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Crítica Capitana Marvel (2019) | Un nuevo vehículo Disney para crear incultura cinematográfica


Hoy día de la mujer, llega Capitana Marvel, esa película que viene a hacer lo mismo que Black Phanter dentro del universo afro, pero en el universo de la mujer. Y una vez felicitada esa noble y honorable idea, la cual por supuesto que hace falta y es de alabar, hay que ir a lo otro, a eso cada vez más olvidado llamado CINE y es ahí, donde Capitana Marvel deja patente lo destructivo que está siendo el universo Marvel / Disney para el blockbuster o cine de acción. Y por supuesto, para el joven espectador/a.



'Capitana Marvel' es la película número 21 del MCU, primera de ellas protagonizada por una mujer —sí, la primera—, pero es casi inevitable percibirla como poco más que un prólogo extendido. Un prólogo de algo llamado Endgame que necesita una excusa o una forma que pueda acabar con esa bestia llamada Thanos.
Y para eso existe esta película que se estrena y que como cine se mueve dentro de los anodinos trabajos Disney/Marvel que por desgracia son la mayoría.


La película viaja a la década de los noventa para presentarnos a Carol Danvers, una antigua piloto de combate que regresa al planeta Tierra convertida en una supersoldado alienígena y aquejada de una amnesia que ha borrado casi todos los recuerdos de la que fue su vida terrícola. La joven debe descubrir el secreto de su propia identidad, y hacerlo le llevará casi la totalidad de la película. Dicho de otro modo, el personaje pasa la mayor parte del metraje sin una historia; y entretanto la actriz Brie Larson protagoniza escenas en las que dispara rayos de energía con los puños pero, por lo demás, no tiene un verdadero personaje que interpretar. Y eso amigos, es ya un duro lastre para lo que debe ser una película como tal, otra cosa claro, es que Marvel esté dando a sus cintas un matiz serial, ese que vemos tantas veces en televisión y que consiste en crear 10 capítulos de relleno con el objetivo de centrarlo todo en un último episodio que haga olvidar al abducido espectador, todo el tiempo perdida delante de la caja tonta.
Sin duda en Cinematte, no creemos en el cine como serial, si no como vehículo independiente que debe darlo todo en sus 120 minutos, los cuales por cierto, pagamos y no precisamente de forma barata.


Los directores Anna Boden y Ryan Fleck no dotan de interés a su personaje principal, parecen más preocupados de ser correctamente políticos y didácticos, que de crear un personaje cinematográfico que nos enamore, ya sea por su personalidad o por su tetas. Crear por la línea del correctismo político hace que la película deje de ser un ente propio y su Capitana aún más. Dando la sensación de estar ante algo no humano (y no hablamos por su posesión alienígena), si no ante un ente de cartón que debe mostrarse al mundo como el modelo perfecto de lo que para las misóginas Disney y Marvel debe ser la neuva mujer del siglo XXI. Al final lo que vemos es una heroína sin arco dramático, igual de dura e invencible al final de la película que al principio, y eso hace que sea invenciblemente aburrida.


Pero lo peor de todo es que 'Capitana Marvel' no solo transcurre en los noventa sino que parece haber sido producida en esa época. Tiene una trama de lo más pobre, naves espaciales ridículas sin personalidad alguna, caracterizaciones pobres y unas escenas de combate más que lamentables.
Así, las escenas de acción de 'Capitana Marvel' merece mención aparte: la primera tiene lugar en un planeta alienígena inexplicablemente envuelto de una neblina amarillenta, y eso hace que contemplar las peleas y tiroteos resulte no solo confuso sino también desagradable. Y la mayoría de coreografías posteriores son similarmente difíciles de seguir por deficiencias de montaje o iluminación y eso, en una película de acción por mucho que se pretenda reivindicar a la mujer, es más que lamentable.


Por lo tanto, estamos ante un Ant-Man, un Iron Man 3 o un Thor 2 más, es decir, estamos ante una más de esas anodinas producciones de superhéroes que tan mal sabe hacer Disney pero que también sabe promocionar. Si el objetivo ha sido abducir a los jóvenes masculinos del planeta, el objetivo ahora es la hacer lo mismo con las féminas. Un nuevo vehículo Marvel Disney para crear incultura cinematográfica. Eso sí, el gatito mola y creo que por desgracia, con eso va a sobrar para muchos.



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