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100 mejores cinematografías (fotografía) del siglo XX | Nº 100 'DESEANDO AMAR' de Wong Kar Wai y Christopher Doyle


Hong Kong, 1962. Chow, redactor jefe de un diario local, y su mujer se mudan a un inmueble habitado principalmente por la comunidad de Shanghai. Chau conoce a Li-zhen, una joven que acaba de instalarse también en el edificio junto con su esposo. Ella es secretaria en una firma de exportación y su marido es representante de una empresa japonesa para la que continuamente está en viaje de negocios. Como su propia mujer se encuentra también a menudo fuera, Chow pasa cada vez más tiempo en compañía de Li-zhen. Quedan a menudo con sus caseros para jugar al mahjong o hablar del último cotilleo. Chow y Li-zhen se hacen buenos amigos. un día, deberán enfrentarse a los hechos: sus respectivos cónyuges están teniendo una relación amorosa.



Wong Kar Wai y Christopher Doyle consiguen transformar una historia vulgar, corriente, de todos los días, en un entorno ordinario con unas vidas ordinarias, en un espectáculo visual y auditivo tan exquisito y elegante es sólo posible si eres un maestro de la manipulacion pura y dura. Somos manejados sin piedad alguna, de forma invisible, como marionetas. Cuando nos damos cuenta es demasiado tarde para escapar del embrujo de esa historia contada en elegantes imágenes y envuelta en una musica hipnótica.


A Kar Wai le gusta mimar la imagen, exprimir todas sus posibilidades. Buscar la verdad detrás de las apariencias, conseguida con imágenes en parte difusas, oblicuas, con elementos que tapan la acción. El maravilloso ritmo de la imagen. El contraste de la "pasividad" de los protagonistas con la vida que sigue alrededor suyo.
La fotografía, la intensa lluvia en los momentos más desesperados y a la vez más hermosos, el reflejo del agua en el suelo. La tensión que se palpa. Los planos de los pies al andar, al bajar las escaleras en busca de la cena, el leve y tenue roce de los protagonistas...


Para Deseando Amar (In the Mood for love, 2000) se decidió emplear películas negativas Kodak Visión 500T 5279 y Kodak Visión 800T 5289/7289 en formato 35mm. Estas películas ofrecen un grano muy fino y una mayor nitidez, además de colores vivos y una amplia gama de exposición con sombras y luces. Esta película fue grabada con varias cámaras: una Arriflex 35BL4 y una Arriflex 535, junto con una gama de ópticas Zeiss. El ratio de aspecto final de la película es 1.66:1, un formato medio panorámico mucho más cuadrado, de uso bastante común en el cine europeo y el cine teatral. La película In the Mood for Love se aprecia poco contraste de colores, de hecho casi todos son tonos pasteles y suaves con poca intensidad de color. Esta elección responde a la necesidad de ambientar la película en la década de los 60, una época en la que estos colores pasteles estaban a la moda y formaban parte del vestuario y la decoración de cualquier espacio. Dependiendo de la historia y la secuencia podemos observar una pequeña inclinación hacía unos colores u otros. Por ejemplo en las secuencias de pasión entre los dos personajes se aprecian colores y matices rojos, mientras que en las secuencias de soledad o tristeza podemos apreciar tonos más fríos y azulados.


El cine de Wong Kar-wai y Doyle supone una ruptura con el cine convencional y el MRI. Se caracteriza, al igual que el de muchos otros cineastas orientales, por no asumir ninguna norma estilística y por la construcción de un estilo propio y definido marcado por sus propios códigos. Esto da lugar a una serie de estilemas y técnicas fotográficas que se repiten de manera progresiva en función de las necesidades del director y que por tanto definen un estilo cinematográfico personal y único. Gracias a la búsqueda de este estilo innovador Doyle tiene la oportunidad de experimentar con la cámara, los planos, los personajes y los elementos del decorado, en la mayoría de casos con una doble finalidad o un doble sentido emocional. En este apartado vamos a analizar cuales son estas técnicas fotográficas que se repiten de forma intencionada en cada una de las películas de Wong Kar-Wai. La regla de los tercios Prácticamente la totalidad de la película podemos apreciar el buen uso que se hace de la composición de los planos con una finalidad más que estética, poética y metafórica. Por ejemplo podemos apreciar muchos planos en los que se nos muestra al personaje en un extremo del plano y todo el resto totalmente vacío con la intención de añadir un mayor dramatismo y reforzar su sentimiento de soledad.


Planos perfectamente compuestos donde los personajes son ubicados en los laterales de la imagen de acuerdo a la regla de los tercios. Espejos y reflejos El uso de reflejos y espejos supone una constante en casi todas las películas de Wong Kar-Wai y Christopher Doyle. Esta técnica contribuye a redefinir los espacios y generar 31 un plus de sentido en la acción. Se trata de un elementos que afectan también al fuera de campo fílmico en muchas ocasiones omitiéndonos u ocultándonos elementos de la escena que solo pueden ser mostrados a través de estos reflejos. El uso de elementos interpuestos o en primer termino delante de la cámara es otra de las características dentro del estilo cinematográfico Wong Kar-Wai y Christopher Doyle. Esta técnica parte de la necesidad de otorgarle a la cámara y el espectador ese carácter de testigo del que hemos hablado. Esa necesidad de distanciarse de los personajes y observarlos a través de esas ventanas, puertas, pasillos, habitaciones, recovecos que ocupan la mayor parte de la imagen y entre los que apenas podemos observar lo que acontece en el interior.


Todos esos entornos del espacio hacen que la cámara quede suspendida en el flujo narrativo para quedarse con el espacio y conferirle ese protagonismo también en la película. Buen ejemplo de este elemento lo podemos apreciar en la película In the Mood for Love (Dir. Wong Kar-Wai, 2000) donde observamos a los personajes a través de esos pasillos, ventanas y puertas. Los personajes parecen ser un elemento más del decorado y cobran la misma importancia que este. La utilización de este recurso da lugar al fuera de campo, ya que estos espacios que encierran y delimitan al personaje en ocasiones ocultan otros elementos de la propia acción que podemos oír pero no ver. De esta forma los personajes principales y protagonistas asumen todo el protagonismo de la película.


De este modo, nombramos Deseando Amar como una de las 100 mejores fotografías cinematográficas del siglo XX








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