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Videclub: 𝕋𝔼ℝℝ𝕆ℝ 𝔼ℕ 𝔼𝕃 𝔼𝕊ℙ𝔸ℂ𝕀𝕆 (1965) + 🆁🅴🆅🅸🆂🆃🅰: Crítica y análisis de la joya que dio origen a Alien

Todos amamos Alien, el 8º Pasajero y la consideramos una de las grandes obras maestras del cine y uno de los ejercicios más originales y pioneros del cine y en gran medida lo es, pero, nunca hay que olvidar que en la mayoría de ocasiones cuando se tira del cable, al final siempre hay alguien pequeño enganchado a él reclamando la autoría de una historia y eso amigos pasa también con la magistral obra de Ridley Scott ya que detrás del cable en este caso tenemos a Mario Bava quien en 1965 nos dejó una obra de ciencia ficción rodada en un plató que no es solo bella y magistral sino el verdadero facehugger que se metió dentro de Dan O’Bannon para que años después explotase delante de nosotros el potentísmo y terrible Alien.


Estamos ante una excelente película italiana de ciencia-ficción, muy rara por el país de procedencia, y desde luego una precursoras y una estimable película que combina una genial puesta en escena, un brillante trabajo de fotografía y un excelente guión, todo ello valorado en gran parte, en base al bajo presupuesto que se utilizo. En plena caída del sci-fi norteamericano e ingles, Mario Bava realizo una película muy apreciada por todos aquellos amantes del género. Sin dudarlo para todos los que deseen ver un clásico que sentó bases para el género en el futuro.
La película de Bava está basada en un relato del escritor italiano Renato Pestriniero conocido como” Una noche de 21 Horas”. La película fue estrenada en Estados Unidos bajo el nombre del Planeta de los Vampiros, con tal de atraer bajo el título a un sector comercial más amplio, aunque realmente no se puede catalogar de manera exacta a la raza alienígena como Vampiros, simplemente comparten algunas coincidencias, lo que no impidió a las productoras que alteraran el título..


Porque en Terror en el espacio, tenemos una nave y un viaje intergaláctico, así como un aterrizaje sorpresa y una raza alienígena que irá devorando uno a uno los miembros de la tripulación. Además, al igual que en Alien, los tripulantes humanos también entran dentro de una nave de la raza extraterrestre y en ella podemos observar bastantes coincidencias entre las dos películas. También hay una mezcla de géneros entre el de la ciencia ficción y el género de terror, una de las cosas que la película de Scott mejor recogería.
La película de Bava es una de esas joyas conseguidas con muy bajo presupuesto y lo demuestra desde el primer minuto, cuando enseña mediante una maqueta algo parecido a un vehículo que el espectador debe interpretar como una nave espacial, y es que pese a las buenas intenciones de la película, en el momento de reconstrucción de su mundo particular es donde realmente el film falla a nivel de realismo pero en cambio, lo palía gracias a la imagineria visual y al color que hacen de esre Terror en el espacio una de las obras que mejor mezclan el pulp y el pop. Ya los trajes espaciales revelan que la película estaba muy lejos de poder competir con otras películas del género, aunque hemos de recordar que en 1965 aún no se habían estrenado las películas que revolucionarían la estética del género, pues faltaban tres años para que el maestro Kubrick revolucionara el mundo del cine con 2001: Odisea en el espacio, y aún más para que la saga Star Wars mostrará una gran galería de seres extraterrestres.
En su construcción del mundo virtual, la película opta por el cartón piedra y los gases (humos que brotan de entre las piedras) para intentar dotar de vida al planeta extranjero. El efecto que crea en realidad es el de un planeta que parece más una discoteca que echa humo y luces de neón de una manera casi descontrolada que de nuevo repetimos, consigue ese efecto hinóptico que tan bien representó el mundo hippy de aquellos años.
Así que luces, color y atmósferas pesadas son las bazas con las que película intenta asustar y atraer al espectador, además de la utilización de algún susto más, como algún que otro esqueleto que intenta recrear la mítica raza que habitaba aquel planeta, así como algún truco de cámara que recuerda muchos recursos del cine de terror. En el caso de la puesta en escena se nota las conexiones del cine italiano de Leone, con algún que otro zoom más que alocado que visto hoy en día puede provocar sentimientos encontrados (siempre y cuando no lo veas en una obra Tarantino ya que entonces todo el mundo dirá que es magistral) Para nosotros este tipo de planos son la esencia de aquellos años y Bava sabe moverse terriblemente bien entre maquetas, bombillas retro y otros truco de bajo presupuesto al ser una de las claves del cine popular (pop) de aquellos años junto a Sergio Leone.


Mario Bava (1914-1980) comenzó en el mundo del cine como muchos de los cineastas de esa época, aprendiendo el oficio desde bajo, empapándose de la técnica cinematográfica  adquirida mediante su participación en infinidad de filmes como operador o director de fotografía. En una evolución natural, Bava culminó su recorrido, tras diferentes experiencias como director de escenas o codirector en películas en las que no aparecía acreditado, accediendo a la dirección de La máscara del demonio (1960). Este filme se convirtió en un éxito del cine de terror italiano, lanzó a Barbara Steele como actriz y con el paso del tiempo, las imágenes en blanco y negro con aires de terror gótico, cimentaron una reputación mítica para el director italiano.
Apenas tres años después Bava iniciaría con La ragazza che sapeva troppo (1963) una corriente cinematográfica definida como giallo, un subgénero de terror que mezclaba truculencia,  psicología y unas pequeñas dosis de erotismo. Las bases del género quedarían asentadas con su película Seis mujeres para el asesino (Sei donne per l’assassino, 1964). Posteriormente sería su discípulo, Dario Argento, quien a finales de los 60 y principios de los 70, explotaría esta corriente al máximo hasta desembocar en un manierismo sanguinolento.

Terror en el espacio nace como una coproducción italo-española entre Italia International Film y Castilla Cinematográfica. La parte española aportaba el 30% de la producción y por ello los nombres españoles aparecen en los diferentes apartados, desde el reparto con Ángel Aranda, Fernando Villena o Mario Morales, hasta la parte técnica con Antonio Román como parte del equipo de guionistas y Pérez Olea como uno de los encargados de la fotografía.
El hecho de plantear una coproducción no significó un mayor incremento presupuestario para el filme, de hecho, Terror en el espacio se inscribe dentro del cine de serie B que Bava realizó prácticamente a lo largo de toda su carrera.
Sin embargo, en cuanto Bava comienza a trabajar la puesta en escena y los recursos narrativos, el filme adquiere un mayor valor. La primera escena nos muestra el interior de la nave espacial, un espacio amplio y austero, donde los protagonistas están realizando diferentes ocupaciones relacionadas con la aproximación al planeta del que se origina una misteriosa señal. La cámara efectúa un travelling circular por la sala aproximándonos a los tripulantes. La banda sonora cargada de sonidos electrónicos, el minimalismo escénico con cuatro aparatos señalizados con luces, los trajes espaciales heredados de la estética de superhéroes, el lenguaje pseudocientífico y el movimiento de cámara elegante nos introducen perfectamente en la trama.
Esta puesta en escena se repite en los cuatro o cinco escenarios interiores en que transcurre el filme: un par de salas y pasillos interiores, la recreación del espacio exterior del planeta o la cueva que contiene los restos de la raza.
Una escasez de decorados que se reconvierte en un verdadero espacio escénico gracias al uso de la ambientación y a la fotografía que facilita la recreación de un microcosmos enigmático. La fotografía clara y nítida en las salas y pasillos de las naves y el uso de las luces azules, verdes y rojas, potenciadas por la niebla (el típico efecto de hielo seco) para las escenas que reproducen la tierra y las rocas del planeta, consiguen el efecto deseado que no es otro que hacer creíbles las escenas.
Credibilidad que enmascara la maqueta infantil de la nave aterrizando o la inverosimilitud de la falta de los cascos del traje espacial para los desplazamientos por el planeta porque el espectador está atrapado  por la ficción, por lo que se está contando.

Hay que decir por cierto que la película tuvo cierto eco entre los seguidores de la ciencia ficción pero que hoy día está totalmente olvida hasta que eso sí, Cinematte Flix llega para que todo el mundo pueda disfrutar y sufrir con ella.

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