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Crítica 'Malos tiempos para el Royale' | Offerman, Hemsworth, Johnson, Hamm, Erivo, Spaeny, Pullman y... Bridges


Que no estamos ante la mejor película de la historia lo tenemos claro, pero, joder, en estos tiempos donde parece que sólo interesa "la narrativa" (que me expliquén bien a que se refieren), el ritmo (que me expliquén esto también) y la psicología de los personajes (que me lo vuelvan a explicar), ver una película que apuesta por la imagen desde los pósters de presentación hasta el último minuto de metraje y, por la sorpresa y la inventiva en su puesta en escena, nos hace al menos estar más que contentos con este enigmatico lugar de butacas rojas y poca luz llamado Royale o cine. Elijan ustedes.



Critica

Lo habitual en las películas actuales y las repetitivas series de televisión es que su relatos sean transparentes, es decir, que los espectadores conozcan en todo momento lo que ocurre o la mayoría de las circunstancias que afrontan los personajes, y en esto no influye si la estructura del guion es lineal, se sirve de flashbacks o comienza in media res, pues bien, Bad Times at the El Royale, o en castellano Malos tiempos para el Royale, juega como ya se jugaba en Una cabaña en el bosque, con ofrecer algo distinto. Un cluedo de piezas a montar que no sabemos si encontrará forma final. 
Drew Goddard, su director y como ya ocurrió en su filme anterior, demuestra que es un tío muy a tener en cuenta. Y más en estos tiempos de pobreza audiovisual. 


Sentarse a ver la segunda película de este director tras su debut en el largometraje, la osada The Cabin in the Woods (2012) —obra de culto con guion de Joss Whedon (Los Vengadores) y el mismo Goddard nos avisa que no vamos a contemplar un espectáculo cinematográfico normalito, y eso en estos tiempos es mucho pedir. Goddard, que aquí firma como autor único del libreto, construye la intriga compleja de un puzle narrativo con flashbacks y otros saltos situacionales que van armando una explicación a lo que acontece en el Hotel El Royale.


Como decimos la propuesta narrativa abandona el formato tradicional para hacer que nuestro cómodo estándar de espectador se altere durante más de dos horas, pero, es quizás la parte audiovisual, la que nos haga sentirnos ante un producto cinematográfica real y aunque no estamos ante un prodigio visual tan enorme como ese llamado 'Al otro lado del viento' rodado por Orson Welles y que acabamos de poder disfrutar en Netflix, si que al menos podemos confirmar que Goddard al igual que hacían los clásicos sabe que el cine es imagen y por tanto, está tiene que ser la reina de la función y aquí, lo es.


Volviendo a la historia, decir que 'Malos  tiempos para el Royale' es posiblemente el mejor trabajo de Goddard como guionista, el cual tiene un largo bagaje tanto en cine como en televisión. No podemos negar que el filme tiene un cierto aire a Quentin Tarantino y por ende, a otras muchas cosas y por eso vemos como está presente un mayor gusto y conmiseración por los personajes que la que Goddard ha mostrado jamás en otros relatos, Hay escenas en las que nos vienen a la memoria filmes como Reservoir Dogs (1992) o Pulp Fiction (1994) por la violencia de carismáticos sujetos pirados, y también de 'Los Odiosos 8' a causa de los enigmas que se van desentrañando duramente durante una reunión de desconocidos.


Pero esta película no podría ser tan grata sin el talento de su lujoso reparto, al que nadie pondría un pero; desde Jon Hamm (Baby Driver) como Laramie Seymour Sullivan, Cynthia Erivo (Mr. Selfridge) interpretando a Darlene Sweet y el impagable Jeff Bridges (The Only Living Boy in New York) como el padre Daniel Flynn hasta Dakota Johnson (Black Mass) y Cailee Spaeny (Pacific Rim: Uprising) encarnando a Emily y Rose Summerspring, Lewis Pullman (Lean on Pete) como Miles Miller y un desacostumbrado Chris Hemsworth (Thor: Ragnarok), que ya había trabajado para Goddard con The Cabin in the Woods, en la piel de Billy Lee. Y otra de los colaboradores del realizador que ha vuelto con él para su segundo filme es la montadora Lisa Lassek (Vengadores: La era de Ultrón).


Hay que decir, por otra parte, que la banda sonora del prolífico Michael Giacchino (Up) es una composición más discreta que de costumbre pero no menos eficiente por tal cosa, con un perfil más funcional, de un subrayado dramático que recuerda en cierto modo a determinadas partituras suyas para Perdidos, uno de los mayores portentos de la intriga cinematográfica que ha empujado al mundo a morderse las uñas. Entonces, no se puede considerar que sea una mala elección estilística para un thriller como Bad Times at the El Royale, que gozarán todos aquellos cinéfilos que valoren los guiones bien madurados, con una elaboración pulida, que no tuerzan el gesto ante la violencia inesperada y de contrapunto o la crueldad psicótica de los personajes tarantinianos y, que tengan amor real por lo que un día fue el cine.

  • Puntuación: 8



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