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3ª) Licencia para matar (1975) | Todas las películas de Eastwood como actor y director


Eastwood saliendo de unas sombras entre rojos y azules es la imagen de su claroscuro más colorista...


'Licencia para matar' (cuarta película como director de Clint Eastwood), es el título, equívoco y tramposo, que recibió en nuestro país 'The Eiger Sanction', film que en 1975 hizo que Eastwood se desentendiese profesionalmente de la Universal, debido sobre todo a las campañas de promoción que utilizaban en la productora con las películas producidas por la Malpaso. En principio, era un proyecto para que Eastwood simplemente lo protagonizase (en el origen del proyecto, el actor elegido era Paul Newman), uno de esos films destinados a seguir cultivando su imagen de héroe de acción, que tan buenos resultados económicos le daba.


La película | Crítica

Tras compartir protagonismo con el carismático y joven Jeff Bridges en "Un Botín de 500.000 Dólares", Eastwood se encontraba con una jugosa oferta: adaptar y protagonizar la famosa novela "The Eiger Sanction" de Rodney W. Whitaker, un "thriller" de acción y aventuras que fusilaba el género de espías que tanto pegaba en los '70 y sobre todo hacía parodia de las historias de James Bond, en donde un profesor de universidad, Jonathan Hemlock, lleva una doble vida emocionante (muy a lo Indiana Jones esto, ¿no?) como renombrado alpinista y además como asesino a sueldo de una organización secreta del Gobierno, la CII, donde los trabajos son llamados "sanciones". Pero este cáustico, cínico y mujeriego maestro ha decidido retirarse y vivir una apacible vida, cosa que no podrá hacer porque es chantajeado por su aterrador, albino y ex-nazi jefe Dragon, así que se verá forzado a matar a dos criminales más, con el inconveniente es que uno de ellos va a escalar el Eiger, uno de los picos más emblemáticos de los Alpes Suizos.
Nuestro amigo Eastwood se encontraba en una situación un tanto difícil. A él las películas de espías no le interesaban en absoluto, pero si por algo aceptó el encargo de los productores Richard Zanuck y David Brown, tras rechazarlo Paul Newman por considerarlo "demasiado violento", fue por dos cosas: porque con él terminaría por fin su contrato con la Universal Pictures para mudarse a la Warner Bros., ya que quedó tremendamente desilusionado por cómo manejó la compañía "Escalofrío en la Noche" y "Primavera en Otoño", y por la oportunidad de poder rodar secuencias de alpinismo en un escenario natural, no en un decorado, como se solía hacer por aquel entonces.


Sin duda aceptó un reto de los grandes cuando, después de pedir que se retocara el guión (se había hecho ya cien veces), se puso detrás de las cámaras para llevar a la pantalla la novela de Whitaker y delante para encarnar al protagonista, en lo que sería su cuarta obra como director tras el anteriormente citado drama "Primavera...".
Bien, no sé si será cosa mía, pero hay que ver lo peculiares que fueron aquellos primeros films de Eastwood. Seguro que los que admiran trabajos suyos más actuales como "Mystic River", "El Intercambio" o "J. Edgar", los cuales siguen un estilo cinematográfico clásico y añejo, no están para nada familiarizados con los antiguos que realizó, muchísimo más arriesgados, transgresores y experimentales, en cierto modo. Basta recordar "Infierno de Cobardes", una auténtica extrañeza de película, inclasificable aun estando enmarcada en el "western".
En "Licencia para Matar" el actor/director nos trae un film que, al igual que la novela, espoilea bien las aventuras de agentes secretos a lo James Bond, ofreciéndonos un imaginario de no creérselo, donde tenemos de todo: asesinos a sueldo, dobles identidades, chicas explosivas, misteriosas organizaciones, asuntos de microfilms sacados de las películas de espías de la Guerra Fría, peligrosas misiones en el extranjero, persecuciones por el desierto y, como guinda final, espectaculares escaladas de montaña, todo funcionando como una farsa de las misiones de 007, quien encuentra su antagonista más directo en Hemlock, un carismático, cínico y duro asesino en el que al sr. Eastwood le va que ni pintado, aunque quede algo raro interpretándolo, la verdad.


Eastwood sabe aportar al film un ambiente oscuro y extraño, bien reflejado en las secuencias del despacho de Dragon, el jefe albino de Hemlock, aparte de dotarlo con violencia, intriga, sexo, humor negro, su homenaje al "western" (rodar en el Monument Valley tuvo que ser un sueño para él), a Don Siegel (ese último plano aéreo tan distintivo) y unas tremendamente bien filmadas escenas de alpinismo, donde el buen hombre, con sus 45 tacos, arriesgó el tipo haciéndolas él mismo. Lo malo es que el resultado también es bastante esperpéntico y a veces incluso autoparódico (qué momento cuando George se quita la camiseta para que Hemlock suba la pared) y curiosamente en su parte final, la de la escalada al Eiger, la trama pierde fuerza y se vuelve monótona, al igual que ocurriría en la posterior "Firefox", en donde, tras ese argumento de espías bien construido, se esfuma la credibilidad al subirse el protagonista en el avión, pegando todo un vuelco inesperado a la par que desesperante. Una cosa parecida ocurre aquí.
Forman buen equipo con el actor/director un irreconocible Thayer David, Jack Cassidy en el papel del asesino marica Mellough, la despampanante Brenda Venus y el siempre genial George Kennedy que se lleva la mejor frase de la película: "deberías follar, te sentaría bien" (insuperable este hombre, de verdad).
Muy interesante 4.ª obra de Clint Eastwood, pero no clásica. Se resarciría bien al año siguiente con "El Fuera de la Ley".

  • Puntuación: 7


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