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Crítica de 'Polar' | Otra mierda más de 'Netflix'


La imagen superior es suficiente para ver que entre 'Polar' y un vídeo de comunión hecho por cuatro amigos de colegio, no hay mucha diferencia...


Como coger un interesante cómic español y destrozarlo a base de realizar un videoclip digital de esos habituales de Netflix.

CRÍTICA

Netflix (y las tecnológicas en otras áreas), han llegado dispuestas a cargarse todo lo bueno que queda del pasado para únicamente llenar las arcas de sus accionistas. Netflix se ha dispuesto acabar con el cine y lo va a conseguir. Polar es la enésima apuesta de la cablera que demuestra que no tiene el mínimo de respeto por lo que en otra época se llamó cine.


John Wick (2014) parte de una premisa estúpida y como tal, se maneja con la idea de presentar un entretenimiento viento y sin sentido con escenas que brillan más por su coreografía que por lo narrativo. La única pretensión es la de mostrar un filme sencillo y salvaje,
Polar va en la misma línea pero dejando claro que Netflix no es capaz ni de llegar a la poca altura fílmica que poseía la obra de Keanu.
Polar adapta el primero de los tres tomos de la novela gráfica creada por el dibujante y guionista valenciano Víctor Santos. La historieta, que inicialmente empezó siendo publicada en formato webcómic, acabó captando la atención de la editorial norteamericana Dark Horse para más tarde llegar a España de la mano de Norma Editorial. Y ahora, después de ser reconocida a nivel mundial por su ritmo frenético y por su creatividad para bañar de rojo cada viñeta, esta da el salto al gigante del streaming.


Pero lo que sus autores (con Netflix como productor) no parecen entender es que cada arte tiene su propia estructura y sus propias reglas por lo que a veces, lo que funciona en el cómic no lo hace en el cine cuando detrás hay gente que no tiene el mínimo respeto por este noble arte tan en decadencia gracias a la llegada de las plataformas digitales.
Polar se encuentra dirigida por el sueco Jonas Åkerlund, conocido por encargarse de vídeos musicales de artistas como Madonna, Lady Gaga o The Rolling Stones y sinceramente nunca debió haber salido de ese formato y de hecho no lo hubiese hecho si no es por la existencia de los amigos de la gran N.
El filme cuenta con Vanessa Hudgens y la gran estrella, Mad Mikkelsen. El actor de Hannibal o La caza hace gala de su presencia en pantalla y encarna a la perfección la enigmática serenidad de un personaje como Duncan Vizla, más conocido como el Black Káiser. Solo basta una mirada o un gesto del que también fue villano de James Bond en Casino Royale para cambiar el tono de la escena.
Pero claro, de un actor no se puede vivir, hay que acompañarle con todas las demás facetas de una producción "cinematográfica" (entrecomillo porque la denominación videoclip de larga duración va a tener que empezar a hacerse oficial gracias a estas mierdas tan de moda últimamente).


"Mads sangriento, Mads tenso, Mads con lágrimas en los ojos, Mads fumando, Mads llevando gafas, Mads desnudo en la nieve…, es como el creador de videojuegos Hideo Kojima, que está preparando un título con el actor, describió la película.

Polar es consciente de que carga a sus espaldas con el peso de John Wick y no escatima en escenas que así lo demuestran. Por ejemplo, cuando el Black Káiser, al igual que Keanu Reeves, adopta a un perro como compañía para su espíritu atormentado. El final de este es, en forma de parodia, cuanto menos inesperado. En cambio, la película deja de lado el aspecto noir y se decanta por una paleta arcoíris saturada, como si fuera necesaria para remarcar que estamos ante la versión de un cómic. Por el camino pierde la oportunidad de aprovechar un bello paisaje que se prestaba, como ocurre en la novela, a jugar con el blanco de la nieve y con el rojo de la sangre sin convertirse en una psicodelia audiovisual.
En fin, una basura que nos cabrea que exista.

PUNTUACIÓN: BASURA NETFLIX



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