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Crítica 'Mula' (2019) | Todas las películas de Eastwood como actor y director | La 24


Analizar a un director de cine por sus conceptos ideológicos es algo que sólo vale para alejarnos de la realidad de la obra a tratar. Clint Eastwood no olvidemos, fue alcalde de Carmel durante muchos largos años y tampoco olvidemos que es un hombre nacido en 1930. Estos dos aportes sirven para darnos cuenta primero, que es un hombre muy asociado a los temas políticos y sociales, y segundo que es un hombre de otra época.

Esta cabecera solo sirve para aclarar que desde nuestro punto de vista (el del crítico), las películas de Clint Eastwood deben ser analizadas sin estar atadas a su discursos políticos. Así, tenemos claro que sus películas militares pueden ser entendidas como panfletos militares. Por ejemplo el caso de sus últimas obras.
En el Francotirador (2014) aunque la guerra es representada como un abandono y un infierno, la deshumanización del antagonista iraquí es evidente en el contraste entre su ropa y la del protagonista estadounidense: uno se viste de negro y el otro de blanco, como si se tratara de la batalla entre un malo y un bueno. En 15:17 Tren a París (15:17 to Paris, 2018) la idealización de un grupo de jóvenes estadounidenses —dos de ellos militares— parece afirmar que su cristiandad y su experiencia bélica los hace automáticamente heroicos.
Estos apuntes y otros muchos de la obra de Eastwood, nos dejan claro cuales podrían ser sus ideales y según los nuestros, hacer sangre de la obra o no. Pero por mucho que escribamos los críticos, el filme no va a cambiar. Sus planos serán siempre los mismos, sus actuaciones también y su corazón permanecerá invariable para siempre.
Ahora Eastwood regresa en lo que se presume como su última aparición en pantalla como actor y director y van ya 24 y lo hace, dejando claro de nuevo que el cine de Eastwood siempre lleva un mensaje político y socia. ¿Pero realmente debemos juzgarlo?


CRÍTICA 'LA MULA'

En 'La mula' Eastwood decide coger un hecho real para adaptarlos a los tiempos que corren y la historia de un viejo florista que se ve abatido por lo nuevo, no deja de contar lo mismo que ya hemos visto en otras obras como 'Lo viejo o lo nuevo' o para que todos sepan de que hablamos, 'Cars' de Pixar.

Un montaje acelerado y elíptico, como el resto de la película, nos explica que el personaje principal es un florista exitoso que de repente se ve rebasado por el comercio en internet. Se trata pues de un lugar común que nos permite ver a Earl Stone (Eastwood) como víctima de sus circunstancias. Pero el mensaje es claro también, el hombre (como ente global) necesita sobrevivir y para ellos debe recurrir a todo lo que la sociedad ofrece, guste o no.
Y aquí es donde vemos como el narcotráfico ofrece la solución. Earl comienza a transportar drogas para un cártel mexicano y, dada su apariencia física y su edad, además de su experiencia viajando por carretera, su trabajo resulta fácil e incluso placentero.
Desde ese momento el filme se postula como un viaje donde lo viejo y lo nuevo convergen y dónde cada uno debe aprender del otro. Esto no es más que un resumen de lo que ha sido la adaptación de un hombre nacido en 1930 a los tiempos que corren, ya que no olvidemos, el cine de Eatwood no sólo es ese que parece un panfleto político sino también es ese que ha apoyado el matrimonio gay, el aborto y el control de armas de fuego, o ese capaz de ver la batalla de Iwo Jima: en "inglés", y en "japonés".

Por lo tanto "La mula" no defiende ideas sino que muestra un camino, y de nuevo como en 'Gran Torino', el hombre del pasado, se muestra como un sabio que otros no han sabido escuchar solo que en este caso, la adaptación del personaje al nuevo mundo frente al inmovimilismo en Gran Torino, son clave para enfrentar ideas. Por lo tanto, las dos ultimas obras de Eatwood, Gran Torino y La Mula, nos muestran una idea de base similar, pero un desarrollo evolutivo distinto, ese que siempre ha estado en el cine de Eastwood a lo largo de su historia.
Eastwood crítica así, el nuevo mundo (lo tecnológico), pero también avisa que lo "viejo" debe evolucionar.


Eastwood así utiliza la historia real de un narcotraficante octogenario para abordar en pequeñas escenas la dificultad de navegar por un lenguaje nuevo y unas costumbres desconocidas, pero también sobre la voluntad de intentarlo. Durante sus viajes Earl se topa con un grupo de motociclistas lesbianas y una pareja que le explica la terminología correcta para referirse a la gente afroestadounidense. Sin pensarlo mucho, el viejo protagonista se acostumbra de inmediato a lo nuevo. Quizá la escena más reveladora de la consciencia política del filme es una donde un automovilista de origen mexicano es detenido por agentes de la DEA que buscan a Earl y les ruega notar que está cooperando para que no le disparen. Eastwood nunca fue sutil ni en su discurso ni en su cine, el cual siempre ha sido explícito en su mensaje.
En cambio, siempre ha habido fuerza en su mensaje y quizás por eso su cine ha llegado más al espectador medio de lo que lo hacen otros directores de pluma más refinida y virtuosa. Eastwood no ha sido nunca un elegido ni un ser con un talento natural para dirigir. Eastwood es más bien una fuerza de la naturaleza. Un dinosaurio creado por sí mismo a base del contacto directo con su medio. El cine de Eastwood es tan suyo como lo es de nombres como el de Don Siegel, pero, en su esencia final, el autor ha conseguido una firma única, un cuadro formado por claroscuros, silencios y miradas, y cuando esa mirada es la suya como en el caso de 'La Mula', es cuando más claro tenemos que estamos ante uno de los grandes clásicos modernos de la historia y el único capaz de vivir como si nada por las distintas épocas del cine.
Para nosotros desde ya 'La mula' es una de esas películas que pertenecen a la historia del cine.

NOTA: SIN PUNTUAR, SIMPLEMENTE FILM DE CLINT EASTWOOD



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