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7ª) La justicia del Ninja (Enter the Ninja, 1981) | Todas las películas Cannon-Golan-Globus


Y hay que llegar a la sexta película de la Cannon en la era Golan Globus para decir que por fin estamos ante el primer filme estilo Cannon de la historia y es que esta película dirigida por Menahem Golan y protagonizada por Franco Nero y Susan George, trae al mundo del cine occidental a unos seres llamados ninjas, algo hoy día totalmente conocido pero que en 1981 fue una auténtica revolución y además, una de las bases del peculiar cine de acción de esta compañía.


La película | Crítica


Enter the Ninja cuenta la historia de un veterano del ejército que viaja a las Filipinas después de completar su formación en la Escuela Oficial de Ninjas de su país, y se encuentra de pronto luchando contra un capturador de tierras que quiere quedarse con las propiedades de aquellos que han perdido en la guerra, incluidas las de un antiguo amigo. También deberá luchar contra su rival, quien posee una fuerza y un talento sobrehumano.

El filme recibe el título tambien de La justicia del Ninja y estamos ante una entretenida película, de serie no sé si B o ya C, que al estar dirigida por Menahem Golam ya se sabe lo que te va a ofrecer. Así que por lo menos no engaña a nadie.
No es buena, pero es puro Cannon, una de aquellas que poblaban los vídeoclubs de antaño, llenas de morraña de acción y sexo. Resulta sosa en cuanto a dirección, algo torpe en el guión y algunas escenas de acción, presuntamente "serias" invitan al regocijo general, al cachondeo, vaya, sobre todo las del prólogo, aunque luego tengan sentido. Pero ver al entrañable Franco Nero vestido de ninja, completamente blanco, viéndosele solo los ojos da auténtico placer.
Pero el todo, en líneas generales, ya sea por su intrínseca simpatía, ya por su notable falta de ambición artística, o ya por la idiosincrasia de algunos personajes, como el malo de la función, un cachondo y algo amanerado, a la par que irónico Christopher George, el caso es que hace pasar el rato e incluso llega de veras a interesar cómo acabará todo.
Estamos además ante la primera entrega de una trilogía que completan "La venganza del ninja" y "Ninja III: la dominación". Contaron con la presencia del experto karateka japonés, Shô Kosugi, pero ésta fue la que dio el pistoletazo de salida de un subgénero de considerable éxito en los 80 (lo que podríamos llamar 'cine de ninjas'), la única que no dirigió Sam Firstenberg (todo un experto en el género) y también la única en la que, además, aparecen actores de cierto renombre, como el italiano Franco Nero, la británica Susan George y el americano Christopher George.


La justicia del ninja supone la primera muestra del subgénero ninja en occidente. Claro que hay precedentes en mostrarnos a los guerreros nipones enmascarados (Sólo se muere dos veces, Los aristócratas del crimen), y en oriente su figura en el séptimo arte fue siempre usual, pero la primera película occidental centrada en el ninja es La justicia del ninja.
La idea surge del artista marcial Mike Stone. Él fue quien escribió la historia que dio lugar a La justicia del ninja. A Menahem le gustó la idea, pero no quedó conforme con que la protagonizase el propio Stone. Con la idea de obtener beneficios siempre en mente, relegó a Stone al puesto de especialista y contrató como ya hemos dicho a Franco Nero. El rodaje transcurrió en filipinas por motivos económicos, y en su capital, Manila, es donde transcurre la acción.

El inicio aunque hoy pueda incluso ocasionar algo de risa, hay que reconocer que es trepidante y constituye los mejores doce minutos de toda la película (una secuencia que posteriormente sería copiada hasta la saciedad). Asistimos a una lucha sin cuartel entre un ninja blanco que es perseguido y acosado por un ninja negro y un séquito de ninjas rojos. Todo un despliegue de piruetas, golpes, artimañas y artificios varios a ritmo de música tribal que culminan con la decapitación de un anciano. Entonces descubrimos que se trataba de una prueba para que el ninja blanco (Cole/Nero) obtuviese el grado de maestro ninja. Este logro es festejado por sus compañeros y maestro ante la envidia del ninja negro (Hasegawa/ Kosugi), quien reniega de esta decisión y se convertirá en su enemigo. Cole viaja a Manila porque su mejor amigo le pide ayuda. Allí descubre que él y su mujer (Susan George) son víctimas de la extorsión de un grupo de mafiosos, así que Cole no dudará en emplear sus técnicas ninjitsu para ayudarles. A partir de este punto es cuando la película decae al no soportar el nivel de sus primeros minutos. Se deja ver y tiene su punto entrañable, pero lo que prometía ser una película de acción sin contemplaciones se ve rota por una serie de incursiones ridículas e innecesarias en el terreno cómico al más puro estilo Bud Spencer y Terence Hill. Las peleas son descuidadas, los malos chapuceros y caricaturescos (con el mariposón de Venarius en cabeza) y los efectos de sonido van encaminados a potenciar ese elemento cómico. Asimismo, el romance entre Mary Ann (Susan George) y Cole, también me parece que sobra, pero bueno, supongo que Golan quedó encantado con su actuación en Perros de paja y quiso aprovechar sus atributos. Tampoco ayuda mucho un guión con flashbacks gratuitos que nos muestran a los dos amigos en la guerra, situaciones inverosímiles como la forma en que encuentran el informe del terreno o la película de Hasegawa, o el hecho de que el único modo de cargase a Cole sea contratar a otro ninja (ningún arma podrá acabar con él amigos, sólo otrs ninja) y que encima este sea Hasegawa. Pero bueno, cosas peores hemos visto en los lares del señor.
En el tramo final la cosa mejora, porque si Cole se muestra invencible, ¿a quién van a recurrir los mafiosos para derrotarle? En efecto, al ninja negro. Cuando Hasegawa reaparece la acción resurge y la seriedad con la que tenía que haber sido enfocada la película se hace manifiesta. No es de extrañar que en las siguientes partes Sho Kosugi interpretase al protagonista. Hasegawa constituye la verdadera Némesis de Cole. Un ninja frío y despiadado, muy alejado del papel repleto de chascarrillos de un Nero que ni siquiera sabe artes marciales (en esto me recuerda a Dudikoff, quien , por cierto, tiene un papel no acreditado interpretando a uno de los hombres de Venarius). Hasegawa no dudará en liquidar al mejor amigo de Cole y a cometer una masacre en su territorio con tal de enfrentarse en un combate final como colofón a su rivalidad. Combate librado en un ring de peleas de gallos, guiño a la encarnizada lucha que se va a librar.

Al final uno/a se da cuenta de que, en realidad, ha visto una chorrada, pero también se da cuenta de que no se ha aburrido y la ha digerido hasta el final y es cuando nos damos cuenta que estas obras poseían un algo especial, un algo único que claro está no era calidad filmica, ni lenguaje cinematográfico de calidad sino más bien, valentía, revolución casera y un estilo nuevo de concebir el cine comercial adolescente o adulto-hard-naif.

  • Puntuación: 5



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