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Hoy tu videoclub CINEMATTE FLIX te ofrece completamente gratis la gran obra de los 80s: Carretera al infierno. Una de las mejores películas del genial Rutger Hauer.




Desde que la gran actriz Ida Lupino, en una de sus incursiones al otro lado de la cámara, realizara la innovadora El autoestopista (The Hitch-Hiker, 1953), las carreteras americanas han ido poblándose paulatinamente de tarados dispuestos a amargarle el día al primer incauto que se cruce en su camino, dando lugar a una serie de películas de todo pelaje y condición. Una de las buenas, influida sin duda por el film de Lupino, es Carretera al infierno (The Hitcher) de Robert Harmon.
Aquí son C. Thomas Howell (cuya posterior filmografía es para echarse a temblar) y una principiante Jennifer Jason Leigh las víctimas del retorcido sentido del humor de un Rutger Hauer como pez en el agua dando vida a un asesino que parece surgido de la nada, del que la policía no tiene ningún dato y que se nos presenta más como un personaje de pesadilla que como alguien real, lo cual es aprovechado para hacerle aparecer de la manera más inverosímil en el sitio justo y en el momento preciso: licencias de guión fácilmente perdonables una vez metidos en este tipo de harina.
Cine de entretenimiento puro y duro estupendamente filmado, con aroma a serie B de pocas pretensiones, la historia de Carretera al infierno va oscilando entre el thriller de acción y persecuciones y el terror, siendo en este segundo género donde consigue sus mejores momentos: la secuencia en que el asesino se cuela en la habitación del motel para raptar a la chica y su posterior e inolvidable desenlace, no apto para espíritus fácilmente impresionables, y sobre todo el excepcional inicio, en el que la figura del autoestopista, recortada bajo la lluvia nocturna, espera pacientemente que alguien lo recoja y comience la pesadilla: una imagen para las antologías del miedo.

 El personaje que recoge responde al nombre de John Ryder (Rutger Hauer) y desde el principio se nos muestra inquietante (vamos que no hay que ser un Premio Nobel para ver que no tiene muy buenas intenciones), poco después Jim se da cuenta del error que ha cometido cuando su invitado le confiesa ser un asesino que acaba de despedazar a otro conductor cortándole los brazos, las piernas y la cabeza, y que como es lógico él va a ser el siguiente. A pesar de lograr sacarle del coche, a partir de ese momento empezará un macabro juego del gato y el ratón con persecuciones constantes, donde John conseguirá incriminarle en una serie de asesinatos a lo largo de la ruta, convirtiéndole en el objetivo número uno de la policía.
Siendo sincero y tras acabar de verla puedo decir que la película como conjunto me ha dejado un buen sabor de boca y me ha sorprendido gratamente por su buen planteamiento y unos primeros 20 minutos rebosantes de tensión, sorpresas y un Rutger Hauer que da miedo. Es en este arranque, con algo tan sencillo como la recogida de un autoestopista cuando el film mejor funciona, todos nos tememos que algo va a pasar, que John Ryder la va a liar, y esa tensa espera logra tenernos esperando lo inevitable mientras nos mordemos las uñas.
Los primeros compases de la persecución a la que se ve sometido una y otra vez Jim, también son notables, apareciendo cuando menos nos lo esperamos para su desesperación, pero a mitad de la película el ritmo decae un tanto con la aparición del personaje de Nash (Jennipher Jason Leigh) como una camarera de un local de carretera, que si bien poco aporta en un principio, luego lo compensa sobradamente con una impactante escena en el tercio final del film.


Muy bien rodada para sacar el mayor partido de su bajo presupuesto y a una premisa que tampoco es muy original (se ven claras las influencias de otra peli de culto como es El diablo sobre ruedas) y con una gran fotografía que logra captar con mucha fuerza las escenas de persecuciones y violencia en un escenario tan simple y vacío como una carretera en medio de la nada. Una de sus mejores armas es lo impredecible que es, sorprendiéndonos en más de una ocasión con sus giros (nunca más volveré a comerme despreocupadamente unas patatas fritas... lo juro) y las apariciones del asesino cuando menos te lo esperas.
Rutger Hauer logra uno de sus mejores papeles (junto con Blade Runner diría yo que su trabajo más destacado), dando vida a un psychokiller de los que no se olvidan facilmente, sin embargo el endeble trabajo del guión a la hora de perfilar a los personajes y en este caso de dar alguna explicación del por qué de sus actos, hacen que no nos quede grabado con toda la intensidad que se merece, una verdadera lástima no haberse adentrado en la mente de este personaje, pues daba para mucho y con seguridad habría llegado a colarse entre los malos más destacados de la historia del cine.
C. Thomas Howell simplemente cumple correctamente con lo esperado, viéndose superado en todo momento por la gran presencia de su enemigo que se lo come siempre que aparece en pantalla.
Una película mezcla de road movie, terror y thriller que no dudo en recomendar, seguro que la disfrutáis como me ha pasado a mí, y le perdonareis ciertas lagunas de coherencia en el guión, pues a pesar de eso logra hacernos pasar un buen rato.
Como no podía ser de otra manera, tuvo una secuela que no aportó nada nuevo ni bueno, todo sea dicho, y recientemente un remake flojísimo en el que Sean Bean intentó emular al brutal personaje que interpretó Rutger Hauer, no lo logró, dando como resultado un fiasco de película.

Sin duda uno de los grandes clásicos de la serie B de los años 80s. Un thriller donde el terror puro también es protagonista de algunos de sus momentos más tensos y donde el western se deja notar en su entorno. Una road movie donde la frontera y la ambientación absorben al espectador y donde los mecanismos puros de la serie B demuestran que el dinero no lo es todo.
Una película sin cgi donde lo real hace que lo irreal pueda parecer verdad.

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