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La saturación de mercado que está acabando con la imagen mágica del cine


Cada día es más normal ver como las películas (a excepción de unas pocas franquicias) no causan el impacto que causaban hace años. La gente generaliza diciendo que ya no se hace cine como el de antes y películas como La guerra de las galaxias siguen estando en el imaginario del público como algo excepcional en sus vidas. La realidad dice que las películas actuales en muchos casos no son peores que las de antes y Star wars es un ejemplo de que lo original aunque a muchos le cueste aceptarlo, no es mejor que lo actual sino simplemente más venerado. Pero ¿por qué está veneración?


Los que en el 77/78 vieran La guerra de las galaxias, o en el 80 El imperio contraataca o incluso en el 83 El retorno del jedi, notarán que las películas actuales de Star wars no causan el mismo impacto en la gente, niños o adolescentes actuales, que el que causaron en ellos y su círculo en aquellos años. A esto, el público sólo tiene una respuesta y es que ahora las películas ya no son como las de antes. Pero esto no es del todo cierto ya que cuando uno se quita falsos ideales y compara obras y épocas, ve que en muchos casos se hace mejor cine ahora que entonces, pero, el impacto como decimos es mucho menor y eso solo tiene una respuesta real. Y esta es el mal endémico del abuso actual de contenido audiovisual.

Cuando en el año 1977 un niño o un joven o un adulto vio La guerra de las galaxias, quedó totalmente atrapado y lo hizo por una sencilla razón: no había visto nada igual antes de aquello, pero, lo más importante, es que tampoco lo vio años después. Quizás habría que ir al año 80 para que el público pudiese ver algo de tal magnitud como fue La guerra de las galaxias, y esa fue su secuela como sabemos, llamada El imperio contraataca. Entre media de esos tres años, el público quizás pudo "disfrutar" de alguna copia barata de serie B estrenada en salas matinee o de barrio que imitaban malamente la obra de George Lucas o ver en televisión, alguna serie como Galactica la cual estaba muy lejos de lo que habían visto en Star wars. Igualmente, cuando la gente veía Indiana Jones en su primera entrega, no podía disfrutar de algo similar hasta pasado unos años y los mismo con E.T., Tiburon, Ben-hur o cualquier gran blockbuster fílmico de esos que pasan a la historia. Incluso cuando el público vio Titanic, no fue fácil poder volver a ver un espectáculo similar hasta pasados varios años.


A día de hoy, la cosa ha cambiado y cuando alguien ve una obra de Marvel en el cine y teóricamente queda impactado como en el caso de Los Vengadores o el primer Iron Man, o por supuesto El caballero oscuro, solo tiene que esperar unos meses para poder ver una obra similar ya sea de Marvel/Disney, Warner/DC, Sony o Fox. Pero lo más sangrante es que si quiere algo no igual pero similar, solo tiene que ir a su casa poner un servicio como Netflix y ver que tiene a su disposición series como The Punisher, Iron Fist, Jessica Jones, Daredevil, The Defenders, Gotham, Inhumanos y demás opciones similares disponibles en cualquier plataforma de descarga.
En estos tiempos, la gente en un año puede disfrutar de una entrega de Star wars en el cine, 3 o 4 de Marvel, otras tantas de DC, algún Jurásic Park o franquicia similar, mientras que en su casa hace lo propio con cosas como Juego de tronos, The Walking dead, Stranger Things, Westworld y un sin fin más de grandes producciones que acaban simplemente agotando al espectador. Sólo hay que ver como este recién acabado año hemos podido ver 6 entregas de superhéroes en el cine (este lo harán 8) y space operas como Los últimos jedi, Guardianes de la galaxia, Thor Ragnarok, Alien covenant, Life o Valerian y los mil planetas a las que sumamos dos seréis de Star trek y varias producciones de series espaciales como Killjoys y similares (hasta Takashi Miike hizo una space opera en 2017).

Con esta saturación de nombres, historias e ideas, es totalmente imposible causar el impacto que se conseguía en 1977 y es que, lo que abunda se convierte en anodino.
Así que como no se autoregule el propio mercado, las series dejen de saturar al espectador y el cine empieza a ralentizar estrenos, nos vamos a cargar esa magia que hace años proporcionaba el cine. A día de hoy el cine es un medio más a la que gente ya no le da la importancia que realmente debería de dar y tener.

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