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Crítica Rocky IV, como precuela de Creed 2 | 1985 vs 2018


Hoy queremos hacer un ejercicio cinematográfico que trata de enfocar Rocky IV como precuela oficial de Creed II. Es decir, no tratar a Rocky IV como una película diseñada en los 80 si no como un producto actual de esos catalogados como precuela. ¿Y que nos encontramos?


Pues desde aquí casi recomendamos a todo aficionado que vaya a ver Creed 2 esta semana al cine, que vea antes la obra dirigida e interpretada por Sylvester Stallone en 1985 y de este modo podrá ver de forma perfecta la evolución que ha tenido el cine en las últimas décadas.


Partimos desde la idea que Rocky IV fue la película peor valorada de la saga, la obra fue tratada como un ejercicio menor enfocado únicamente a la taquilla y de hecho así fue, pero, vista hoy, te das cuenta como un producto enfocado a eso, sigue poseyendo unos criterios de calidad que los blockbuster actuales no suelen poseer. Creed 2 está considerada como una gran película para estos tiempos mientras que Rocky IV no lo fue en los suyos. Lo curioso es que haciendo una comparación de ambas, podemos no sólo considerarlas iguales, si no que posiblemente la obra de 1985 sea un producto mucho más emotivo que el actual de 2018.
Ahora vayamos a repasar que fue aquella batalla entre entre Balboa y Drago.


EL GRAN COMBATE

Lo primero que vemos es otra muestra del talento de Stallone para exprimir al máximo su legendario personaje de Rocky, no olvidemos que era el cuarto capítulo en apenas unos años. La película estaba totalmente desprovista ya de cualquier afán por agradar a la crítica, da rienda suelta a la fantasía sin molestarse por conceptos como la coherencia y la credibilidad, buscando siempre como objetivo principal el entretenimiento puro y duro. Y lo consigue con creces, vaya que si lo consigue.

En un ejercicio total de americanismo, vemos como nuestro héroe es otra vez subestimado, ninguneado e insultado hasta decir basta. Pero toda paciencia tiene un límite, el ruso se ha portado muy mal, ha dejado a los americanos como unos peleles, destroza al ex campeón y sobre todo realiza un acto muy doloroso que no queremos spoilear y se va de rositas, luciendo en todo momento muy malos modos, haciendo insinuaciones políticas de muy mal gusto...vaya, vaya, quien demonios se ha creído que es este Ivan Drago?


Entonces suena ya la musiquita que nos acompañará a muchos durante el resto de nuestra vida y se ve al ídolo americano dejándose la piel en un entrenamiento al límite del esfuerzo humano. Esta vez no va a ser nada fácil, el ambiente es extremadamente hostil, se palpa el espíritu antiamericano en todos los rincones, el Goliat ruso se muestra insensible a los contados puñetazos que Rocky consigue impactar con un esfuerzo tan intenso como inútil...
Otra vez tendremos que confiar en la remontada...

CRÍTICA

Y ahora ya hablando en serio vemos como tras la clara propuesta de transición que supuso ‘Rocky III’ (Sylvester Stallone, 1982) para la franquicia iniciada en el ya lejano 1976 al ser un film que ya oscilaba entre el intenso drama al que Rocky nos tenía acostumbrados, pero introduciendo sutilmente la acción y el espectáculo más estricto como factor de gran peso, ‘Rocky IV (de nuevo dirigida por Stallone) ya se volcaba definitivamente en ofrecernos un festival de golpes, venganzas, patriotísmo Americano, montaje videoclipero y música de la de verdad sin mayor pretensión que la de hacer explotar la adrenalina del espectador. Ahora la machada, la hipertrofia muscular, la épica y la majestuosidad de la fuerza masculina predominarían en cada minuto de metraje.


Eran los 80. Una época en la que lo imposible se hacía realidad a través de una pantalla de cine. La década de los sueños, de la ilusión y de las proezas memorables que protagonizaban nuestros héroes en la ficción. Sea como fuere, y para bien o para mal, ‘Rocky IV representa de forma nítida y honesta lo que significaba aquel tipo de cine, con todas sus cualidades y grandes virtudes, pero también con sus defectos... y 'Rocky IV' destaca por el hecho de ser una de las películas que marcaron, definitivamente, una clara y exitosa tendencia para el cine de dicha década hasta bien entrados los años 90. Ahora bien, la película no está exenta de otros muchos méritos y cualidades que, con el paso del tiempo, hicieron de ella un film poco menos que de verdadero culto: hablamos de un enfático y “musculado” relato que se centra más en la acción que en el factor dramático/deportivo, aunque este último funciona de manera correcta en los momentos necesarios. En cualquier caso la película resulta tan rebosante de emoción, de coraje y de adrenalina, como delirante y exagerada a partes iguales, lo cual no es del todo malo.
Eso sí, garantizamos que vista hoy en comparación con su especie de secuela, Rocky IV seguramente por su personaje, sigue poseyendo un carisma especial del que carece Creed 2. No vamos a decir que sea mejor, pero si que más especial.

NOTA: 8


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