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Todo los ganadores Sitges 2018 y sus películas destacadas


Llega a su final la 51 edición del Festival de Sitges y ya tenemos palmarés con todos los premiados. Climax de Gaspar Noé, ahora en cines gracias a Avalon, tomó la delantera el otro día haciéndose con el Premio Méliès de Oro a la mejor producción fantástica europea del año y, más importante, hoy confirma el éxito con el premio a Mejor Película de la sección oficial de esta edición 2018. Por ahí cerca le siguen Lazzaro Felice con premio el jurado, crítica y público (vamos, que hay dudas sobre quién es la verdadera triunfadora), o Mandy gracias al premio para su director Panos Cosmatos. El palmarés se queda no obstante un poco enturbiado por una desagradable polémica en la que los organizadores del festival se han visto involucrados. Estamos en la era de Internet, y se ve que llaman demasiado a la puerta quienes igual no deberían hacerlo. Hay que pasar página rápidamente.

El palmarés de la 51ª edición de Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya ha estado muy repartido. El realizador Gaspar Noé y Climax han convencido al jurado de la sección Oficial, que la ha galardonado con el premio a la Mejor Película. El Premio Especial del Jurado ha recaído en la fábula fantástica Lazzaro Felice, que se ha llevado dos galardones más, el Premio de la Crítica y del Jurat Carnet Jove. Por su parte, el realizador Panos Cosmatos se ha proclamado el mejor director por Mandy.
El director argentino afincado en Francia Gaspar Noé, tras ganar hace unos días el Premio Méliès de Oro a la mejor producción fantástica europea del año, ha conseguido el Premio a la Mejor Película en Sitges 2018. Climax es un festival sensorial y lisérgico a ritmo de urban dance, con la dosis de perturbación que caracteriza a Gaspar Noé. En este nuevo film, Noé encierra al espectador, junto a un grupo de jóvenes bailarines, en un caserón perdido en medio de la nieve para ensayar las coreografías de una nueva obra.
De Italia procede Lazzaro Felice, tercera película de la guionista y realizadora Alice Rohrwacher, que entusiasmó en Cannes, donde se llevó el premio al mejor guion. Se trata de una cinta a medio camino entre el cuento, el realismo mágico, el drama social y la ciencia ficción, que presentó el actor Sergi López en un repleto cine Retiro. La película ha obtenido tres galardones: el Premio Especial del Jurado, el Premio de la Crítica y el del Jurado Carnet Jove.
Por su parte, Mandy, un impactante film de acción y venganza con una estética deslumbrante, ha sido reconocido por el jurado de la Sección Oficial que ha premiado la labor de su director, Panos Cosmatos.


Secció Oficial Fantàstic Sitges 51


Mejor película: CLIMAX, de Gaspar Noé
Premio especial del jurado: LAZZARO FELICE, de Alice Rohrwacher
Mención especial del jurado: L’HEURE DE LA SORTIE, de Sébastien Marnier
Mejor dirección: Panos Cosmatos, por MANDY
Mejor interpretación femenina (patrocinat per Vallformosa): Andrea Riseborough, por NANCY
Mejor interpretación masculina: Hasan Ma’jun, por PIG
Mejor guion (patrocinat per CaixaBank/ Obra Social ‘la Caixa’): Quentin Dupieux, por AU POSTE!
Mejores efectos especiales (patrocinat per Slate): Atsushi Doi, por INUYASHIKI
Mejor fotografía: Panjar Kumar, por TUMBBAD
Mejor música: Chu Ishikawa, por KILLING

Gran premi del públic (patrocinat per La Vanguardia): UPGRADE (ILIMITADO)
Premio del Público Panorama Fantàstic: MONSTRUM
Premio del Público Sitges Documenta: GOODBYE RINGO
Mejor cortometraje (patrocinado por Fotogramas): POST MORTEM MARY, de Joshua Long

Noves Visions
Mejor película Noves Visions : DESENTERRANDO SAD HILL, de Guillermo de Oliveira
Mejor director: Philip Groning, por  MY BROTHER’S NAME IS ROBERT AND HE IS AND IDIOT
Mejor cortometraje Noves Visions Petit Format: DEER BOY, de Katarzyna Gondek

Mención especial: DOMESTIK, de Adam Sedlák
Mención especial a la mejor actriz: Jessie Buckley, por BEAST
Mención especial: CHERNOBYL, 1986, de Toni Comas

Blood Window
Mejor película: MUERE, MONSTRUO, MUERE, de Alejandro Fadel

Méliès
Méliès de Plata mejor película: FUGUE, de Agnieszka Smoczynska
Méliès de Plata al mejor cortometraje: THE DEATH OF DON QUIXOTE, de Miguel Faus

Focus Àsia
TUMBBAD, de Rahi Anil Barve, Anand Gandhi Lee An-kyu
Mención especial: MAY THE DEVIL TAKE YOU, de Timo Tjahjanto

Anima’t
Mejor película m: MIRAI, de Mamoru Hosoda
Mención especial largo de aminación: TITO E OS PÁSSAROS, de Gustavo Steimberg, Gabriel Bitar, André Catoto
Mejor cortometraje: THE WHEEL TURNS, de Sang Joon Kim
Mención especial corto de animación : UNTRAVEL, de Ana Nedljkovi, Nikola Majdak Jr.

Órbita
Mejor película : AMERICAN ANIMALS, de Bart Layton
Mención especial: FLEUVE NOIR, de Erick Zonca

Fantàstic Discovery
Mejor película: MAQUIA: WHEN THE PROMISED FLOWER BLOOMS, de Mari Okada
Midnight X-Treme
Millor pel·lícula / Mejor película / Best feature length film: MAY THE DEVIL TAKE YOU, de Timo Tjahjanto

Premi Brigadoon Paul Naschy
BAGHEAD, de Alberto Corredor

Jurat de la Crítica
Premio de la crítica Josep Lluis Guarner / Jose Luis Guarner Critics’ Jury Award: LAZZARO FELICE, de Alice Rohrwacher

Premio Citizen Kane a la mejor dirección novel / Citizen Kane Award for best new director: DOMESTIK, de Adam Sedlák

Mención especial Premio de la crítica Josep Lluis Guarner / Special mention: UNDER THE SILVER LAKE, de David Robert Mitchel

Slatix Sitges Cocoon

Millor pel·lícula en realitat virtual / Mejor película de realidad virtual / Best virtual realty film (patrocinat per Slatix): DEERBROOK, de Grayson Moore, Aidan Shipley, John Riera, Connor Illsley

Premis SGAE Nova Autoria
Mejor dirección: JAURÍA, de Gemma Blasco
Mejor guion: Aleix Abulí, por CIUTAT I SELVA
Mejor música original: Natasha Arizu, por DOT

Jurat Carnet Jove
Mejor película: LAZZARO FELICE, de Alice Rohrwacher


Críticas de las películas de Sitges 2018


Presentamos lo más destacado hasta del festival de Sitges 2018...

'Nación salvaje' | Destacada | Calidad en el cine de nueva generación

Puede que 'Nación salvaje' no sea perfecta: cuando se adentra en los terrenos del cine de género más puro, coqueteando con el rape & revenge o las invasiones domésticas (aunque incluso ahí se permite delicias visuales como un impresionante plano secuencia que rubricaría De Palma sin dudarlo), pierde un poco de fuelle discursivo. Pero aún así, va plantando pequeñas bombas de relojería, subvirtiendo por ejemplo el tradicional concepto de la final girl. O con la muerte más simbólica de la película, casi un discurso político a bocajarro. O con el trigger warning del principio, que arranca como un aviso-homenaje al estilo de William Castle, pero que se regodea advirtiendo también de que la película contiene masculinidad tóxica, transfobia y egos masculinos frágiles.

Porque sí: 'Nación asesina' es rabiosamente feminista, combativa hasta la incomodidad, pero más inteligente -y asumidamente contradictoria y vital- de lo que muchos de sus críticos advertirán (preparaos a oir la chorrada de "la dictadura de lo políticamente correcto" en ocho de cada diez reseñas). Un ejemplo: a la salida del pase, un compañero tuiteó que la película era hipócrita porque las actrices hablaban todo el rato de sexo, pero luego no enseñaban nada. Así que puede que él no entendiera ni media, pero creedme: la película lo ha entendido a él perfectamente.


Dragged Across Concrete | DESTACADA | Mel Gibson regresa que una de las grandes obras de Sitges 2018

Estamos ante la tercera película de S. Craig Zahler en tres años, en los que nos ha dado Bone Tomahawk y Brawl in Cell Block 99. Si había alguna duda de que nos encontramos ante uno de los autores fundamentales del cine independiente actual, este policíaco debería ser suficiente para despejarla completamente como Heat hizo en su día con la obra de Michael Mann.

Reafirmando el estilo narrativo que ya había mostrado en sus anteriores films, Zahler imprime al relato un ritmo lento y pausado pero firme y en continuo movimiento. Una puesta en escena metódica, seca, de aroma clásico por su lenguaje contenido pero preciso, es la herramienta que guía al espectador por una historia plagada de los compases habituales del género (policías expeditivos, atracos al banco, emboscadas en lugares apartados, vigilancia desde el coche, persecuciones, etc.). Sin embargo, están formulados de forma posmoderna, desmitificando cada una de estos iconos: no hay nobleza en los ladrones, no hay heroicidad en los agentes, no se sigue a un vehículo a toda velocidad ni los tiroteos son limpios, solo hay víctimas y verdugos.
Cada una de las personas involucradas en la trama tiene una vida privada que los aleja de esas figuras impasibles, tan planas como carismáticas, que pueblan la acción hollywoodiense. A través de diálogos brillantes cargados de humor y reflexión, Zahler muestra lo mundano de estas personas y establece sus contextos y motivaciones sin que lleguemos a saber cuál de ellos, si es que alguno logra sobrevivir, conseguirá cerrar su arco argumental. El resto verán sus hilos del destino cortados sin compasión por las parcas de la brutal realidad. En especial destaca la pirueta narrativa que lleva a cabo con Jennifer Carpenter, una digresión que interrumpe la fluidez de la trama y es una película autocontenida en sí misma, un juego con las expectativas del espectador.
Hay que resaltar además que, si bien sus anteriores cintas tenían una estructura formulada como un progresivo descenso a los infiernos de la brutalidad absoluta, en esa ocasión el estallido final de violencia es más contenido y crudo. No se abandona a lo grotesco de un cartoon, ni se deleita en lo escabroso, incluso lo evita en muchas ocasiones, lo que le permite transmitir un aire más trágico sobre el destino de los personajes, entroncando así con el noir clásico. Toda una lección de cine.



Knife+Heart

Siguiendo con los subgéneros concretos, la francesa KNIFE+HEART es un giallo de nueva generación, visualmente impresionante y narrativamente mucho menos satisfactorio en casi todos los sentidos, pero, nos da igual, su belleza es suficiente para disfrutar aunque falte tensión en las escenas cumbre de los asesinatos, que se suceden con una intención visual que distinta a las de Argento o Bava.
Cierto es que apenas aprovecha el contexto en el que se sitúa la historia, el mundo del porno gay de los años 70. Este entorno podría ofrecer múltiples posibilidades no solo dentro de la provocación, sino también para construir algún tipo de discurso reivindicativo. Respecto al discurso del film, sí que intenta reflejar el ambiente de clandestinidad y rechazo de la comunidad gay de esa época entroncándolo argumentalmente con la intriga homicida.



Operation red sea

Si alguien se pregunta por qué China, con todo su poderío económico y sus directores de talla internacional, no tiene blockbusters de acción tan sobrecargados, patrióticos y chabacanos como Hollywood, que no se preocupe más, que ahí está OPERATION RED SEA () para llenar ese vacío. Taquillazo descomunal en su país y dirigido por uno de los mitos del cine de acción hongkongués, Dante Lam, la mejor forma de definirla es que si los protagonistas fuesen americanos la produciría Jerry Bruckheimer y la dirigiría Michael Bay sin cambiar una sola coma narrativa o visual.

Aunque esa frase sea suficiente para explicar lo que uno puede encontrarse en el film, para bien y para mal, entraré en más detalle. La película es básicamente una escena de acción de 134 minutos, una sucesión interminable de tiroteos y persecuciones sin pausa para contar historia alguna. Y menos mal, porque cuando se detiene un ratito para explicar la situación geopolítica, es una vergüenza absoluta. Cuando intenta situar la acción narrativamente, entrando en las estrategias y eventos que suceden en torno al grupo de soldados desplegados en territorio enemigo, es un desastre caótico. Cuando intenta definir personajes y motivaciones, está al nivel de una función teatral de instituto. Y cuando habla del ejército, destila un patriotismo rancio de mitin de Vox. Cuanto más se aleja de todos los detalles que compondrían una película de verdad, como el guion, y más se acerca a un simple y puro espectáculo verbenero de fuegos artificiales, tiro al blanco, lucha libre, balas infinitas, muerte al moro y vamos a rescatar a la muñeca chochona, más se disfruta. Hay poco cine más allá de lo sensorial aquí, así que resultará insufrible o divertidísima en función de lo que uno pueda desconectar el cerebro y dejarse llevar por el ritmo frenético.



¿Estamos solos?

Peter Dinklage y Elle Fanning protagonizan este drama postapocalíptico que demuestra que las distopías también pueden ser soporíferas y anodinas. A pesar de su carismático arranque, el guión dispara sin puntería todo el rato y tiene algunos tics argumentales vagos y sin sentido que acabaron por cabrear al personal. La recepción entre crítica y público ha sido tibia. Seguramente uno de los títulos que ha causado más indiferencia en lo que llevamos de festival.



Galvestion

Adaptación de la novela homónima de Nic Pizzolatto (True Detective) que narra el “road trip” de un sicario y una chica que escapan de una vida de malas compañías y negocios oscuros. Honestamente, a pesar de su impecable factura técnica y del lucimiento de todo su reparto, el filme se nota un poco frio y falto de impacto final. Me quedo con su tono sombrío y con ganas de seguir la carrera en suelo estadounidense de su directora Mélanie Laurent.



Under the Silver Lake | DESTACADA | Obra de nuestro tiempo

Es difícil tener que escribir sobre Under the Silver Lake sin el tiempo necesario para asimilarla. Lo primero que piensas al acabar es: necesito volver a la butaca, porque la cantidad de temas que plantea y las mil y una referencias que contiene convierten su visionado en un inabarcable bukake de cultura pop.
Cargada de ironía contra Hollywood y su sistema de fama efímera y glamour decadente, la nueva película del director de It Follows o American Sleepover es un cóctel de ayahuasca millenial que mezcla el “estalkeo” y la atmósfera de Vértigo con la inercia surrealista de Jó, qué noche o El Gran Lebowski. Aunque si hay un nombre que no para de resonar en cada plano y en muchos de los diálogos es el de Daniel Clowes (su cómic “Un guante de seda forjado en hierro” seguro está en el “mood board” de esta producción ).

Under the Silver Lake podría haber quedado en un malforme monstruo de Frankenstein multireferencial pero trasciende al simple onanismo cultureta y construye un collage pop con personalidad propia que pasará a la Historia del cine como un título generacional.


'The House That Jack Built' | DESTACADA | Trier arrasa en Sitges

El día arrancó muy fuerte con la nueva película de Lars von Trier 'The House That Jack Built', crónica episódica de un asesino en serie -impresionante Matt Dillon, qué generosidad la suya- que sirve tanto como para elevar el cine de 'serial killers' a las primeras ligas del cine de autor (algo que nadie necesitaba) como una especie de autobiografía del propio cineasta (mucho más interesante).

Es decir, que mientras vemos a Jack desatar su frío canibalismo insultando y mutilando a mujeres y disparando a niños a quemarropa, al mismo tiempo Von Trier hace una autoexpiación de su propia condición de creador en apuros. Jack y Lars son la misma persona: gente entregada fieramente a su trabajo y que, sin embargo, siempre encuentran el mismo problema a la hora de hacerlo, ellos mismos. No es perfeccionismo, es obsesión, es neurosis, es el híper-control que acaba desatando todos los miedos del ser humano. De ahí que la parafernalia confesional sea una vía en canal para tratar de expiar a un cineasta que, prácticamente desde Dogville (2003) anda más preocupado por transgredir que por convencer. Al igual que Gaspar Noé, es un cineasta privilegiado, de un talento cósmico -mirar si no Melancolía (2011)- un esteta que intentó escupirse a sí mismo para obligarse a cambiar la historia del cine. De ahí que sus últimas películas se hipertrofien en el desgarro, abunde el humor macabro y busque meter miles de referencias cruzadas a modo de coartada cultural. Lars tiene miedo y no debería. Porque incluso con todas las pegas que se le quiera poner a The House That Jack Built, empezando por su latente misoginia (todas las mujeres de la película son dibujadas como seres insoportables), aún así es una película tremenda la cojas por donde la cojas. Aunque quizás lo mejor sea cogerla por ese final a lo Divina Comedia donde el director de Rompiendo las olas (1996) deja claro que, cuando quiere, es alguien insuperable.


Aterrados

El director argentino Demian Rugna llegó a Sitges asegurando que llevaba toda la vida con este proyecto bajo el brazo, deseoso de rodar terror. Estoy convencido que entre las a buen seguro muchas revisiones que vivió el guión, se ha aderezado con algunos elementos de terror blumhousero, como los cazadores de fantasmas, entre cínicos y entregados, y el aspecto físico de los espectros, que incluyen niños podridos y ancianos mugrientos. El resultado tiene mucho de película clásica de casas encantadas y bastante de las últimas tendencias del género.
La película se centra en los extraños sucesos inexplicables que acontecen a varios vecinos en distintas casas de un mismo barrio. La película encuentra identidad propia gracias al humor cansado y amable de los investigadores y a la constante crispación de un espantado policía, y resulta inquietante cuando opta por el esperpento (la escena de la ducha) o por un costumbrismo rarísimo (todo lo relativo al niño muerto). El resto del tiempo recurre a los trucos de rigor, efectivos y sólidos, pero que extirpan la originalidad de una película que funciona mejor cuando opta por la extravagancia y por sacar provecho de su ubicación geográfica.



Fleuve Noir

Un adolescente perdido, un detective alcohólico y el entrometido ex tutor del adolescente no logran crear un misterio cautivador en la película policiaca de Érick Zonca, Fleuve noir [+], la cual se proyectó en la 17ª edición del Festival de Transilvania (desde el 25 de mayo hasta el 3 de junio, en Cluj-Napoca), en la sección Supernova. Forzada y limitada por clichés y manierismos inexplicables, la historia pierde su impacto antes de un final que resulta más bien decepcionante.

Vincent Cassel protagoniza el filme como el detective François Visconti, cuya gabardina y peculiar forma de andar lo hacen parecer un Colombo más joven, más sudoroso y alcohólico. Visconti es asignado al caso Arnault: Dany, un estudiante de secundaria ha estado desaparecido por un día cuando su desesperada madre Solange (Sandrine Kiberlain) llama a la policía. Al principio, Visconti está seguro de que Dany simplemente ha escapado de un ambiente familiar lleno de problemas (un padre siempre ausente y una hermana con síndrome de down), pero una llamada anónima convence al detective de intentar otros métodos. La participación del Sr. Bellaile (Romain Duris), el vecino de la familia Arnault y antiguo tutor privado de Dany complica la investigación incluso más…
Se trata de una adaptación de la novela policiaca israelí, The Missing File, del autor Dror Mishani. Fleuve noir sufre a causa de un protagonista mal construido y desagradable, y de una trama torpe, la cual no es enteramente predecible pero de alguna manera hace que la necesidad que tiene el público de saber qué le ocurrió al adolescente perdido desaparezca completamente. El guion, escrito por Zonca junto con Lou de Fanget Signolet, emplea una trama secundaria que se enfoca en el hijo de 16 años de Visconti, quien podría o no ser un traficante de droga, para justificar que el detective se preocupe tanto de su nuevo caso y quizás, también como una forma de compensar. Desafortunadamente, las habilidades del detective como padre son más que repugnantes, y aunque su agresividad, sus discusiones con su ex esposa cuando este se encuentra ebrio, y su conducta ultra misógina hacia sus colegas femeninas no lo convierten en un villano exactamente, sí lo hacen un protagonista con el cual uno no desea pasar los próximos 113 minutos. Es una pena que Cassel pusiera tanta dedicación en la creación de un personaje tan decepcionante.



'Elizabeth Harvest' | DESTACADA | Bella como ella sola

'Elizabeth Harvest' juega durante todo su metraje a adentrarse en terreno conocido, pero gracias a un inteligente guion, asesta un giro tras otro a una historia que arranca como una reformulacion hi-tech de Barbazul, con un Premio Nobel (Ciaran Hinds) casado con una joven a la que instala en su casa (Abbey Lee) y a la que permite disponer de todo, pero no entrar en una habitación cerrada. La curiosidad le podrá, por supuesto, pero esto no es una nueva versión del mito de Eva o de Pandora, sino una laberíntica intriga que se acomoda en ciertos momentos en el estilo de Brian De Palma y hasta toca la ciencia-ficción metafísica a lo 'Ex-Machina', con la que también tiene puntos en común.

El problema con el que se encuentra el venezolano Sebastián Gutiérrez -guionista de cosas tan poco estimulantes como 'Gothika', el remake americano de 'The Eye' o, ejem, 'Serpientes en el avión'- es que dedica demasiado tiempo a la construcción de la atmósfera, y las revelaciones se precipitan en un tramo final excesivamente trepidante. Inteligente y ambiciosa, Elizabeth Harvest no es una perfecta, pero sus estupendas interpretaciones (se suma Carla Gugino, brindando a la película una lectura cercana a 'Rebeca' de Hitchcock) y su clara apuesta por abordar temas típicos de ciencia-ficción actualísima con un enfoque diferente la convierten en una propuesta a la que prestar atención.



‘Nekrotronic’ | DESTACADA | La rareza friki del festival con Monica Bellucci

‘Nekrotronic’ ya deja claro desde su título, mezcla fonética infame y orgullosa de one-hit wonder de tecnopop alemán de los noventa y combo de black metal noruego, que no tiene complejos. El arranque de la película tampoco: le da a su héroe una ducha de excrementos. Y con una animación casi en formato Flash pone en situación del argumento: los demonios han encontrado una nueva forma de poseer humanos, a golpe de teléfono móvil.

El resto de ‘Nekrotronic’ intenta mantenerse a la altura de tan delirante premisa y lo consigue a ratos: humor ultragore, efectos especiales constantes, referencias a todo tipo de clásicos del género (de ‘Los Cazafantasmas’ a ‘Re-Animator’)... Su parodia no es siempre tan efectiva ni corrosiva como pretende, sobre todo porque tira demasiado de tópicos y no saca suficiente provecho de su villana (Monica Bellucci, nada menos) y su pareja de hermanas heroínas (Caroline Ford y Tess Haubrich), mucho más interesantes que el héroe. Pese a todo, aguanta bien el tipo para un rato de marranería sin pretensiones.


'Mandy' | DESTACADA |  ¿Lo mejor del festival y encima con Nicolas Cage?

Nicolas Cage de manera expresionista, mirándose en iconos como Lon Chaney o Klaus Kinski, Cage ha transformado cada una de sus interpretaciones en algo digno de analizar y admirar, incluso cuando para pagar las facturas se ve involucrado en cuatro bodrios al año y, con suerte, alguna película buena entre medias. Este no es exactamente el caso. De hecho, os animamos a hacer algo: pedid un deseo. Porque Mandy no es menos milagroso que ver una estrella fugaz en mitad de la noche.

Los ingredientes siempre habían estado ahí y más allá del factor determinante (Cage), todo lo demás parece alguna clase de alineación de planetas orquestada por una deidad muy puesta en lo que se podría llamar ‘Cageísmo’. Mandy cuenta con una excelsa banda sonora del tristemente fallecido Jóhann Jóhannsson, que remite al giallo y al fantaterror europeo, con sintetizadores y otros recursos que, en suma a su fotografía granulada e híperestilizada, con niebla constante, colores chillones y primeros planos hacen de la experiencia de ver el film algo único y realmente embriagador. Por supuesto esto tampoco pilla por sorpresa teniendo en cuenta quién es su director: Panos Cosmatos. Su debut, Beyond the Black Rainbow (2010) era un film inclasificable e insobornable, que se dividía en una serie de viñetas a cada cuál más desquiciada, apostando por la abstracción incluso en el plano narrativo (su guión podía escribirse en una servilleta) que por algo más sopesado.
Mandy es un tema diferente. Sigue funcionando en el plano puramente sensorial, pero en el fondo su personaje se debe a una misión concreta: la venganza. Si el John Carpenter de los 80 hubiese dirigido John Wick con Cage como protagonista se parecería a esta desbocada, alucinógena y sangrienta producción que no gustará a todo el mundo por igual, pero que desde luego ha llegado para ampliar el listado de héroes memorables a los que Cage ha insuflado aliento. Lo cuál no es poco decir, por otro lado.



'Prospect'

'Prospect' (Oficial Fantàstic Discovery), de Zeek Earl y Chris Caldwell, lo tenía todo para contentar a esa clase de personas que buscan intimidad en sus viajes espaciales: tecnología de tacto deliciosamente gastado, un clima parecido al de 'Annihilation', pocos personajes, buenos actores (Pedro Pascal, Jay Duplass) para encarnarlos. Pero esta aventura en una luna de atmósfera tóxica carece de cualquier tensión narrativa. Minimalismo no es anemia.



'Piercing'

Nicolas Pesce ha pasado del sublime 'torture porn' en blanco y negro ('The eyes of my mother') a la comedia negra de vívidos colores giallo: 'Piercing', presentada ayer a concurso, explica la historia de un padre de familia que dice irse de viaje de negocios, pero en realidad planea matar a una prostituta. Si acaba recordando a 'Audition', es porque también se basa en un libro de Ryū Murakami, pero tiene menos terror sádico que humor sadomaso. Por desgracia, tampoco es una nueva 'Secretary'.



'The night comes for us' | DESTACADA | Acción y huesos rotos

Los aprensivos de los chasquidos de huesos (ya saben, los típicos crujidos de dedos) deben de haberlo pasado realmente mal en estos primeros días de festival.  Ya el primer día, en 'Suspiria', el horrendo sonido a hueso roto retumbó en el Auditori en esa escena lacerante en la que a una de las bailarinas se le quiebra el esqueleto en un coreografía diabólica. Pero la palma se la lleva la gran 'The night comes for us', en cuyas apoteósicas escenas de lucha se rompen cientos, millares de huesos, con profusión de detalles visuales y sonoros. Ni todos los servicios de traumatología del mundo unidos darían abasto.
 Siendo claros y concisos, 'The Night Comes for Us' es, probablemente, la cinta de este corte más salvaje, bruta y espectacular que se haya visto en una larga —larguísima— temporada. Timo Tjahjanto, después de apuntar maneras con la divertidísima 'Headshot' —que disfrutamos en Sitges 2016— nos brinda un show impagable de tortas, cuchilladas y tiros made in Indonesia en el que cada objeto es un arma potencial y cada secuencia termina con los gritos y aplausos del público más cómplice.
Que su trama no sea la más sólida, consistente y original del mundo, y sus personajes no dejan de ser clichés con patas cuyo único objetivo es repartir galletas a diestro y siniestro, importa bien poco después de ver a un tipo partirle la boca —literalmente— a otro a golpes utilizando una bola de billar como herramienta.



'The Head' | DESTACADA | La obra íntima del festival

El secreto de este largometraje firmado por Jordan Downey —responsable del genial fan film de 'Critters' que anda circulando por la red—, más allá de en sus bondades cinematográficas, que pasan por una ambientación más que notable y por un concepto sencillo pero sobradamente contundente, con un guerrero vikingo vengando la muerte de su hija en una tierra llena de monstruos y criaturas de pesadilla, radica en los entresijos de su producción.
Porque detrás de los duelos monstruosos fuera de campo, el uso del claroscuro para maquillar las carencias presupuestarias y un modesto pero ejemplar uso de los efectos prácticos, se esconde un equipo de tan sólo tres personas, un actor, un guión de cuarenta páginas, y toneladas de talento y pasión. Ingredientes con los que se ha cocinado el mejor discurso motivacional que puede darse a cualquier persona que aspire a rodar una película en algún momento de su vida.


'El apóstol'

Con Dan Stevens como protagonista principal y queriendo dar su propia visión acerca del folk horror, 'El apóstol' viene a reafirmar que Gareth Evans es todo un entusiasta del género.

Tras haber convertido a miles de espectadores en fans acérrimos de su obra gracias a 'The Raid' y 'The Raid 2: Berandal', sendos hitos del cine de artes marciales y acción, el realizador viene arropado por Netflix como la plataforma que ha hecho que su sueño se haga realidad. Y es que tras haberse encontrado con varias negativas de diferentes productoras que no quisieron financiar su proyecto, ha sido la carta blanca dada por el gigante del streaming que Evans ha retomado el camino que inició en 'Safe Heaven', su segmento de 'V/H/S/2', para lograr construir su particular historia de cultos paganos y ritos casi ancestrales.
Remontándonos hasta el año 1905, conoceremos a Thomas Richardson (Stevens), quien llega hasta una remota isla con la intención de liberar a su hermana, quien parece haber sido capturada por una peligrosa secta que anda pidiendo un rescate para su liberación. Una vez allí, la comunidad acabará revelada cual radical grupo que rinde culto a una deidad femenina que parece estar directamente conectada con la madre tierra. Mitos que bien podrían haber surgido de la mente de Lovecraft y toda una serie de factores que asocian el film al folk horror, convierten la experiencia de 'El apóstol' en algo que los amantes de 'El hombre de mimbre' y el cine de Ben Wheatley sabrán apreciar.



'One cut of the dead'

Desde Japón, y directa a la Sección Oficial Discovery, llega 'One cut of the dead', película de zombies en clave de metacine que se ha convertido en uno de los sleepers de este año en su país de origen. Shin'ichirô Ueda es el responsable de una de las sorpresas de Sitges 2018, la cual consiguió encandilar al público presente, quien a modo de catarsis colectiva pareció conectar directamente con el espíritu del film, el cual había venido a presentar gran parte del equipo artístico.
Con una introducción y un tramo final que lograron arrancar carcajadas a todos los allí presentes, la película parte de la premisa de un rodaje de un título de zombies de serie B, el cual será emitido por televisión en directo y en tan solo una toma. Será entonces cuando, a lo largo de un par de visiones diferentes acerca de qué es lo que está pasando en el mismo momento en el que suceden otras cosas, a modo de tributo hacia la forma de realización de una película, se irán desgranando todos sus entresijos.
El humor y la pasión con la que se nota que 'One cut of the dead' se ha llevado a cabo, hacen que estemos ante una de esas pequeñas películas no exentas de ideas que tanta falta hacen en los festivales.



'The Field Guide to Evil' | DESTACADA | Buen cine a cachitos

Esta estupenda, a ratos excelente película episódica, lleva a cabo sin aparente esfuerzo ese milagro tan esquivo en los títulos de su género: esquivar los altibajos de ritmo y plantear una propuesta equilibrada, donde cada fragmento no va por su lado con propuestas dispares. Las dos películas previas de sus productores del mismo estilo, 'The ABCs of Death' son quizás el caso clásico de justo eso: 28 fragmentos en un conjunto que, por necesidad, pasa de lo brillante a lo infame con demasiada facilidad.

El tema común en esta ocasión es el folclore relacionado con el mal de todo el mundo, y aunque las ambientaciones son tan diversas como las nacionalidades de sus ocho responsables, hay un tono común en todos ellos. Medio paródicas, medio solemnes, estas ocho historias hablan de demonios griegos menores y de djinns, de niños mutantes americanos y de cuentos de hadas morbosos. Por supuesto, hay unos más afinados que otros (el dominio del tono de Peter Strickland es magistral, con un equilibrio asombroso entre la fábula bufa y la atmósfera de historia de terror para niños).
'The Field Guide to Evil' consigue algo de lo que pocas películas de episodios pueden presumir, y es de dejar con ganas de más. Entre guiños al cine de terror erótico de los setenta a manos de Veronika Franz & Severin Fiala ('Goodnight Mommy') y el impecable trabajo de atmósfera de la historia del ambicioso comedor de corazones, 'The Field Guide to Evil' es un punto y aparte en películas episódicas. Y eso que en esta edición del festival nos esperan unas cuantas.


'Suspiria' | DESTACADA | La amarás o la odiarás

Con su nuevo trabajo, Guadagnino, en un sorprendente cambio de registro tras la maravillosa 'Call Me By Your Name', se sumerge en un océano de temáticas —probablemente más de las que pueda y deba abarcar— entre las que pueden atisbarse lecturas feministas, políticas o psicoanalíticas; todas ellas tratadas con abstracción y presididas por un magnético discurso sobre la oscuridad inherente al proceso de creación artística que transpira desde la historia al propio largometraje.

Así, las dilatadas dos horas y media que dura 'Suspiria', divididas en seis actos y un epílogo ambientados en la Berlín dividida de finales de los setenta, divagan narrativamente hablando en un tsunami conceptual que parece empeñarse en sobreexplicar todos los requiebros de su trama sin llegar a hacerlo realmente; convirtiendo el visionado en una experiencia que podría llegar a ser frustrante frente al gusto por lo metafórico del filme.
Pero es entonces cuando hace acto de presencia el genio de Luca Guadagnino y su innato talento para dirigir y dar forma a un mundo único, sirviéndose de un reparto deslumbrante —incluida una sorprendente Dakota Johnson—, de un tratamiento visual portentoso, de un ritmo denso pero calculado con metrónomo, de una puesta en escena brillante y de un intenso abrazo a lo onírico. Un cóctel en el que arte y terror se dan la mano para fundirse en una producción imperfecta, pero inimitable.
'Suspiria' está destinada a polarizar las opiniones de un público en el que será complicado encontrar un término medio, desatando pasiones y animadversiones a partes iguales a causa del fuerte contraste entre su fantástica y arriesgada forma —que casi podría definirse como un ejercicio de hipnotismo— y su deslavazada coherencia argumental. Porque, a fin de cuentas, el arte es una cuestión de claroscuros, de caos, de nervio, de incomprensión y, sobre todo, de riesgo.




'La sombra de la ley' | DESTACADA | Cine español y de gansters

'La sombra de la ley' es muy ambiciosa, algunos dirán que demasiado para Dani de la Torre ya que en ocasiones peca de estirar la presentación de todas las secuencias con una puesta en escena pomposa (actuaciones en el cabaret con grúas gigantescas, la pelea en el coche con un travelling circular interminable) y que delata cierta vanidad en las imágenes, siempre muy exhibicionistas pero que es algo que a nosotros nos gusta y "al cine" también debe gustarle ¿o no ha habido grandes escenas pomposas de genios del 7º arte?
El resultado es una película que en ocasiones es un regalo para la vista, pero también es verdad que en otras, tiende un poco al desequilibrio y a la excesiva atención a la anécdota. En cualquier caso, su propuesta merece ser muy bien recibida y, sobre todo, continuada con productos similares.



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