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La trilogía de 'El señor de las bestias' nunca ha sido una de las sagas más famosas de la historia del cine, más que nada porque casi nadie sabe que es una trilogía. Su segundo capítulo apodado 'La puerta del tiempo' y su tercera llamada 'El ojo de Braxus', son puro desconocimiento aún contando todas con Marc Singer como estrella principal. Hoy es hora de conocerlas.

Aunque estamos hablando de una trilogía, preferimos centrarnos en sus dos continuaciones ya que son la gracia de este reportaje donde sacar a la luz "tesoros" perdidos que quizás nunca deberían ser desenterrados.

CRÍTICA EL SEÑOR DE LAS BESTIAS (1982) - DON COSCARELLI



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“El señor de las bestias” es la típica historia del Bien contra el Mal que tiene como protagonista al citado Dar, hijo de un rey que tras ser abandonado a su suerte nada más nacer, es recogido por una familia de campesinos y criado como uno más. Cuando ya es un joven, presencia como una horda de bárbaros arrasa su pueblo y mata a su familia adoptiva. Solo en el mundo y ayudado por su extraordinario don para comunicarse con los animales, Dar emprende una venganza que le lleva hasta un malvado sacerdote al que unas brujas han profetizado su muerte a manos de nuestro protagonista.
Como se puede observar, la historia no puede ser menos original. Si no fuese por la anécdota argumental de este poder que posee el protagonista, estaríamos hablando de un “Conan” de mercadillo. Pero la película tiene su encanto. Es más, pese a las limitaciones presupuestarias, Coscarelli se las apaña para otorgarle un atractivo acabado formal. La fotografía de John Alcott es majestuosa en sus planos aéreos y acertadamente lúgubres en los momentos más siniestros. La magnífica partitura musical de Lee Holdridge, épica y pegadiza. Todo ello contribuye a maquillar sus carencias, dándole un aspecto de película correcta y detallada. Ni siquiera los efectos especiales resultan descuidados en exceso, por lo que visualmente, “El señor de las bestias” es una digna alternativa al hito del género esa década personificado en Arnold Schwarzenegger en las aventuras del joven cimerio.
Dar (Singer) y Kiri (Roberts), en una imagen promocional de 'El Señor de las Bestias'
Tiene todos los elementos para divertir a los amantes del cine fantástico: brujas, sectas, seres extraños, batallas, romance, todo ello con un agradecido aire de entretenimiento ligero, que se aleja del tono dramático de “Conan el bárbaro”. De hecho, si hay alguna otra cinta a la que se asemeje en sus planteamiento y frescura, esa sería “Conan el destructor” (1984), otro título considerado menor, pero siempre divertido y reivindicable.
El trabajo de los adiestradores de animales también está plenamente conseguido y los dos hurones, el tigre y el halcón que acompañan a Dar, interactúan a la perfección con los humanos. Esta simpática aportación de los personajes animales, otorga a “El señor de las bestias” una dimensión de película para toda la familia que otros títulos del subgénero no tenían, apostando por una violencia menos explícita y un erotismo simplemente sugerido con los minúsculos atuendos de Singer y Roberts que tiene una sensual (y totalmente inofensiva) escena de baño en un lago. Eso es lo que hace de esta obra algo diferente a sus películas coetáneas, su ligereza y su saludable sentido de la aventura. Si no la han visto aún, hay que darle una oportunidad. Y si tienen hijos, puede que se lo pasen tan bien como lo hicimos a su edad los que ahora tenemos treinta y tantos.

La chica: Tanya Roberts al desnudo



Cuando uno tiene que recurrir a los absolutismos la cosa se complica. Ya hemos dicho infinidad de veces lo difícil que es elegir una película como la mejor de la historia y no caer en el ridículo pero, aún más difícil sería elegir el mayor o más bello mito erótico del cine hasta la fecha. Aún así, el mundo es de valientes y si no tuviésemos otra opción que elegir al mayor mito erótico del cine, posiblemente, diríamos que la mujer más bella y perfecta que ha visto pantalla de cine es... Tanya Roberts.

Tanya Roberts alcanza la perfección física en todos sus aspectos. Podemos decir que su rostro es de una belleza y dulzura pocas veces visto. También podemos decir que dentro de él se encuentran unos de los mejores ojos que una cámara ha podido plasmar, un azul cielo tal, que a veces dudamos de su veracidad. Pero, la cosa empieza a ganar enteros cuando esa belleza facial ya vista en otras damas del celuloide, se acompaña de un cuerpo sencillamente perfecto. En un tiempo donde ni el bisturí, ni las técnicas del fitness eran la tónica habitual, Tanya mostró una de las figuras más esculturales y bien proporcionadas de la historia, unas piernas tan bien contorneadas que muchas profesionales del fitness actual no consiguen imitar y siendo directos, Tanya posee el que posiblemente sea el mejor pecho fílmico jamás visto y filmado. Por todo esto, quizás estemos ante el mayor mito erótico del cine al menos a nivel de belleza ya que en otras facetas mucho más profesionales, la Roberts nunca llegó a destacar como si lo hicieron otras actrices de su época.


Nació el 15 de octubre de 1954 en el Bronx, Nueva York. Fue el segundo hijo de un padre con ascendencia irlandesa y una madre judía. Tiene una hermana mayor.
Se mudó con su madre a Toronto donde residió varios años. A los 15 años, dejó la escuela secundaria y viajó haciendo autostop por todo Estados Unidos. Se casó con un hombre mucho mayor que ella. De regreso a la ciudad de Nueva York se convirtió en modelo y estudia danza, trabajando en anuncios y participando en varias obras teatrales. Cuando tenía diecisiete años se encontró con el actor Barry Roberts con el que se casó y que la animó a seguir los cursos en la academia de interpretación de Lee Strasberg. Desde 1975 vivió en Hollywood donde comenzó su trayectoria como actriz televisiva y cinematográfica.

Su gran oportunidad le llegó cuando interpretó uno de los papeles protagonistas de la serie Los ángeles de Charlie, a la que se incorporó en 1981. Tras su llegada al mundo de la fama, apareció como " chica Bond " en la última aventura de Roger Moore como el agente 007, Panorama para matar, y fue Velda, la secretaria del detective protagonista de la serie Mike Hammer en el episodio piloto, rodado en 1983.

Pero fueron sin duda alguna sus desnudos en las películas Sheena, reina de la selva y El señor de las bestias, los que la llevaron a convertirse en uno de los mayores mitos eróticos de finales del siglo XX.



Crítica El señor de las bestias 2: La puerta del tiempo (1991)



Así que hoy tenemos una especie de Grindhouse serie B donde ver dos sesiones que continúan la obra iniciada por Don Coscarelli en 1982 y que es de todos conocida...

El bueno de Marc Singer protagonizó una entretenida (aunque no demasiado destacable) “El Señor de las Bestias”, allá por 1982 (ya sabéis, los ochenta hicieron mucho daño pero son la gloria a la vez). Diez años después y viendo que se recuperaban obras del pasado con gran éxito (por ejemplo Terminator), alguien tuvo la genial idea de volver a liar a Singer para enfundarse de nuevo el traje de Dar (o desenfundarse, ya que se pasa toda la película con apenas un taparrabos). Dicho y hecho, en pocos meses ya teníamos segunda parte en marcha y seguro que sus creadores se preguntaban: ¿Qué podría salir mal? Pues todo amigos. Todo.

Dar (Eric Singer) sigue siendo el Señor de las Bestias, un guerrero bárbaro creado a raíz de Conan (pero en delgadito)) capaz de comunicarse con los animales y dominar la espada como el mejor de su era. Esta vez vemos a Singer algo más fondón y con una peluca que parece de estropajo. Su malvado hermano, el cual viaja a través de un portal dimensional a otro mundo… que resulta ser el nuestro es el objetivo a derrotar y amigos, aquí empieza la gracia ochentera de la obra, bárbaros y poco de Regreso al futuro en pleno Los Angeles de inicio de los 90.

Según empieza la película, vemos que la única relación con su antecesora es Dar. Ni un ápice de continuación o de explorar el mundo de la primera entrega. La bella Tanya Roberts (éxito clave del original) ni aparece, y los hurones, lo más entrañable de la película, pasan a un triste segundo plano. Para rematar, se inventan un nuevo hermano, esta vez malvado. El malo y la bruja secuaz que le acompaña son bastante risibles, y aunque ella tiene un pase, él adopta un papel más propio de secundario cómico, bastante bochornoso. El humor creemos que debió ser la base del guión  yquizás el gancho que los creadores quisieron explotar dejando así a la acción en un segundo palno. Ya desde la escena en que la bruja abre el portal y le muestra la ciudad de Los Angeles y la poderosa arma de neutrones, el malo adopta una pose ridícula y cómica en su obsesión por conseguir la poderosa arma en nuestro mundo para conquistar el suyo. Algo extraño viendo que tiene un bastón que tira rayos que lo flipas...


Una vez dada lal trama, empieza lo bueno y es que Dar nada más llegar a L.A., se encuentra con una jovencita rebelde que conduce un Ferrari e hija inconformista de un senador conservador. Intentando ahondar así en las crisis de los conflictos generacionales, para darle calaje al guión. De un plumazo tenemos un sueño húmedo de videojuegos y es tener en la misma obra un Ferrari junto a un bárbaro de fantasía medieval. Así que nuestro bárbaro y la rebelde se hacen amigos mientras los malos intentan adaptarse al nuevo entorno, dando lugar a varias escenas supuestamente cómicas como la de la tienda de moda...

El resto no es cuestión de contarlo nosotros si no que lo veáis vosotros mismo pero, ya os avisamos que todo es previsible, simplón, infantiloide y quizás sin un ápice de interés al no ser por ese regusto a cine de videoclub de los 80 que a tantos les enamora. El tema es que los ochenta ya habían pasado y su presencia en pleno año 91 era defícil de justificar. Como dato curioso decir que necesitaron cinco guionistas así que ya tenéis una idea de su resultado. Ah, y su glorioso director fue Sylvio Tabet.
No antes, mencionar a Kari Wuhrer como la chica sexy de la función que si bien no es Tanya Roberts, decir que también tuvo su morbo durante aquellos inicios de los 90.

La chica: Kari Wuhrer al desnudo




La chica: Kari Wuhrer al desnudo


Crítica El señor de las bestias III: El ojo de Braxus (1996)

Imagen El señor de las bestias III: El ojo de Braxus

Y si la segunda parte fue un bochorno, atentos a la tercera. En este caso su director fue Gabrielle Beaumont y dejamos el celuloide para pasar directamente al formato de horrendo telefilm en el que Dar (El señor de las Bestias) debe rescatar a su hermano, el rey Tal. En su camino debe enfrentarse a una serie de "aventuras", tales como saber si una chica (semidesnudita) que se encuentran les dice la verdad o no, o escapar de unos "indígenas" a los que llaman "hombres de la selva, sigilosos como la brisa" que se dedican a gritar y llevar la cara pintada.

El look total del film roza el ridículo ya que a finales de los 90 (año 1996 para ser exactos) el cine tenía una producción ya muy alta para estos ridículos que no se justifican ni aún siendo televisión. El rey Tal, el hermano de Dar lleva un modelito que no deja a nadie indiferente. Esa melena que le han encasquetado le hace parecer... una Jenny o una Vane más cercano a una reina vestida con botas altas de luchadora que a un soberano ilustre. Decir que el actor disfrazado es Casper Van Dien (Johnny Rico en Starship Troopers).


Las escenas de acción aburren, los soldados enemigos son tres y no se quitan el casco jamás (¿Por qué será?) y lo mejor... ¡disparan contra maniquies! No se han esforzado en que parezcan otra cosa. 
En cuanto a los decorados son un verdadero desastre, de hecho se habla de una ciudad que no llegamos a ver nunca y de una fortaleza que resulta ser una cueva hecha de cartón piedra.
Y si hablamos del vestuario es desde luego muy llamativo y muy colorista pero recuerdan a los usados en las obras de teatro para aficionados.


El resultado es una obra atroz digna de ser expuesta en un curso de 'lo que no se debe hacer nunca a la hora de rodar un film'.
Como curiosidad final uno de sus diálogos...

- ¿Dónde encierra el rey Egan a sus prisioneros?
- En los calabozos

Sobre Singer decir que aguanta bien el paso del tiempo en su físico y que como siempre, sigue con su rostro habitual. La chica esta vez fue la desconocida Sandra Hess que nosotros pasamos a descubrir...


La chica: Sandra Hess al desnudo




La chica: Sandra Hess al desnudo







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