Ir al contenido principal

Crítica remember: X-Men First Class´ (2011), de Matthew Vaughn


Hoy en críticas remembers os dejamos con una de las mejores adaptaciones de superhéroes que se han hecho nunca. En un año donde de nuevo los superhéroes vuelven a ser la estrella, no está de mal, que volvamos a disfrutar del mejor X-men hasta la fecha...




X-Men: First Class empieza como lo hacía X-Men de Bryan Singer al principio de esta década, mostrándonos a un niño haciendo gala de unos asombrosos poderes mientras es arrebatado de sus padres en pleno campo de concentración nazi, donde se nos imbuía en un perfecto detonante para meternos de lleno en un nuevo mundo donde el ser humano estaba evolucionando hacia una increíble mutación. Con dicha película, Bryan Singer le dio una vuelta de tuerca al género de superhéroes, mostrándonos que se podía dar mejores argumentos y un énfasis a los conflictos internos de los que se carecía en propuestas de esta índole.


No es de extrañar que, tras una gloriosa X-Men 2 (2003, cuya primera secuencia jamás olvidaré), la burbuja estallase y la productora que estaba detrás, la FOX, dejase en manos la dirección y escritura del guión a una marioneta de los estudios de su tercera y última entrega de una trilogía, prescindiendo de Bryan Singer (X-men: The last stand), la cual fracasó estrepitosamente en lo que a críticas se refiere, pues se esperaba una conclusión que estuviese a la altura de las anteriores. Haciendo oídos sordos, y viendo el tirón de uno de sus actores cuyo personaje principal era la moda del momento, Lobezno (Hugh Jackman), se lanzasen a hacer un spin-off que poco o nada tenía que ver con el espíritu de lo rodado hasta ese momento, dándonos un producto carente de interés que basaba su espectacularidad en las malogradas escenas de acción.


Tras semejantes chascos y pérdida de aceptación entre el público de tal franquicia, FOX volvería a replantearse el tema mutante desde sus inicios, recurriendo a otra productora, Bad Hat Harry, propiedad de Bryan Singer. Paradójico. Es por ello que estamos ante un renacimiento en la saga cinematográfica, pero ni mucho menos es un remake, ni un reboot explícitamente hablando, sino una precuela de todos los capítulos anteriores, remontándonos al origen de cómo se fundaron los X-Men de los queridos Profesor X y Magneto.


Y es que tras dos intentos chuscos (The Last Stand y Wolverine), a la tercera va la vencida. Porque si algo interesaba de las primeras películas era esa dualidad, subyacente pero palpable, entre Charles Xavier y Erik Lehnsherr, por qué uno había elegido defender a la humanidad y el otro se había ahogado en su propio egoísmo, negándola, respectivamente. Es en ese punto, en el origen de ambos, donde está la clave, Erik (Magneto) se nos revela como un niño usado por experimentos nazis a manos del doctor Sebastian Shaw (Kevin Bacon, el malo malísimo), que en su etapa adulta y madura vive perseguido por esos mismos fantasmas, ávido de venganza contra los que destruyeron a su familia y todo lo que él no pudo llegar a vivir en su infancia, persiguiendo a todos los culpables posibles hasta llegar al mencionado doctor. Por otro lado, tenemos un Charles Xavier (Profesor X), un rico niño burgués y solitario cuya familia es inexistente, el cual un día, a través de sus poderes psicokinéticos, descubre en su cocina a alguien peculiar, Mística, una niña adorable con la capacidad de adoptar la apariencia de cualquier persona, y con la que convive de forma amistosa hasta que son adultos, y universitarios. El destino, por extraño que parezca, con Guerra Fría, capitalistas y comunistas, CIA y KGB en medio, hará que los tres personajes acaben encontrándose.


Una de los temas interesantes en tal propuesta es la inestimable persecución de su propia moralina, en cómo el ser humano es capaz de crear vínculos afectivos a través de una igualdad en las circunstancias, dando pie a la interacción y la creación de lazos que van más allá de lo racional, de cómo unos y otros nos compenetramos o nos odiamos, de nuestra capacidad para discernir qué está bien y qué está mal, de los roles sociales que se adquieren dentro de un grupo, de cómo surgen líderes y es, en este último punto donde se hace más fuerte la película, y es que si Charles Xavier y Magneto jugaban al ajedrez en los anteriores films, aquí no lo es menos, pues su influencia es la que hace que unos y otros mutantes acaben eligiendo un bando. Es reseñable que, como eje central, sea la historia de Magneto la más interesante, pues en base a él gira todo el argumento y es que, aludiendo a Star Wars y cómo se pasó al lado oscuro Anakin Skywalker, Erik sigue ese mismo camino que Yoda ya diría con estas palabras: El reverso tenebroso es más fácil, más rápido y más seductor, el joven no hace más que perseguir a sus enemigos hasta el punto de convertirse en lo que ellos eran, y es que es innegable el dicho de ‘’odia y te convertirás en lo que más odias’’. A eso le añadimos un trasfondo como la Guerra Fría donde discernir quién era amigo o enemigo estaba a la orden del día, y tenemos una historia rica en matices, en personajes y situaciones que completan una producción que en manos de otros bien podría haber pasado por una castaña pilonga taquillera más, como últimamente estamos viendo en otras propuestas.


En otro orden de cosas, es loable la elección de Matthew Vaughn para la realización de tal empresa, que tras la grandiosa Kick-Ass (película que homenajeaba y parodiaba a los superhéroes) se siente aquí como pez en el agua, tomándose su tiempo en cada secuencia, sin apresuramientos, y siempre enfatizando a los personajes y las relaciones entre sí que a la pura artificialidad de una película de acción. Así como una dirección de actores destacable, donde se nos descubre como un actor a tener en cuenta a Michael Fassbender (Magneto), que se come la pantalla en todo momento, ensombreciendo al resto del elenco, aún teniendo especial química con James McAvoy (Profesor X). Por lo demás, podría seguir hablando de ella, pero es mejor que os invitemos a descubrirla por vosotros mismos.
Y otra cosa, atentos a un cameo en medio de la película…



NO TE PIERDAS...