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Crítica ‘Misión Imposible: Fallout’ | La mejor película de acción del año


En 1996 Brian De Palma nos ofrecía un film llamado Misión Imposible que retomaba las historias de Ethan Hunt, un agente secreto famoso gracias a la televisión y a que ahora se atrevía con la pantalla grande. El film era flojo dentro de la filmografía de De Palma, pero resultaba interesante para el escaso cine de acción de calidad que se hacía por esas fechas. En el 2000 nos llegaba la segunda parte a manos de John Woo y nos encontrábamos con una pirotecnia vacua llena de palomas al vuelo. Seis años tuvo que esperar la franquicia para poder continuar su andadura, el descalabro de la segunda parte y la mala imagen que Tom Cruise empezó a cosechar en los inicios de la década del 2000, hizo que el proyecto se apartará de las mesas de despacho de Hollywood. Al final tuvo que llegar un hombre de la televisión, si la serie vino de allí en su origen porque no hacer lo mismo ahora, J. J. Abrams se encargaba de resucitar la serie y lo hizo de muy buenas maneras, un interesante trabajo que nos mantenía en vilo y tensión durante todo el metraje, aunque por supuesto no llegaba a la calidad ofrecida por la reinvención del legendario James Bond en Casino Royale.

Después volvimos a recibir una nueva entrega, Protocolo Fantasma, y el encargado de llevarla a cabo fue Brad Bird, director conocido por dos cintas de animación, El Gigante de Hierro y Los Increíbles y de nuevo se dio en la clave para darnos un filme más que correcto e interesante.
Finalmente fue Christopher McQuarrie, el nuevo elegido tras la cámara y una vez más otorga un nuevo punto de vista y se aleja hábilmente de los directores anteriores. Como suele ser habitual, Cruise buscaba un hombre fuerte y con personalidad tras la cámara para que deje una firma propia en cada entrega pero sin salirse nunca de ese tono inicial creado por De Palma.

Ahora por primera un director repite tras la cámara y vamos a ir al grano diciendo que tanta acción podría llegar a cansar en este nuevo ‘Misión Imposible: Fallout’ , pero el secreto está en la variedad de las distintas situaciones y en el cambio de escenarios totalmente distintos. Con un estilo a las primeras entregas de Star Wars en las que se pasaba de un planeta desértico, al espacio, y a continuación  a un planeta Helado, aquí se va cambiando desde escenas  aéreas en aviones o helicópteros, a persecuciones en motos  por París,  saltando por los tejados de Londres, o colgado de acantilados en paisajes nevados. De lo mejor de esta entrega son las persecuciones en motos y coches por París, regalándonos un tour turístico  por monumentos de la ciudad.
‘Misión Imposible: Fallout’ recuerda al estilo de las películas policíacas de los 80 en la que se no se utilizaban trucos digitales, y que ningún efecto especial por ordenador ha conseguido superar. La coreografía de lucha es sobresaliente, con movimientos limpios y rápidos. La acción se muestra más realista y menos digital. El reto para los guionistas ha sido como resolver las situaciones imposibles, sin caer en una solución no creíble. Se rozan los límites pero los desenlaces convencen e impresionan.

Ni John Woo ni J. J. Abrams ni Brad Bird ni Christopher McQuarrie tienen nada en común, pero en cambio cada Misión Imposible aún siendo muy diferentes en estilo entre si, saben guardar perfectamente esa uniformidad que las empareja en su propia existencia y eso claramente es labor de producción.
Así, la última cinta de la saga podemos afirmar que está al nivel de la primera entrega y que estamos ante un filme de acción con mayúsculas que deja en ridículo a la mayoría de blockbusters estrenado en este año 2018


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