Rutger Hauer es uno de los grandes nombres del fantástico. Muchas películas tuvieron la suerte de contar con él, pero, hoy queremos recordar tres personajes únicos que han marcado el cine con el rostro del genial actor. Sin más tres obras que nadie se puede perder y que sirven de formar perfecta para entender que significa Rutger Hauer en la historia del cine...

LOS SEÑORES DEL ACERO


Antes de Juego de tronos existió Los señores del acero, una película de Paul Verhoeven de 1985 que sin duda ha servido de inspiración a más de un capítulo de la famosa serie de HBO.

Una difícil producción

Tras la película 'El cuarto hombre', Paul Verhoeven no descarta la idea de hacer un cine que le permita huir del sistema de producción holandés esclavo como casi todos las cinematografías europeas de las ayudas estatales. Este plan le lleva a escribir un guión sobre la Europa del siglo XVI en el que recoge influencias de 'Floris' y 'El séptimo sello', y con el que espera atraer financiación de los contactos que ha hecho en Estados Unidos. La productora Riverside Pictures apoyada por Orión respalda la mayor parte de un presupuesto de seis millones y medio de dólares y convierte la cinta en una co-producción entre Estados Unidos Países Bajos y el lugar donde se rodará, España. Nuestro país entra en la película con técnicos de primer orden como el director artístico Félix Murcia.

Pero, Hollywood y la financiación americana no era la panacea que Verhoeven pensaba ya que nada más empezar, la parte americana de la producción se opone a la visión que del inicio de la Edad Moderna se da en la película con unos personajes que lejos de ser héroes son buscavidas capaces tanto de violar y robar como de usar la religión y la fe en su propio beneficio. A este problema se suma el ego de Rutger Hauer que convertido en estrella gracias a Clave Omega, Lady halcón y Blade Runner, quiere que su personaje corresponda a los cánones propios de su nuevo estatus de estrella hollywoodiense.
Si bien las tensiones no consiguen borrar por completo la visión de Verhoeven hacen que cambien muchas cosas como por ejemplo el título. También obligan a introducir una trama romántica que Verhoeven sabe retorcer lo suficiente como para no tener que renunciar por completo a la personal visión del ser humano que tiene el cineasta.
Así hoy, Los señores del acero sorprende no por su atropellado guión sino por la falta de cualquier tipo de romanticismo que hace del género de capa y espada situando el primitivismo de sus personajes a escasos centímetros de lo que autores como Sergio Leone hicieron al revivir el western. Eso sí, los palos en Europa fueron tan grandes que Verhoeven decidió largarse y emprender así su exitosa carrera americana.


El trono de acero

Como ya hemos insinuado, la película tiene como principal valedor que relata el medievo de una manera más realista a la habitual. La película nos sitúa ante un medievo donde la gente no se bañaba, donde el furor religioso campaba, de gentes que compraban papeles que servían para borrar sus pecados a una iglesia corrupta, donde los nobles podían asesinar a los campesinos sin que nada importará existiendo el derecho de pernada o las torturas públicas. Donde la vida no valía nada, y lleno de gente marginal o de mercenarios que ofrecían sus servicios a reyezuelos sin moral rodeados de nobles y eclesiásticos que trataban a las otras personas como ratas. Un lugar donde sobrevivir era muy difícil y lleno de epidemias como la peste que mato a una cuarta parte de la población europea.

Y ahí es donde Paul Verhoeven se desenvuelve como pez en el agua y es donde cabe gente como Martín y su colla de mercenarios marginales, correcaminos sin moral alguno que habitan de forma perfecta en una época en que la moral real no existía mas que aquella que imponía la iglesia por el miedo o la sangre.
Asi, el autor de Robocop o Instinto Básico es capaz de mostrar a Hollywood cuáles son las bases de su cine. Por tanto, el sexo y la violencia acampan en ese filme como hoy día acampa en Juego de tronos. Por primera vez asistimos a una época feudal salvaje y explícita, sin miedo a la censura y sin edulcorantes.
Ahí es donde Vivian Jason Leigh se muestra absolutamente sorprendente, una princesa que jamas ha ido mucho mas allá de las puertas de su palacio y que rápidamente convierte su cuerpo en una poderosa arma de manipulación... y Rutge Hauer fascinante como Martin, arquetipo de antihéroe en una época donde los Martins eran mucho mas cercanos a la realidad que esos héroes sobre los que leía Don Quijote.


Actualmente la película sigue vigente tanto en su puesta en escena como en su nivel de producción y estamos ante uno de los relatos más interesantes de aquellos años. Si eres amante de Juego de tronos aquí no hay dragones ni caminantes blancos, pero, sin duda que la película te fascinará.

  • Puntuación: 7.5

Año: 1985 / País: Estados Unidos
Título original: Flesh+Blood (Flesh and Blood)
Duración: 126 min.
Guion: Paul Verhoeven (Historia: Gerard Soeteman)
Música: Basil Poledouris
Fotografía: Jan de Bont
Coproducción Estados Unidos-Países Bajos (Holanda)-España; Riverside Pictures production / Orion


BLADE RUNNER




SINOPSIS


En los comienzos del siglo XXI, la Tyrell Corporation desarrolla un tipo de robot llamado Nexus -un ser prácticamente similar al hombre- a los que, coloquialmente, se les denominaba Replicantes. Los replicantes del modelo Nexus 6 eran superiores en fuerza y agilidad, así como en inteligencia, parecida los ingenieros que los crearon. En la conquista del espacio exterior, los replicantes fueron usados como esclavos, al ser simplemente engendros biomecánicos pero, después de la sangrienta rebelión de un equipo de combate de Nexus 6 en una colonia, dichos modelos fueron declarados proscritos en la Tierra bajo pena de muerte. Brigadas de policía especiales con el nombre de unidades Blade Runners tenían órdenes de disparar a matar al ver a uno de ellos.


Estamos en la ciudad de Los Ángeles, en Noviembre de 2019, un ex-Blade Runner llamado Rick Deckard es reclamado de su retiro cuando otro Blade Runner es asesinado por un replicante fugitivo mientras se sometía a un test Voight-Kampff (un test para detectar si se es o no un ser artificial). Deckard se encuentra con Bryant, su antiguo jefe, quien le informa de la reciente fuga de replicantes Nexus-6: Roy Batty, militar y jefe del grupo, Leon es un simple soldado, Zhora es una asesina que utiliza su sexualidad y belleza como arma principal y Pris cuyo modelo solo se dedica al negocio del ‘’placer’’; y también le es revelado que el modelo Nexus-6 tiene una vida limitada a cuatro años como un seguro para sus desarrollos emocionales. Para que Deckard cumpla con su trabajo, le es designado un compañero-vigilante llamado Gaff, un hombre muy callado pero muy astuto. Deckard, de este modo, decide visitar la Tyrell Corporation para comprobar que la prueba Voight-Kampff funciona con los modelos Nexus-6. Ahí descubre a Rachael, la joven secretaria del magnate informático Tyrell, que no es más que una replicante experimental, con recuerdos implantados que le permiten contar con una base emocional. Rachael, indignada pero a la vez, intrigada sobre su propia naturaleza, visita a Deckard en su apartamento para hacerle saber que ella es humana, pero huye llorando al darse cuenta de que sus recuerdos son artificiales. Mientras tanto, Deckard sigue a la caza de los replicantes, donde cada uno le pondrá en aprietos más de una vez y le harán reflexionar sobre lo que de verdad es importante en su vida. Así, empieza a enamorarse de Rachael y hará lo posible para que otros Blade Runners no la persigan, pues se ha fugado de la Tyrell Corporation.


En el acto final, cuando el protagonista se enfrenta a Roy, el último replicante, el cual acaba salvándole la vida, se sienta a explicar a Deckard cuáles fueron los mejores momentos de su corta e intensa vida, finalizando con: ‘’Es hora de morir". Roy definitivamente muere por su obsolencia programada mientras que Deckard le mira en silencio, entendiendo que el replicante, en el final de su vida ha logrado saber lo que significan conceptos tan básicos como perdón y paz. Tras esto, regresa a su apartamento y allí encuentra a Rachael, aún viva. Mientras se van del lugar, el protagonista encuentra un origami (papiroflexia a modo oriental) que ha dejado Gaff, señalando con ello que les ha permitido escapar. Finalmente, los dos deciden huir e iniciar una nueva vida fuera de la gran urbe.

ANÁLISIS HISTÓRICO/CULTURAL DEL FILM

En este apartado describiremos las circunstancias históricas y culturales que rodearon el nacimiento del film, no obstante, dicho análisis se alejará un tanto de la realidad del momento en que se estrenó dicho relato, el año 1982, pues tal y como relataremos en las siguientes páginas, la película se ha convertido en un clásico atemporal gracias a su predicción del futuro en lo referente a los valores predominantes en la sociedad actual y, como mayor exponente del género de la ciencia ficción que es, cinéfilamente hablando y como consecuencia de lo anterior, se adelantó en su premisa al tiempo en que se proyectó, siendo incomprendida en su momento para, en la posterior década, convertirse en todo lo contrario, dando pie a todo tipo de reflexiones, ya sean filosóficas como sociales.


Sin más…
Corren los 80, y Hollywood vivía una segunda edad de oro tras el estancamiento de su cine en la era de los 70, gracias a las nuevas técnicas en lo referente a producción de efectos especiales (tanto por ordenador, como escenografía o incluso el maquillaje), así como toda una nueva cantera de autores que renovó el cine desde sus cimientos con ideas frescas, originales y personales, una generación que incluía nombres como Steven Spielberg, John Carpenter, George Lucas, Wes Craven o David Cronenberg, que dieron pie a la imaginación en su estado más puro, a la factibilidad de una ciencia ficción palpable y realista, con una base moral en sus guiones, dando una vuelta de tuerca a todo aquel cine social, político y crítico de entonces, pues la ciencia ficción es y era tan válida como cualquier otro discurso para describir la realidad.


En este contexto también surgió el cine como un negocio rentable y a la vez, masivo, cuyo objetivo era atraer jóvenes espectadores y revitalizar el target de la audiencia que visitaba las salas de proyección, ávidos en ver nuevos argumentos, así como todo un mercado de productos relacionado con dichas películas, entiéndase esto último como merchandising (cuyo principal impulsor de ello fue George Lucas por su revolucionaria Star Wars). Además de asistir a lo que veinte años antes parecía improbable y completamente imposible, y es que un actor llegase a ser presidente de los Estados Unidos. Estamos en plena era de Ronald Reagan, cuyo mandato perduró prácticamente toda la década, y supuso una dura pugna en la carrera tecnológica y armamentística para superar el bloque comunista (el cual ya daba sus últimos latigazos por entonces, hasta la caída del Muro de Berlín en 1989), una política que hizo estragos por su afán expansionista, una época que se denominó como ‘’La guerra de las galaxias’’ (en honor a la película donde, recordando su argumento, unos rebeldes luchaban contra todo un imperio), y que evidenciaba un mensaje futuro en el que el ser humano quedaría apabullado y bombardeado por la tecnología y los mass media, que hoy ya estamos viviendo.


Así, despuntaba un nombre como Ridley Scott, que venía de hacer otra grande de la sci-fi como fue Alien: el octavo pasajero. Tras este trabajo fue reclamado para otro film de ciencia ficción, Blade Runner (Dangerous Days llamada en un principio, en plena escritura de guión, lo que ya dejaba entrever sobre qué iba a tratar), el cual rechazó en un principio, pero que tras leer un borrador, aceptó sin dudarlo (y como causa para tal aceptación, tuvo que ver mucho el fallecimiento de uno de sus hermanos). El film, que se basaba en la homónima obra literaria de Philip K.Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, criticaba una sociedad utópica desvirtuada, en la que los valores que nos hacían humanos dejaban de existir y de tener un sentido, dejando paso a un mundo donde la mecanización, la industria, la contaminación, la globalización (cuyo término en el 82 todavía no existía como tal) y la pérdida de identidad cultural se hacía palpable, una sociedad donde todo estaba automatizado y el ser humano era reducido a mero objeto el cual, a su vez, buscaba la perfección en engendros mecánicos usados como mano de obra barata. La no-emocionalidad a favor de un hedonismo exacerbado y una frialdad en los vínculos tanto afectivos como de cualquier otra índole. Un mundo donde las ansias de ambición desmesuradas del ser humano por manipular todo cuanto veía a su alrededor encontraban sus consecuencias en cada rincón. En este sentido, tanto Ridley Scott como Philip K.Dick, supieron ver con mucho tiempo de antelación lo que se convertiría la sociedad en la que se vivía en esos momentos, es por ello que aludíamos al principio de este comentario a Blade Runner como un film atemporal porque su discurso era tan válido hace casi treinta años, cuando la globalización y el capitalismo empezaba a expandirse, como ahora, cuando estamos viendo y viviendo las consecuencias de tal problemática.


Sin embargo, y haciendo referencia a otro tipo de hechos relacionados con el film, en el año 82, la explotación de productos fantásticos y con base de ciencia ficción era gigantesca, en este año surgirían productos como La cosa, Star Trek II: La ira de Khan, Conan el bárbaro, Star Wars: el retorno del Jedi, Acorralado, Tron, Posesión infernal, Mad Max 2, Poltergeist y una larga lista de títulos que sucumbieron al fenómeno, a un cine de sobremesa y de rápido consumo que se empezó a producir con un boom: E.T. El extraterrestre. Es por ello, que Blade Runner fracasó estrepitosamente en taquilla debido a este factor (y otros que mencionaremos a continuación), y una audiencia que no quería reflexiones filosóficas en base a ¿qué es la vida? sino, simplemente, pura evasión de la realidad (aún teniendo E.T. una moralina judeo-cristiana sobre la visión de Dios y Jesucristo y que, a día de hoy, mucha gente sigue sin querer ver, tan solo viendo la superficie, un bicho con carisma ñoño del espacio que interactúa con unos niños, y perseguido por el resto de humanos).


Entre las causas que originaron que el título pasase prácticamente al olvido durante unos años tiene que ver con la visión que tenía Ridley Scott en diferencia con los productores de la cinta, los cuales quedaban insatisfechos ante la poca explicación de lo que sucedía en los primeros pases privados en la gran pantalla, llegando a perpetrar por ello una voz en off que Harrison Ford (el protagonista) denostaba y veía como un completo anti-climax ante el mundo que nos quería mostrar el director, así como la inclusión de un final feliz (o happy ending, de forma despectiva), además de escenas de suma importancia cortadas del montaje final que cambiaban completamente el sentido de la obra original y de la visión que Ridley Scott le había dado a un guión que en boca de muchos, era una completa maravilla escrita en conjunto por el excéntrico Hampton Fancher y el novato por entonces, David Peoples.
Todo este enjambre histórico social y cultural que empezó en el boca-oído (pues el film, además de no recaudar, se llevó pésimas críticas de los medios en su estreno) engendró, sin embargo, una legión de fans que subyacería hasta los 90, y emergería en dicha década, con su reestreno en el 92, cuya versión sería la más exacta que quería su director…

REPERCUSIONES DEL FILM E INFLUENCIAS POSTERIORES

Pero… ¿por qué está considerada Blade Runner como una de las obras cumbre de la ciencia ficción?
Muchos son los factores que podríamos relatar de la historia y la leyenda que envuelve al film y que ya hemos dejado entrever, así que tan sólo nombraremos unos ejemplos, pues es imposible abarcar en este análisis la magnitud del fenómeno que ha generado a día de hoy. Su estética ciberpunk (influencia posterior para títulos como El cuervo, Dark City, Ghost in the Shell, Nivel 13, Akira o la más que conocida y sobrevalorada Matrix), que no es más que una evolución lógica de Metrópolis (Fritz Lang, 1927), o los cómics de Moebius de Jean Giraud en lo referente a una base estética para la creación de entornos, decorados y personajes; es una base primordial para empezar esta ejemplificación.


También es destacable, en cuanto a la realización de películas, la utilización de dichos entornos en lo referente a la iluminación dinámica para generar un ritmo interno al relato y los acontecimientos descritos en pantalla, así como la simbología de los elementos materiales tangibles (el agua, la lluvia, o el kanji o letra oriental que significa ‘’origen’’, usada de fondo) o incluso, intangibles (el famoso sueño del unicornio que tiene Deckard) en base a la descripción de personajes y la trama en sí. De hecho, también es importante porque fue una de las últimas películas que se creó en la era analógica, es decir, donde ningún elemento fue hecho digitalmente o por ordenador, todo fue realizado de forma artesanal: decorados, maquetas, y fondos dibujados con exquisito detalle eran la nota predominante. Y es que una de las cosas alabadas de la película es su extremo cuidado y mimo a la hora de introducirnos en su mundo, en esa sociedad tecnológica y posmoderna, por eso no es de extrañar que en cualquier carrera o escuela de cine se aluda o se estudie este film meticulosamente, pues cada escena o cada secuencia está perfectamente creada al milímetro, en todo momento se está contando algo.


También podríamos mencionar que fue un arriesgado intento de mezclar géneros como el cine negro o policíaco con la sci-fi pura y dura más existencialista, como se deja intuir a lo largo de todo el metraje de forma simbólica (mezcolanza de razas y lenguas en una ciudad de Los Ángeles completamente utópica, consecuencia de un proceso como la Globalización), dejando tras de sí, una estela abierta a mezclar géneros. Así como poner de moda los relatos de Philip. K Dick, que en su conversión a la pantalla grande ha dado productos tan míticos como Desafío Total o interesantes como, Minority Report o A scanner darkly.

Otro hecho importante es el paseo de versiones distintas de la película, como la versión perpetrada y dilapidada por los ejecutivos de Warner Bros. Pictures en el 82 que se estrenó mundialmente, o la visión del director (y más exacta de la historia) que se estrenó diez años después, en el 92, como demandaban muchos fans, y que Ridley Scott aprovechó para reestrenarla, así como un montaje definitivo en el año 2007, para celebrar su estreno en formato DVD, con retoques digitalizados y corrección de errores que por circunstancias anteriores, no se podían hacer por la tecnología del momento. Además de todos los libros que se han publicado con reflexiones sobre la película en sí, o la música del gran compositor Vangelis, ha generado que el film se convierta en un mito que traspasa las pantallas...


VALORACIÓN FINAL
Una ciudad industrializada, columnas de fuego, y un ojo que vislumbra todo ese poder mecanizado creado por el hombre. Eso es lo que vemos en los primeros minutos mientras el plano general se acerca lentamente a una pirámide que pertenece a una gran corporación que crea robots semejantes a humanos. Con este impactante inicio visual y sonoro, nos metemos en la piel de lo que ve Ridley Scott en un utópico, pero a la vez, real futuro, donde el ser humano juega a ser Dios, y en su intento, acaba por desvalorizarse y perdiéndose a sí mismo. Y es que, tal y como hemos mencionado ya, la simbología es parte primordial en el relato que tenemos ante nuestras manos, por eso no es de extrañar que elementos tan inconexos como un ojo y una pirámide no tengan nada que ver a simple vista, pero si se unen, crean un símbolo que de sobras es conocido por todos, como ente creador y destructor, intangible y omnisciente, y que se critica aquí por nuestro afán de intentar parecernos a ello.


Y es que de apariencias va una parte del asunto, empezando porque los robots se les denomina replicantes, esto es, copias exactas de los humanos, incluso a nivel genético y lo más curioso, a nivel emocional. Ya que en nuestro egoísmo, la sociedad que se deja vislumbrar en la historia es una sociedad ‘’dejada’’ en el ámbito más humano, que son las emociones y la creación de vínculos afectivos, es por ello, que se ha visto obligada a crear sujetos para caprichos personales, así como otro placeres y/o trabajos (de hecho, la robótica actual intenta imitar el comportamiento humano, como ya se está demostrando en muchas convenciones de tecnología). En este contexto, es indudable que unos replicantes, tomando consciencia de sí mismos y lo que son, intenten descubrir de dónde vienen, cuál es su objetivo, para qué fueron creados y en consecuencia de todas estas reflexiones, acaben rebelándose contra el sistema.

Saber para qué viven.

Y es que esto último es la gran incógnita filosófica que nos plantea el existencialismo patente en el final del metraje, que se vislumbra en una sociedad nietszcheniana carente de valores. Porque ese es el viaje de nuestro protagonista, Deckard (un sobrio Harrison Ford), conformista expolicia, malhumorado y solitario sin ningún objetivo en la vida, que a medida que vaya cazando a los replicantes y empiece su relación amorosa con Rachael, entenderá la importancia de cada momento, e incluso, cuestionarse su propia existencia, como lo hace tras la catarsis de Roy Batty, aparente enemigo que, sin embargo, le da toda una lección de que un replicante también puede lograr sentir y entender qué es la vida, en el final de la misma.


Es un film que retrata de forma nihilista la sociedad del futuro, pero a pesar de ello, es optimista en su discurso, pues, el único sentido de nuestras vidas es vivir por y para los demás, de forma desinteresada, vivir cada momento como si fuera el último, entender que cada gota de agua es como un recuerdo que nos hace ser lo que somos, es por ello que Blade Runner, desde nuestro punto de vista, concibe la vida y la felicidad del ser humano, no en nuestro egoísmo material (patente en todo el film y ese aire consumista palpable), sino en los vínculos afectivos que establecemos con los demás. Porque cada momento que pasamos con alguien es único, y no es lo mismo si lo vivimos de forma aislada, pues la mayoría de nuestros recuerdos son momentos en los que compartimos, ya sean emociones, actos o palabras.


Como ya hemos mencionado, en lo referente a las gotas de agua y los recuerdos, no es de extrañar que dicho elemento inoloro e incoloro subyace durante todo el relato como un ente en sí mismo (en casi el 70% de las escenas aparece), ya que dándole un sentido más espiritual, es el creador de vida, es por todo ello que en el momento cumbre y mágico del film, cuando Roy Batty (increíble el actor Rutger Hauer) esté próximo a poner fin a su vida, bajo la lluvia, relate con estas palabras exactas:
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser… Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia… …Es hora de morir.


  • NOTA 10

LADY HALCÓN

Lady Halcón: Michelle Pfeiffer es el rostro más bello del cine

Hace unos semanas se estrenó en salas una nueva versión de Don Quijote dirigida por Terry Gilliam. Además nosotros publicamos un reportaje de la película de Paul Verhoeven, Los señores del acero. Así, a modo de hechizo mágico hemos mezclado en un caldero el cine de los 80 de Terry Gilliam, el cine de caballeros y escuderos reflejado en Don Quijote y al actor Rutger Hauer visto en Los señores el acero. Esta poción la hemos espolvoreado con la noticia que decía que Michelle Pfeiffer regresa al cine en la producción Maléfica 2 de Disney y nos ha dado como resultado, hablar un poquito de Lady Halcón.

Un clásico de aventura de los 80s


Ante todo y primero decir que estamos ante una muy buena película de aventuras, con las servidumbres de cualquier época –relativas a la música y el reparto- que cumple perfectamente sus objetivos funcionales, que obtuvo el enorme éxito al que aspiran las películas comerciales y que está rodada prestando atención al encuadre de los planos y su relación entre sí; puesto que la composición cinematográfica es un concepto dinámico, como el propio cine, siempre ha sido así. Es la forma natural de narrar, incluso para una película de género, que no es menos cine por ser de género.

Tener a Vittorio Storaro de director de fotografía es una ventaja de la que hay que sacar partido, como hace Richard Donner que aprovecha para ofrecer momentos de gran altura cinematográfica, no un privilegio divino que provoque reverencia, bloqueo creativo y dejación. Esto ya lo hizo en “La profecía”, en “Superman” y lo volvería a hacer en “Arma Letal”, films de género magníficamente rodados.

El bello y la bella


Y como bello, no hablamos de Ruther Hauer sino del ya citado Vittorio Storaro, que se encarga de que la factura visual del filme sea de lo más clásica, con un maravilloso trabajo de fotografía del gran cinematógrafo que sacó el mayor partido posible a los impresionantes paisajes de los Alpes italianos donde se rodó la película. Especialmente brillantes son las escenas de amanecer donde Michelle volvía a convertirse en el halcón del título. También fue de una gran belleza plástica el momento en que Navarre, transformado en lobo, casi muere ahogado al romperse el hielo bajo sus patas y caer al agua helada. La ambientación medieval resultó en todo momento impecable, con el castillo de Torrechiara de Parma sirviendo de perfecto marco para sus más fastuosas secuencias.

Pero cuando hablamos de bella en el subtitulo ahí si lo hacemos de la actriz Michelle Pfeiffer y es que Lady Halcón siempre se recordará por la dulce y bella Isabeau. Michelle Pfeiffer no era muy conocida entonces, y luego fue una actriz muy habitual en los años 90. Ahora aparece de cuando en cuando, manteniendo siempre esa belleza serena a pesar de que los años van pasando. Pero los grandes ojos claros de Isabeau son algo para recordar y por supuesto, para otorgarle el honor de ser uno de los mitos eróticos más importantes de la historia moderna del cine y uno de los personajes claves de lo que fue la belleza y la mujer en los años 80.

La película: historia al completo (SPOILER)


Redoblan las campanas en la medieval localidad de Aquila controlada desde su palacio por el todopoderoso obispo y su guardia de siniestros guerreros. Un cadalso con los cuerpos colgando de los últimos ahorcados muestra el tipo de justicia y terror que administra este emisario de Dios pero, por lo visto, los barrotes de las frías mazmorras no son una frontera infranqueable para el joven Phillipe "ratón" Gastón una suerte de pícaro que mientras con una mano roba con la otra se santigua y pide perdón a Dios. Un estallido anuncian que alguien se ha escapado de la prisión y claro eso no lo puede permitir el obispo por lo que ordena a sus hordas la persecución de tal manera que nadie crea que puede burlar al dueño de sus destinos tanto terrenales como espirituales. El capitán Market es el encargado de dar caza a ese insignificante en apariencia pilluelo. Cuando la suerte del joven parece haber llegado a su fin acorralado en una posada hace acto de aparición un misterioso caballero montado en un lustroso caballo negro se trata del antiguo capitán de la guardia Etienne Navarre al que todavía muchos soldados temen y respetan. Tras este escarceo del que ambos salen victoriosos Phillipe se convertirá en una especie de escudero de este caballero y su halcón. Ambos se refugian en un establo donde tratan de robarles pero un lobo se interpone en su perfil o objetivo antes de ello. Hemos asistido a la primera aparición de Isabel un fotograma inmortal en una historia del cine y en el fetichismo de muchos fans. 
Navarre prosigue su viaje junto a Phillipe y le hace participe de su intención de matar al obispo pero necesita el pequeño ladronzuelo para que la ayude introducirse en la ciudad fortificada. De manera paralela asistimos a la comunicación que hacen el obispo del regreso de Navarre. Mostrándose en su rostro el más absoluto de los pánicos...

Un ermitaño relata la historia de la maldición que recae sobre la pareja del amantes Isabel Danjou era hija del conde de Anjou quién había muerto matando sarracenos en Antioquia. El obispo se enamoró de Isabelle pero se enteró de su relación con Navarre a través del monje que confiesa a ambos por lo que he encendido por los celos hizo un pacto con el poder de las tinieblas y desató una maldición sobre la pareja durante el día ella sería un halcón y por la noche él sería un lobo condenados a verse tan solo durante una fracción de segundo y apenas poder rozar sus carnes salvo al amanecer y al atardecer...

Un clásico del videoclub

Por supuesto y para finalizar, huelga decir que Lady Halcón es uno de los mayores clásicos del cine de videoclub. Una película que gracias a su caratula y al boca a oreja de los usuarios y los dueños de los videoclubs, se convirtió en una de esas películas que siempre estaban alquiladas y que la gente no se cansaba de ver una y otra vez.
Sin duda su caratula fue uno de los grandes referentes para el cine de la Fox en aquellos alegres años 80s.


Caratula VHS Lady Halcón
Caratula VHS Lady Halcón


  • NOTA: 8

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