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Spielberg contra la "Uberización" Netflix del cine y su destrucción


La guerra Uber no acaba en el taxi y es que, el cine está empezando a sufrir como otros muchos sectores, la irrupción descontrolada de las multinacionales tecnológicas esta vez representados por Netflix.

Ya había voces que pedían algo de cordura con esta aparición repentina de Netflix pero al final ha sido Steven Spielberg quien ha tenido que dar la cara a temor claro que se la partan como así está sucediendo.
Spielberg reclama que haya algo de cordura porque el ritmo que lleva Netflix, como el que lleva Uber o Google en su día, es el de arrasarlo todo a costa únicamente de que los inversores sean todavía más multimillonarios de lo que son y es que, Netflix que nació como una plataforma de producción de series ha dado el salto a lo grande al cine hasta tal punto que es ya posiblemente la mayor productora en cantidad del cine actual, el problema, es que la calidad de esa producción deja mucho que desear.

EL CINE ANTE TODO

Y lo que ha veces se pierde en este debate es el mismo cine y es que, está muy bien que la película Roma exista gracias a Netflix, que 'Al otro lado del viento' de Orson Welles haya podido ver la luz por fin y que Netflix, apoye mucho a directores de color o mujeres que la machista industria del cine parecía olvidar pero, aunque repetimos que esto está muy bien, no podemos olvidar lo importante que es el CINE como tal.
Y aquí es donde Netflix no está realizando un buen trabajo ya que como decimos, salvo casos aislados como Roma, Anhiquilación, o la venidera 'Triple Frontera', la parrilla de Netflix suele ser un montón de producciones más cercanas al telefilme barato que a ese cine de calidad que veíamos en la gran pantalla y que tenía eso, aspecto y formato de CINE en vez de Telefilme.

Ben-Hur, Lo que el viento se llevó, El Padrino, Blade Runner, Star Wars, Manhattan, Centauros del desierto, Lawrence de Arabia, Memorias de África, Apocalypse Now, E.T., El Caballero Oscuro, El señor de los anillos, Avatar, Gans of New York, Pulp Fiction,... todos estos títulos y muchos muchos más son el referente por el que nosotros, los cinefilos, amamos el cine, y por supuesto, que el cine tiene cabida para propuestas mucho más pequeñas que a veces poseen la misma fuerza que estos grandes del celuloide, pero, lo que Netflix está ofreciendo al espectador no es ni uno ni lo otro, ya que son simples producciones industriales ideadas para llenar su parrilla de estrenos de la forma más rápida y rentable con la cualidad o más bien despropósito, que, gracias también al abuso industrial de creación de series, hacen que la suma o el cóctel de ambos está consiguiendo que cada vez más, el nuevo público se convierta en un consumidor masivo de culebrones faltos de calidad y profundidad. Es decir, la inmediatez y la popularidad de Netflix está consiguiendo por un lado crear espectadores cada vez más idiotas a los que no les hace falta ir al cine, puesto que la: planificación, el buen montaje, el cuidado de la luz, la fotografía, la dirección de arte, la creación de ambientes, el color o los diálogos entre otro muchos aspectos se las trae totalmente al pairo mientras puedan devorar capítulo tras capítulo series tan de éxito y al mismo tiempo tan bazofia, como la popular serie "Élite", un 'Al salir de clase' que años atrás hubiese sido tratado como lo fue, pero que en nuestro presenta se le alza a obra maestra de lo audiovisual, lo que claro está habla muy mal del nivel cinematográfico al que Netflix está arrastrando a su legión de zombies seguidores.

SPIELBERG APALEADO

Pero claro, el poder económico y mediático de Netflix es muy grande y no hay medio ni actor en paro que se atreva a meterse con él, así que lo que denuncia Spielberg que es la posible disminución acelerada de la calidad del cine, ha pasado a ser un linchamiento público de víboras dependientes de Netflix.
Y el problema amigos y volvemos al principio es que el que realmente peligra en todo esto es el buen cine y las grandes producciones cinematográficas y por ende el espectador de CINE (que no de Netflix) el cual va a comerse este marrón y en unos años no tendrá más remedio que ver y una otra vez su colección de películas clásicas puesto que el cine venidero apunta en el 90% de la producción a ser una bazofia continua de telefilmes aplaudidas por esta generación de Youtubers y Fortnitianos creados y gestados por las grandes star-ups tecnológicas.

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