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Élite (Netflix), Fortnite y el reggaeton: cuando la tendencia mató la calidad


Élite es la gran sensación del año en series, al menos en Netflix, y una vez vista nos queda claro que el cine como arte y cultura está en las últimas. Una vez más y como ya predecía la serie Mad Men, el mundo funciona por órdenes de tendencias y publicidad a cual rebaño de ovejas o cabras.

Cuando lo POPular da paso a lo BANal


En los 70 nació la música Pop como abreviación de popular y en ella se empezaron a ver tendencias de consumo masivo y de inercia de moda. Aún así, en los 70, la música era una tendencia artística más donde la calidad y creatividad encontró nuevas formas de expresión. Llegados los 80s la cosa no varió y la calidad general se mantuvo en infinidad de artistas o grupos musicales.
El videojuego de finales de los 90s y principios de 2000 también consiguió alcanzar una madurez creativa con cantidad de títulos que eran jugados masivamente por los usuarios y que abogaban por mucho más que un simple rato de diversión.

A día de hoy nos encontramos que la música de los 70s, 80s y 90 ha sido suplantada por una especie de "ente" llamado reggaeton con sus diferentes fusiones o ramificaciones ya sean latinas o anglosajonas. También nos encontramos con que el mundo del videojuego han abandonado las grandes historias y creaciones de los artistas más representativos del sector por usar únicamente su tiempo en repetir mil y una vez el mismo mapa de Fortnite.
Finalmente nos encontramos con que un producto tan sumamente banal como es la serie Élite, se ha convertido en la referencia audiovisual actual del público mayoritario.

Lo material destroza a lo cultural


Si hacemos una reflexión más concretamente con el cine o las series con el tema expuesto hoy, nos damos cuenta como la línea de descenso en la calidad artística de los productos es abrumadora.
En los años 40 la calidad artística y expresiva de las películas era indudable, algo que continuó en los 50, 60 y 70. La llegada de los 80s y el blockbuster, trajó consigo la llegada de un cine mucho comercial y carente de carga crítica o artística pero aún así, sus creadores (nombres como Spielberg, Lucas, Coppola, Cameron, Scorsese..) habían sido criados bajo la bandera de cineastas como Ford, Hitchcock, Lang, Hawks y compañía por lo que lo comercial de sus obras siempre fue unido a lo artístico.
Hoy día y tras la explosión del cine de superhéroes made in Marvel Disney y la llegada de Netflix, nos encontramos con que los usuarios o público actual y lo que es más grave, mucho de los creadores, piensan que Ford es una marca de coches y Hitchcock un YouTube de moda.
Nosotros nos alegramos como españoles que la serie Élite sea un éxito y sirva de escaparate a nuestra industria, pero, como amantes del cine, no podemos más que decir la verdad y es que, Élite es una serie absurda, banal, manida y totalmente carente de algo llamado calidad artística o lenguaje cinematográfico con significado. Y la culpa de nuestro enfado no la tiene la serie ni sus creadores, la tiene el que publicó haya decidido que esto es lo que quire (esto y el 90% de las producciones absurdas de Netflix). Así tenemos que en la época de las redes sociales y la comunicación continua, la cultura general del pueblo está más en el subsuelo que nunca y eso nos debería hacernos preguntar por qué.

Sin duda siempre hemos sido ovejas dirigidas a una corral llamado McDonald o similar, pero es que a día de hoy entre Élite, Fortnite, Marvel y similares ya no llegamos ni al rango de cabras. Eso sí, somos cabras con tattoos, pectorales y muy bien vestidos.
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