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¿Es 'Thor: Ragnarok' la mejor película Marvel y el camino a seguir? | Cómo cambiar de género una franquicia | Lección 28


Sé que estamos en tiempos de Black Panther y que hay que alabar la nueva apuesta de Disney ya que esa es la tendencia que nos llega desde nuestros jefes norteamericanos. Pero, si nos desmarcamos por una vez de la moda y de lo que hay que decir y nos ceñimos únicamente al cine como tal, no es momento de preguntarse si el camino real es el de Taika Waititi con Thor: Ragnarok en vez del de Ryan Coogler con Blank Panther.


Hacer serios unos personajes que visten con mallas, vuelan, tiran martillos, escudos o telas de araña era desde luego algo difícil pero, se consiguió. Sin duda ha sido Warner DC quien mejor ha sabido dar seriedad a sus héroes, pero, a Marvel Disney con su primer Iron Man, Thor y Capitán America, tampoco le fue mal la cosa.
El tema es que con la llegada de Joss Whedon y la primera entrega de Los Vengadores, el humor empezó a hacer acto de presencia de forma sólida en el mundo de los héroes "M", aunque, serían Guardianes de la galaxia quienes elevaron la cuota de humor a un estado mucho mayor y serio.
Como todos sabemos, Superdetective en Hollywood y Jungla de Cristal, dos grandes éxitos comerciales de los 80s, iban de lo mismo, un policíaco que enfrentaba a un simple policía de calle a una enorme red de ladrones o narcotraficantes. En cambio y aún contando lo mismo, el enfoque era totalmente distinto ya que Jungla de Cristal se abonaba a la acción metiendo toques de humor mientras que Superdetective usaba el humor para contar la historia de acción.
Pues bien, Thor: Ragnarok y Thor: el mundo oscuro son exactamente el mismo caso y además se extrapola a todo el universo Marvel.

La tercera parte de Iron Man, ya contó con la dirección y guión de Shane Black quien claramente, introdujo toques de humor a una entrega que tras las dos anteriores, poco podía ya aportar a la saga y así fue. La libertad de Shane Black fue mínima y al final Iron Man 3 fue una anodina tercera parte más donde únicamente las pinceladas de humor aportaron algo a la franquicia. Para la tercera entrega de Capitán América, Marvel tenía el mismo miedo de hacer una secuela anodina más y por tanto, decidió cambiar de forma radical y meter un gran evento que uniese a todos los héroes al estilo Los Vengadores. De esa idea nació la idea de introducir la civil war en la saga en solitario del Capi y eso la salvó de la quema.

El caso es que con Thor, la cosa era aún más difícil y es que, la segunda entrega ya había sido un fiasco y una obra Marvel que nos sobraba a todos por lo que una tercera entrega solo pronosticaba fracaso. Por suerte, no ha sido así.
Taiki Waititi era el director elegido y Guardianes de la galaxia el rumbo a seguir salvo que aquí había un problema. Los guardianes nacieron cómicos y clara fue la elección del actor cómico Chris Pratt para representar a Star lord, pero, Thor venia de un mundo mucho más serio así que de repente convertirlo en una payasada era un serio hándicap.
Pero, Waititi no tuvo problemas y lo solucionó de un plumazo.

Paso de la acción a la comedia



Thor: Ragnarok empieza con un plano del revés, poniendo a Thor del revés, y lo que es mismo, a todo el universo Marvel del revés. Así, la escena inicial nos deja al citado Thor boca abajo y colgado de los pies delante de un enorme diablo de fuego. Quien haya visto la escena inicial ya sabe que es la mayor parodia que los héroes Marvel habían tenido hasta la fecha incluso superando las idioteces de la segunda entrega de Guardianes.

Pero, a Waititi no le tembló el pulso de nuevo. El público de repente se sentía incómodo ante este inicio pero el director sabiendo que esto iba a ocurrir, tuvo otra genial idea y es que, la segunda escena nos mostraba a Thor regresando a Asgard para ver una representación teatral de su vida en un pequeño anfiteatro público. Aquí veíamos a Matt Damon y Luke Hemsworth disfrazados dando vida a Loki y al Thor de su hermano Chris. Ahora el público lo tenía claro, El Thor que íbamos a ver ya no era el Thor que conocíamos sino una enorme parodia de él. Para reforzar la idea y en forma de metáfora visual, Thor se pasaba el filme lanzando piedras sobre una imagen falsa de Loki que pretendía engañarlo como un trampantojo.



Lo genial es que con este inicio no solo teníamos el mejor recurso narrativo de Marvel hasta la fecha sino que, Waititi liberaba a Thor y al público del enfoque serio anterior de la obra Marvel.
Tras esto, la película arranca de verdad y el público y los guionistas estaban ya listos para todo.
El resultado era y es un cóctel atrevido donde lo cómico, el color, la fantasía, el surrealismo y lo mejor del cine de los 80s se daban la mano para decir al mundo que la fórmula anterior estaba ya gastada y que los superhéroes de mallas de colores pertenecen mucho más al mundo pulp-pop de los cómics, que a ese presunto realismo psicológico que Nolan introdujo con la saga de Él Caballero Oscuro.

Así, hoy día toca decir que Black Panther mola mucho (y cierto es que está muy bien), pero, yo he visto el infinito mundo de posibilidades que puede dar el enfoque del nuevo Thor y sin duda me quedo con esto. Para cine serio ya hay otras cosas mejor que los superhéroes.