulta decepcionante es cuando Gyaos persigue al helicóptero en el que está Nagamine haciéndole fotografías. Es una secuencia demasiado ambiciosa para los limitados medios de los que disponía Higuchi, y el resultado es un poco pobre. Otro detalle técnico bastante flojo son algunas superposiciones en pantalla azul, que muestran un marcado borde negro a su alrededor y recuerdan a los limitados efectos visuales de principios de los años 80. Por último, la escena que menos me agrada es esa brevísima secuencia a bordo del vagón de metro, en la que una pareja de “garrulos” están leyendo una revista y la chica le dice al chico: ¿Te imaginas que el monstruo viniera a Tokio?, a lo que él responde Molaría cantidad. Resultan tan tonta y artificial que no comprendo por qué no fue eliminada del montaje final.


CURIOSIDADES

En 1996, la distribuidora norteamericana A.D.V. Films estrenó GEGDU en unos pocos cines de los Estados Unidos, en lo que fue la primera proyección cinematográfica de una kaiju eiga en América desde hacía once años con Godzilla 1985. Afortunadamente, la versión que podía visionarse en los cines estaba totalmente intacta, y tan sólo había sido doblada al inglés en una labor de doblaje simplemente correcta. Bajo el título de Gamera, the guardian of the universe, la película tuvo un éxito limitado debido principalmente a su estreno limitado. Aún así, el film recibió una cierta acogida por los medios de comunicación, que se hicieron eco del acontecimiento y alabaron los aspectos positivos de la película. Por ejemplo, el famoso crítico Roger Ebert la recomendó en uno de sus comentarios y la revista Cult Times la tildó de una de las mejores películas de monstruos gigantes de la historia del cine. Pero fue la conocida revista Cinescape la que verdaderamente reconoció los valores del film, que fue incluido en su lista de las 10 mejores películas de ciencia-ficción del año 1996. Cambiando de tema, ¿sabíais que el primer guión realizado para la versión americana de Godzilla era clavadito al de GEGDU? Esa fue una de las razones por las que se descartó finalmente, aunque no sé si fue para mejor o para peor, la verdad. Y ya que hablamos de guiones, siempre resulta interesante ver cómo progresa la visión original de un autor hasta que consigue su guión final, pasando por una serie de borradores que contienen gran cantidad de diferencias con el producto terminado. Gracias a una atractiva entrevista con el director Shusuke Kaneko que fue publicada en el número 40 de la revista G-Fan, pudimos descubrir cuáles fueron las principales modificaciones que se fueron haciendo al guión original de GEGDU desde su primera concepción: Bueno, no sé si es un gran cambio, pero en el borrador original habían cinco Gyaos. Y había demasiada conversación. En el borrador original, habían demasiadas escenas antes de que Yonemori va a casa de Asagi. Tenía que pasar por un montón de obstáculos antes de poder llegar. Y en la historia original, cuando Yonemori intenta ayudar al equipo en la misión de búsqueda en el barco, Kusanagi no le dejaba hacerlo. En realidad, Yonemori chantajeaba a Kusanagi, amenazándole de revelar ese escándalo en el que la compañía de seguros era responsable del accidente relacionado con el extraño atolón. Otra cosa que sucedía en la historia original era que la Fuerza de Defensa Nacional japonesa (JSDF) inmediatamente atacaba a Gamera cuando emergía en Fukuoka. Después de tener diversas conversaciones con miembros reales de las fuerzas de defensa japonesas, descubrimos que la JSDF nunca ataca tan rápido. En la historia original, el atolón permanecía sumergido, y se le adherían globos de aire para que emergiera a la superficie. Además, la escena del puente no estaba en el guión original. Bueno, era una historia muy interesante y buena, pero no tenía suficientes detalles dramáticos. Así que añadimos la escena del puente. La bióloga Nagamine no aparecía en la historia original; en realidad, yo añadí ese personaje. Además, Ito no estaba demasiado contento con el añadido de una escena en la que el héroe salva a la chica y al niño en el puente. Se sentía incómodo con ello, no le gustaba. Personalmente, creo que todos los cambios que comenta Kaneko fueron muy afortunados y la película ganó muchos enteros con ellos. Recordad lo que dice Asagi al final del film: ¡Volverá! ¡Gamera volverá! ¿Pero volveremos a verla en España? ¿Podremos disfrutar por estos lares de Gamera 2: Advent of Legion? ¡¡Olvidad a la tortugas ninja!! Gamera es el verdadero héroe en media concha.


CUANDO EL BLOCKBUSTER HOLLYWOOD  LLEGÓ AL KAIGU-EIGA  CON GODZILLA (2014)  DE  LA SAGA MONSTERVERSE



Puntuación: 7.2

Hace un tiempo publicamos un artículo donde creábamos la etiqueta de Blockbuster de autor. En el hablamos sobre ese cine palomitero de taquilla que llevaba la calidad y el sello identificativo como bandera. Pues bien, hoy nos llega otro título al que poder poner esa etiqueta.
El Kaiju siempre ha sido una forma de mostrar los miedos de nuestra sociedad. Un enemigo que intenta asolar y destruir la estabilidad social y económica ha sido representado de diferentes formas a lo largo de la historia. La sociedad occidental ha adoptado esta analogía oriental para adaptarla a sus problemas y a sus inquietudes. Ahora nos llega una nueva versión del Kaiju eiga de nombre Godzilla.


Con 160 millones de dólares de presupuesto y con Gareth Edwards en la dirección, este nuevo Godzilla está más cerca de la seriedad, la solemnidad y la oscuridad de obras como El Caballero Oscuro o Skyfall, que de megalomanías como Los Vengadores.
En 2010 su director mostraba al mundo el pequeño film independiente llamado Monsters, en él ya se veían pinceladas de cuál era la visión del mundo de este joven director. Con Godzilla esa mirada intimista da paso a la monumentalidad, ya no solo por su monstruo asesino, sino por la ambición del propio proyecto.

El primer paso de Edwards es apostar por la dialéctica entre planos y de lo que estos pueden sugerir en vez de mostrar. Shyamalan ya dio muestras del poder de lo incógnito en su película Señales, y al igual que este, el director de Godzilla da muestra del conocimiento de la historia del cine, de la fuerza de la imagen, y de la sutileza de esta. Por eso notamos en sus fotogramas a gente como Steven Spielberg o Jacques Tourner, directores muy recurrentes para este tipo de obras y sin los cuales las cosas no serían iguales. Detalles como la niebla, la sombra, las huella o el sonido, dejan palpar la inquietud, el misterio y la magia que siempre supieron mostrar estos genios.


Por desgracia la novatada se tiene que pagar, y enfrentarse ante un proyecto de estas dimensiones gobernado por cientos de productores, inversores y ejecutivos, hace que un recién llegado al mundo de Hollywood, deba ceder muchos aspectos a los caprichos de quienes montan este espectáculo. De ahí que notemos un guión que solo trasciende en algunos momentos puntuales, quizás los únicos que le interesaban, no al director, sino a quienes entienden de los gustos del público. Aún así, Edwards consigue dar importancia a los personajes y a sus problemas existenciales, por lo que el show no es sólo un escenario para mover el grandioso títere de Godzilla.

De este modo Godzilla destaca en algunos aspectos y flojea en alguno que otro, pero en líneas generales pensamos que estamos ante un film palomitero con estilo, con sello y con madurez suficiente para convertirse en una de las películas de acción más importantes del año.


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