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Crítica ℙ𝔼ℚ𝕌𝔼Ñ𝕆𝕊 𝔾𝕌𝔼ℝℝ𝔼ℝ𝕆𝕊 (1998) | El "Avatar" de Joe Dante dentro de un idílico vecindario

Quizás Joe Dante no tenga el reconocimiento que en realidad merece. Cuando uno habla de Gremlins por ejemplo, siempre lo hace en relación a Steven Spileberg, quien como productor parece tener más peso sobre la obra que Dante como director pero, si enumeramos la trayectoria de Dante nos sale esta lista de obras importantes de los 80s: Piraña; Aullidos; Gremlins; Exploradores; El Chip Prodigioso; No Matarás al Vecino y ya casi en el siglo XXI, Pequeños Guerreros. Como vemos la lista es tan interesante que creemos que la última obra ochentera (aunque fuese filmada en 1998) del autor merecía una review en nuestra web y más cuando la misma Avatar de James Cameron tiene alguna cosa que deberle...


Como gran parte de la producción de Joe Dante, Pequeños Guerreros aspira a ser más de lo que realmente es. La combinación de comedia oscura, acción amigable para los niños y efectos CGI,fue de nuevo un fracaso en taquilla al tratar de cubrir varias bases, Pequeños Guerreros cae incómodamente entre las dos categorías principales: demasiado aterrador para los niños más pequeños, demasiado infantil para los adultos. Sin embargo, todavía hay mucho para disfrutar.

El escenario es (¡sorpresa!) Una pequeña ciudad de aspecto idílico, en este caso Winslow, Ohio. Allí, el delincuente adolescente Alan (Smith), recibe un envío de juguetes estilo Action Man activados por voz, el Comando fatigado por el ejército y los gentiles Gorgonitas, para vender en el emporio de juguetes de su padre. Pero desconocido para Alan, los juguetes han sido equipados con chips militares, gracias a una manipulación por parte del trabajador de la empresa de juguetes Larry Cross (Mohr). Dirigidos por el teniente Chip Hazard (con la voz de Tommy Lee Jones), los Comandos (prestados por los miembros sobrevivientes del elenco del bar Dirty Dozen, Charles Bronson) cobran vida, salen de sus cajas y van en busca de las Gorgonitas. .
Los subsiguientes niveles de daño causados ​​por las figuras de plástico son asombrosos, especialmente cuando atacan a Alan, su futura novia Christy (Dunst) y sus padres simplemente por el delito de aparentemente "ponerse del lado" de las Gorgonitas (vocalizado por los Spinal Tap) después de que Alan rescata a su genial líder Archer (con la voz de Frank Langella).

Crítica ℙ𝔼ℚ𝕌𝔼Ñ𝕆𝕊 𝔾𝕌𝔼ℝℝ𝔼ℝ𝕆𝕊 (1998) | El "Avatar" de Joe Dante dentro de un idílico vecindario
Crítica ℙ𝔼ℚ𝕌𝔼Ñ𝕆𝕊 𝔾𝕌𝔼ℝℝ𝔼ℝ𝕆𝕊 (1998) | El "Avatar" de Joe Dante dentro de un idílico vecindario

Pequeños Guerreros se muestra esta vez como una tienda de juguetes, en lugar de una tienda de mascotas, una versión de Gremlins con una gran premisa que se ahogó rápidamente en un mar de caos computarizado. Las piezas del set, aunque innecesariamente desagradables a veces (Christy se encuentra con sus propias muñecas en una escena espectacularmente viciosa) están muy bien puestas en escena. Las figuras animatrónicas grotescamente feas de Stan Winston encajan perfectamente con el CGI y la acción en vivo, no más con final que ve a miles de milicianos del tamaño de una pinta converger en el vecindario.
Dunst y Smith se convierten en adolescentes románticos sutilmente atractivos, pero de los adultos solo un cameo de Denis Leary como magnate militar, y el fallecido Phil Hartman (en su último papel) como el padre hambriento de gadgets de Christy despierta es quien despierta más interés.
Sin embargo, a pesar de todas sus deficiencias, el resultado final es bastante entretenido. Puede ser otro éxito de taquilla que depende demasiado de sus efectos especiales, pero gracias a sus excelentes imágenes y apariencia de su historia, Pequeños Guerreros funciona considerablemente mejor que algunos otros filmes de aquellos años.


Así que, la idea de que unos juguetes cobren vida ya lo habíamos visto en ''Toy story'', pero en este caso estamos ante una película real con un apartado visual y sonoro bordado y con un guión más cínico e hilarante. Lo mejor de la película son las contínuas referencias a toda clase de citas clásicas del cine de guerra que están contínuamente recreadas por los militaristas muñecos (se podía decir que hablan a golpe de cita) y cuando hablo de citas me refiero a los famosos ¨disparad cuando veáis el blanco de sus ojos¨, ¨no preguntéis lo que el país puede hacer por vosotros¨ y otras tantas más. Unos personajes militaristas totalmente estereotipados (no falta ni el jefe de pelo blanco (que después veríamos en el Avatar de James Cameron), ni el granadero loco ni el ¨chispas¨ ingenioso) contra unos ¨buenos¨ indígenistas (el mito del buen salvaje) heterogéneos en aspecto e incluso comportamiento y carácter (los robots militares son todos iguales) pacifista y una típica familia americana por en medio. Curioso que ese patrón se repite periódicamente en el cine con películas como Avatar cuyos roles me parecieron calcados (como ya hemos mencionado: Stephen Lang como Colonel Miles Quaritch). Para rematar la faena tenemos a Spinal Tap por un lado y a The dirty dozen por otro poniendo las voces y tenemos una película perfecta para pasar la tarde sin sobresaltos.
Una historia que se puede ver como un más que potable producto para pasar el tiempo. No es "Gremlins", ni por asomo, pero tampoco está nada mal.

NOTA | 7

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