y los fantásticos blockbuster de acción


Algo rondaba en el universo Star Wars desde la adquisición Disney que no acababa de agradar a los fans hasta, la llegada de El Ascenso de Skywalker.


En 2015 se estrenaba El Despertar de la Fuerza y aunque fue un éxito rotundo en taquilla con más de 2000 millones conseguidos, los fans nunca estuvieron a gusto con ella por diversas razones. La mayor parte de las críticas siempre vino por verse como una película muy poco artesana donde la mano de Disney como productora predominaba sobre la mano de su director.
Muchas leyendas circularon sobre su producción pero una confirmada fue la expulsión de George Lucas cómo asesor, algo que no acabó de gustar a los más veteranos.

'Rogue One' vino después y aquí sí que hubo unanimidad en que el filme conseguía tener una calidad digna de Star Wars y donde su historia y dirección, poseían caracter propio y valentía, parecía una producción mucho menos de estudio y más personal, pero, esto fue un oasis en el desierto.
En 2017 empezaría la tragedia con el estreno de Los Últimos Jedi. La película poseía escenas y momentos más que elogiable pero, un excesivo aire de comicidad y el mal trato dado a los personajes clásicos, no acabó de convencer a nadie (salvo a la crítica milenial más estúpida). Cuando en El Despertar de la Fuerza se acabó con Han Solo, y Luke, Leía, R2 y C3PO apenas tuvieron peso, se relativizó al querer creer que toda esa ausencia de los personajes clásicos era por ser un capítulo inicial donde se presentaba a los nuevos. Pero en Los Últimos Jedi ese argumento ya no convencía a los fans quienes cargaron sobre su director Rian Johnson.
Mientras esto ocurría llegaba la noticia de que Lord y Miller, quienes estaban dirigiendo Han Solo eran expulsados del proyecto y poco después sabíamos que Colin Trevorrow también era apartado por Disney de la creación del guión del venidero episodio IX.
Esto empezó a crear una ola de opinión donde se empezaba a pensar que quizás la mayoría de decisiones polémicas de Los Últimos Jedi no eran obra de su director, si no de una mano oscura más poderosa que operaba en la sombra o lo que es lo mismo, de la misma Disney.

Han Solo como supimos fue un fracaso rotundo en taquilla un fracaso tal, que tambaleó los cimientos de Disney y les obligó a volver a contratar a J.J. Abrams, pero, este puso una condición: "Solo él tendría el poder sobre el corte final de la obra y además volvería a contar con Lucas cómo asesor"
Hoy día ya hemos visto el resultado de esta decisión y tenemos claro, que J.J. Abrams es el primer director desde George Lucas en 'La Venganza de los Sith', que ha podido realizar una obra sin la manipulación de Disney.
Aquí notamos un humor mucho más cercano a las obras de Lucas que a las películas espaciales de Marvel, notamos un guión y una estructura más atrevida y sobre todo, notamos como la obra sin olvidarse de los nuevos personajes, no quiere dejar atrás la leyenda de los Skywalker, algo que si quería hacer Disney con el único propósito de crear niños que se engancharon a unos nuevos personajes de carácter más milenial.

Así, gracias a los fans y gracias a J.J. Skywalker, hemos podido derrotar de nuevo a esa encarnación del mal que una vez conocimos como Palpatine y en cuyo presente se había reencarnado en Disney.

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