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Crítica La forma del agua | Un nuevo cuento de Oscar para México


El cuento siempre ha sido muy importante en la literatura, ésta libre de prejuicios no ha dudado en dar la importancia que merece a una forma diferente de narrar. Aunque su mensaje parece enfocado a los más jóvenes, los cuentos han servido para llevar mensajes mucho más importantes de lo que aparenta su forma. El cine en cambio, ha sido más reacia a estos, al menos, a darle el valor real que ofrecen.
Así, pocos cineastas han optado por el cuento como medio narrativo y si lo han hecho, ha sido en productos para un público muy objetivo. Nuestros pequeños.


Pero, por suerte, siempre hay excepciones y así, hemos podido ver como Steven Spielberg usaba los cuentos como parte de su filmografía o, Tim Burton los usaba en la totalidad de su obra creativa. A estos dos nombres hay que unir nuestro protagonista de hoy, y es que, el cuento es la base creativa de la obra de Guillermo del Toro y con La forma del agua ha llevado a este a su máxima expresión creativa (quizás junto a La noche del cazador de Charles Laughton).

Hablar de la filmografía de Del Toro es hablar de un enorme cuento donde sus monstruos cruzan el armario del segundo plano para convertirse en protagonistas. El monstruo en la filmografía de este artista mexicano se magnífica y purifica de tal manera que es una obra en si misma. Al igual que en el videojuego Shadow of the Colossus las enormes bestias ocupan el protagonismo jugable, visual y ético para convertirse por ellos mismos en el propio videojuego, los monstruos de Guillermo consiguen tener una entidad metalinguistica propia que los convierte en obra de arte.
Ahora, a su madurez creativa ha conseguido "crear" su mejor "creación" hasta la fecha y es que, La forma del agua es sencillamente la mejor película de las que compiten este año por el Oscar (o al menos a la par de la película de Paul Thomas Anderson).
Cierto que su historia ya ha sido varias veces contadas pero, eso no quita para que la película mantenga la tensión del relato en todo momento. A nivel actoral la película también raya la perfección y como buena cinta de género, la película excede su historia para denunciar noticias del presente. Así Guillermo pinta un lienzo donde atizar a los actuales Estados Unidos y verdad que ya es un tema manido pero una vez más y como ocurre con su historia, no importa ya que su puesta en escena y su apartado visual es tan propio y maravilloso que fluye de forma distinta a como lo haría en otra película.

De nuevo México se sitúa a la cabeza para llevarse un Oscar o muchos y ya empieza a ser algo muy serio. Sin duda el cine pertenece a los Estados Unidos al menos en la faceta más megalómana, pero, sin México o más bien sin los artistas mexicanos, los últimos Oscar no hubiesen tenido el interés que se merecen.
Asi Guillermo del Toro se convierte al igual que sus monstruos en un ser único y bondadoso con apariencia terrorífica. Los cuentos o lo que es lo mismo las películas de este director son una obra aparte de lo que cada año suele ofrecer el mundo y creemos que es más que justo que esta pequeña obra maestra que convierte en triple A a la pequeña serie B, se lleve todos los premios del año o al menos el que realmente importa. Esa estatuilla dorada que todos sabemos.

Puntuación: 9