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Crítica de 'Terminator 2: Shocking Dark' de Bruno Mattei | Cine de videoclub)


No tofo acaba en las obras de James Cameron y es que, tras comenzar su carrera como asistente de edición o montador de directores como Nick Nostro (El triunfo de los diez gladiadores), Sergio Sollima (3S3, agente especial) o Sergio Grieco (El caballero de la banda negra), Mattei decidió dar el salto a la dirección con Armida, il dramma di una sposa, a comienzos de la década de los 70. A partir de ahí, fichó por la productora Flora Films y, como hizo el bueno de Enzo G. Castelari, se convirtió en un director de "lo que público demandaba". Pero, a diferencia del realizador favorito de Quentin Tarantino, Mattei se dedicó a plagiar todo lo que tenía éxito al otro lado del atlántico (Robowar es una clara copia de Depredador), o bien a hacer pastiches de géneros (como fue el caso de Apocalipsis caníbal, mezcla de muertos vivientes y canibalismo). Uno de los casos más llamativos de su filmografía es cuando decidió (sin el permiso de James Cameron, claro) rodar la secuela de Terminator, titulada Terminator 2: Shocking Dark (1990), con la que muchos jóvenes de los 80 picaron en el videoclub, creyendo que volverían a ver a Schwarzenegger en acción. Sin embargo, en su lugar se encontraban con una cinta que imitaba a Aliens: El regreso. Sus chapuceros filmes están plagados de fallos de 'raccord', diálogos incomprensibles, explosiones sin demasiado motivo y efectos especiales de baratillo.


Efectivamente estamos ante un plagio de Aliens de Cameron, pero en Venecia. Y con la gracia de 
(aquí firma con su seudónimo habitual Vincent Dawn), un director con tanto morro y tan poca vergüenza que me es imposible tenerle manía alguna. Al menos a mi me es imposible...
Esta vez veremos de nuevo a la musa de Mattei (la actriz norteamericana Gretta Gretta), unos F/X imposibles (¡¡¡y delirantes!!!), un vestuario que consiste en cascos de bici y mucha cara dura en todo el metraje, que dicho de paso no está del todo mal, a pesar de su patetismo.

Esta película es un poco tardía, aunque parezca mentira. En 1990 parece que el cine fantástico italiano ha superado el exploit tipo Alien 2 Sulla Terra, por ejemplo.
Sin embargo, Bruto Mattei y sus productores se lanzan a hacer Terminator 2 un año antes del T2 de Cameron... Y suponemos que les gustaba tanto el cine de Cameron que aquí, a pesar de vendernos una ¨secuela¨ de Terminator, los guionistas toman Aliens como base para escribir esta peli. Efectivamente estamos ante un plagio de Aliens de Cameron, pero en Venecia. Y con la gracia de Bruno Mattei (aquí Vincent Dawn), un director con tanto morro y tan poca vergüenza que me es imposible tenerle manía alguna.
Si os gusta esta peli, no os perdáis también de Vincent Dawn exploits como Zombi 3 (inacabada por Lucio Fulci)... Robowar... y la mejor: Año 225 después del Holocausto.


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