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Crítica 'Frozen' | Todas las películas Disney


Película; tierna y cautivadora a ratos, pero a punto de ser considerada un clásico más.


Frozen arranca su virtuosismo visual sin ningún tipo de restricción desde el primer momento, mostrándose gigante en lo que a la animación estrictamente dicha se refiere, fruto de los recursos con los que cuentan los estudios Disney. De este modo somos testigos de escenas y paisajes verdaderamente bellos, con un modelado de personajes que impresiona (destaca el de Anna, única protagonista que desprende algo de carisma). Sin embargo, junto a este notable despliegue visual arranca la particular hornada musical insustancial, debido a un doblaje inadecuadamente escogido dentro de nuestro panorama nacional y que resta a la calidad global del largometraje. Los temas musicales, hilo conductor de la historia del primer tramo de la película, no transmiten esa fuerza, esa emotividad, ese no-sé-qué que nos hacía aprendernos las canciones de Disney de memoria hace unos años (la cosa cambia en versión original en alguna de ellas, es cierto, aunque "Let it Go" continua siendo igual de corriente pongas como la pongas). El cambio que se produce llegado el último tercio de la película, donde el drama cómico musical deja paso a las aventuras (y con ello, por fin al entretenimiento), se orquesta en ausencia total de temas musicales, ausentes incluso en el desenlace final. Justo donde la trama adquiere mayor importancia se prescinde totalmente de este recurso, mientras que al principio de la película encontramos multitud de canciones metidas en cada escena con calzador, incapaces de contar algo por sí solas alguna de ellas.


La caracterización psicológica de los personajes es otro de los puntos que más decepciona de Frozen. Dejando al margen el hecho de que la historia es tremendamente comercial y previsible, y que los giros argumentales se los han dejado metidos en el frigorífico; sus personajes no pasarán a la historia por su complejidad, emotividad o heroicidad. Como destaqué anteriormente, sólo Anna ha sido quien de arrancarme una sonrisa dentro del amplio elenco de personajes de Frozen, que evolucionan siempre a la par de la historia y no al margen de ella, conformando un grupo muy plano, sin chispa y sin un aliciente para cogerles cariño (la reina Elsa, aclamada por el público más incondicional, me ha supuesto una decepción como nunca antes he llevado con Disney).

Pero quitando las burguesadas fílmicas, hay que reconocer que Frozen encanta a quien debe hacerlo, a los pequeños así que aunque personalmente Frozen me ha parecido un ejercicio de autocomplacencia del prestigioso estudio aburrido, monótono y poco, muy poco ambicioso. Merece todos los elogios en lo que a la animación se refiere, desplegando un virtuosismo y un talento fuera de toda duda. Sin embargo, transmitir no transmite una sensación clara, no sales de su visualización con una sonrisa estúpida de satisfacción en la boca. Incomprensible la ola de incondicionalidad y devoción creada a su alrededor, en una película lejos de igualar a verdaderos clásicos como El Rey León, Mulán o La Bella y la Bestia pero que guste o no, es ya un clásico de las nuevas generaciones.


  • Puntuación: 7.5





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