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Crítica honesta de 'Tomb Raider' (2018) | Cómo cargarse un mito erotico teen


Corría el año 1996 cuando la consola Sega Saturn presentaba un videojuego llamado Tomb Raider desarrollado por Core Design y diseñado por Toby Gard. Finalmente sería la naciente consola PlayStation quién llevaría el personaje al estrellato al convertirlo en uno de sus iconos y una de sus señas de identidad. Ese personaje era una voluminosa arqueóloga o caza tesoros llamada Lara Croft.


Y como el cine siempre anda husmeando todos lo éxitos del cómic o el videojuego, no tardaría en apropiarse del personaje para llevarlo a escena aunque eso sí como todavía vivíamos en tiempos de libertad y normalidad, la adaptación fue clara y se decidió llevar a pantalla gragra exexactamen lo que proponía el videojuego, es decir, las ave aventuras de una heroína a lo Indiana Jones pero hipersexualizada y quien mejor para recrearla que la Angelina Jolie de aquellos años. El resultado fueron dos películas bastantes exitosas. Una aceptable y que aún tiene la gracia pulp que destilaba, y otra demasiado absurda para ser rescatada. 
Ahora, en tiempos donde hay más operaciones de pecho y lifting que nunca, parece estar prohibido la gestación de un producto donde la mujer se muestre sexualizada, o simplemente cargada de atributos físicos ya que en el fondo, Lara Croft nunca fue tratada de forma machista porque realmente Lara representaba a una mujer independiente, inteligente y totalmente dominadora,  capaz y violenta con quien se sobrepasaba con ella, es decir, un Rambo o un Indiana Jones hecho mujer.


En cambio la nueva Tomb Raider, dirigida por el noruego Roar Uthaug, parte de cero en la historia pero toma como referencia directa en imágenes el exitoso reboot que ya se vivió en el mundo del videojuego estrenado en 2013 con el título: Tomb Raider.

Desarrollado por Crystal Dynamics, este juego era el noveno que se lanzaba sobre el personaje y abandonaba de forma drástica y dramática la esencia pulp de la franquicia. Lara Croft perdía sus curvas y sus shorts, y los dinosaurios bajo la tierra o los templos mágicos daban paso a una historia mucho más "adulta y psicológica", y cuando decimos "adulta y psicológica" nos referimos a que metían una especie de hombres ¿medio zombie? y un pequeño trauma a la joven Lara Croft. Vamos una tontería para contentar a esos adolescentes de 30 años que se creen mayores para consumir historias pulp.

El éxito estuvo asegurado en esta versión y caló entre el público muy pronto así que no se podía tomar mejor punto de partida para hacer la película. Y estamos por eso ante una premisa argumental simple: Lara Croft volvía a la aventura. Tras haber perdido a su padre, la joven Lara debía tratar de resolver algunos acertijos y misterios que éste la dejó... y que podrían cambiar su vida para siempre. Al parecer, todo partió de un mapa que indica dónde su padre dejó una aventura a medio explorar y que Lara puede quizá completar.


Vikander releva a Jolie

La nueva película destila mucho de lo que se vio en ese videojuego. En estética, en planos, en situaciones, en momentos en los que Vikander brilla como héroe de acción sobre diferentes artilugios a lo Fast to furious y una trama totalmente anodina y ausente de calidad real. 

Sobre la nueva Lara es cierto que Alicia Vikander pasa perfectamente como nueva Croft. Ahí no hay discusión, pero, nunca como lo que fue la verdadera Lara Croft con la que crecimos.
Para contentar al público, han creado una heroína muy lejos del chulesco personaje creado por Angelina. Aquí Lara Croft es valiente pero vulnerable, inteligente y fuerte a la vez pero sin poseer gran fuerza y ahí, en esa naturalidad cargada de abdominales es donde debemos encontrar la virtud.

Así que en definitiva tenemos un flojo guión, algún fondo de CGI mejorable para dar verosimilitud al escenario que se muestra y un villano bastante olvidable y grisáceo en la piel de Walton Goggins. Pero, amigos, hemos conseguido primero no sexualizar a la mujer poniéndole curvas, pero si llenándola de abdominales, algo que claramente tienen todas las mujeres del planeta y segundo, hemos conseguido dar profundidad dramática y psicológica al personaje haciéndola frágil, pero al mismo tiempo siendo capaz de dar saltos que no lo consiguen ni los coches del ya citado Fast to furious. Por lo tanto y entiendo que se haya entendido la ironía, tenemos que Michael Fassbender se ha cargado una posible saga de Assassin's Creed y su mujer una posible de Tomb Raider y ojo, no por culpa de ellos que en ambos casos son lo mejor de sus películas, es por culpa de una sociedad de consumo idiota que ha perdido el norte y que parece no entender que el cine comercial debe estar afincado a la no realidad en todas las vertientes (Rambo sin músculos no seria Rambo) porque esa triste, sosa y a veces dura realidad la tenemos ya todos los días. La ficción está para abstraernos y divertirnos y Angelina divertía, cosa que no puede hacer igual la Vikander. 
Y amigos, si queremos ser valientes y no sexualizar a la mujer, veo bien que no recurramos a Angelina Jolie pero, tampoco lo hagamos a una Vikander llena de abdominales y fibra muscular. Si hay huevos, cojamos a una actriz de cuerpo real que represente a una mujer real y que no sea capaz de trepar como los monos. Aunque eso sí, trepa con una personalidad muy frágil y sensible.

Y se que estoy siendo duro así que finalizo suavizando la cosa. El nuevo Tomb Raider si no fuese una película de Lara Croft, sería un filme más de aventuras que se puede hasta incluso disfrutar en algunos tramos y que claramente es superior a aquel Tomb Raider: la cuna de la vida de 2003, pero, por desgracia, no es mejor que el filme original de 2001 que ya de por si no era gran cosa y encima pierde toda la gracia pulp y la poca pretenciosidad y humildad fílmica que tenía aquel.

  • Puntuación: 6.5



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