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Saga Machete + Kills (2010-2013) | Puro Rodríguez | Pre críticas 'Alita: Ángel de combate'


Es turno en este especial Robert Rodriguez de hablar de la saga Machete, una de las obras más personales del director que posee dos capítulos ya estrenados y uno pendiente de estreno para el próximo año 2020. Ahora vamos con el filme original nacido de aquel tráiler del díptico Grindhouse...


MACHETE (2010)


Pocas películas en la historia del cine habrán sido realizadas ”post-trailer”, a petición de los millones de fans que son capaces de movilizar a sus directores favoritos.
El que se sienta a ver “Machete”, sabe de antemano (o debería saberlo) qué es lo que va a ver. Machete no engaña a nadie desde su tráiler y por tanto no es más que cine de género, una película que no busca más que el entretenimiento puro a base de violencia, sexo, traición, armas, secuencias de acción y alguna cosita más, pero, que por suerte sabe reírse de sí mismo y no solo eso, sino que hace reír a aquellos espectadores que ven la violencia en pantalla como algo paradójico, ficticio, y como una mera excusa para disfrutar de una historia que no cuenta nada que sorprenda (vamos como las películas actuales de Netflix), pero que tampoco lo desea.


Todo el mundo sabe que las secuencias que el talento de Tarantino es capaz de crear son inalcanzables, pero Rodriguez hace gala de una soltura a la hora de crear secuencias mágicas que nos remiten mucho a su compañero de trabajo favorito. Machete no es sino ese héroe clásico todopoderoso que se enfrenta a un régimen entero de matones a sueldo. Él llega, mata, y se va. Herido claro, pues aquí nada es gratuito, ni un solo diálogo. Además, aunque funcione más como un Mc Guffin, el director se ve con fuerzas para garantizar una trama alrededor de la situación actual de los inmigrantes que intentan cruzar la frontera. Eso sí, la inmigración, por muy duramente que la combatas, seguirá estando presente, como el mismísimo Machete.

MACHETE KILLS (2013)


Machete Kills es la segunda película sobre ese hombre que fue agente federal y acabó convirtiéndose en una leyenda llamada Machete. Robert Rodríguez dirige (esta vez en solitario la original junto a Ethan Maniquis) este segundo viaje por el mundo de Machete y lo hace llevando las gamberradas y el surrealismo a un nuevo nivel.

Si el tráiler que nos mete antes de empezar la película puede parecer una locura, Rodríguez lo convierte en realidad con una historia que empieza desde abajo y va subiendo escalones hasta colocarse en pleno viaje al espacio. Sí, al de arriba del cielo. El guion de Kyle Ward, que sustituye en ese apartado a Robert y Álvaro Rodríguez, nos trae un desarrollo en el que nada tiene sentido pero en el que, mejor o peor, todo encaja y acaba teniendo al menos una razón de ser.


Pero por desgracia esta segunda parte de las aventuras de Machete ya no sorprende ni llega a ofrecer ese toque original. Repite ideas y situaciones, con numerosas referencias y homenajes al cine que le apasiona a su director, tocando el cine de espías, la acción pura y dura.
Robert Rodríguez da rienda suelta a todo lo que se le pasa por la imaginación, ofreciendo un relato de acción descerebrado y sin mucha lógica, donde pueda lucirse la estrella protagonista y un gran número de féminas ligeritas de ropa. Mantiene el estilo cuidado para ofrecer un producto a veces hortera y a veces incluso ridículo de no ser por pertenecer al subgénero que pertenece y que demuestra que no se toma en serio a sí mismo.


Encadena secuencias aparatosas por donde desfila una amplia variedad de rostros conocidos del celuloide, ya por ser amigos y viejos conocidos del director o por querer participar en la película con pequeños cameos. De esta manera podemos encontrar a Jessica Alba, Amber Heard, Alexa Vega, Michelle Rodríguez, Sofía Vergara, Charlie Sheen, Lady Gaga, Antonio Banderas e incluso el mismísimo Mel Gibson, dando vida al malo de turno, como ya lo hiciera Steven Seagal en la primera parte.

La película acusa el entusiasmo del director por querer abarcar mucho -ya que se encarga de numerosos aspectos técnicos- y por alargar el relato de Machete en exceso y desarrollar un argumento que por desgracia parece que termina por conducir a lo que anunciaba su tráiler. Lo que hace años tenía cierta gracia, ahora empieza a resultar cargante, a pesar de ofrecer diversos momentos divertidos. Destaca la labor de Danny Trejo que a sus 70 años -quién lo diría-, cumple con solvencia con las escenas de acción y logra resultar convincente gracias a su presencia física en pantalla.


A pesar de repetir la fórmula que le lanzó a la fama, Machete empieza a dar síntomas de debilidad, esperemos que su próxima entrega espacial aporte más frescura que esta segunda entrega.


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