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Crítica de la película Deadpool 2 (2018) | No eres el P... Amo again | +18


Wade Wilson continua su vida justo donde la dejamos en la primera entrega y aún cambiando de director, la nueva entrega también continua en la misma línea de la original lo que resta ese punto de originalidad que ya pudimos disfrutar hace dos años. ¿Esto es malo o bueno? Pues vayamos a ver...



El primer punto positivo que se le puede pedir a un filme de esta índole es que no aburra y esto lo cumple. Estamos ante dos horas de metraje que no cansan y que incluso hace que nuestros cuerpos pidan alguna gamberrada más en los postcréditos.
Así, a los pocos minutos nos sentimos como en casa las referencias a otros productos de la cultura pop, tanto en lo visual como en los diálogos, volverán a agitar a la platea, sobretodo por la forma tan peculiar y graciosa en la que se presentan. Y como se esperaba DC no se libra de las mofas (Ni DC ni nadie).

Quizás se ha retocado al personaje, ya que los guionistas Rhett Reese, Paul Wernick y el propio Ryan Reynolds, se las arreglan para darle emociones más humanas a Wade al presentarnos una versión más sensible del personaje lo que hace que empaticemos más con este estraño héroe que es capaz de derrumbar la cuarta pared en más de una ocasión, manteniendo así la esencia del personaje creado por Fabian Nicieza y Rob Liefeld en 1991 que ahora ha evolucionado para convertirse en un ente que es consciente de su propia existencia, que sabe que es un personaje de ficción que vive en el universo de los cómics.
Visualmente continua su línea inicial, esa en la que también fluyen nombres como el de Mathew Vaughn (y su saga Kingsman) y donde la cámara se encarga de crear largas escenas donde el montaje es menos prioritario que el plano secuencia digital capaz de mostrar ángulos y planos hace unos años imposibles. Y el gore no escatima lo que le hace ser un producto más "adulto" a ojos de los adolescentes y los youtubers.
A esto solo hay que añadir un soundtrack de grandes canciones remember como Take On Me, All Out of Love y Bangarang. Todas colocadas a modo de contraste para aumentar el tono cómico de las escenas (como también hace Mathew Vaughn).

¿Es todo esto suficiente para estar ante una gran película? Pues está claro que no. ¿Va esto a gustar a las nuevas generaciones? Pues está claro que sí.
Por lo tanto, estamos conformes con el resultado final y podemos decir que en general, Deadpool 2 es una secuela a la altura de la primera entrega. Su desarrollo es bueno y te invita a permanecer atento a los eventos que ocurren en pantalla. Y eso ya es para darnos con un canto en los dientes. Vulgar y fascinante por momentos pero sin ir más allá en cuestiones cinematográficas y sin ser el puto amo de los filmes de superhéroes.

  • Puntuación: 7.5



Crítica de la película Deadpool (superhéroes, 2016) | No eres el P... Amo | +18


Puntuación: 7.5


Deadpool es la primera sorpresa de 2016. Tras fracasos como el reboot de Los 4 Fantásticos o la fría acogida de Ant-Man, el subgénero de los superheroes parecía demostrar un cierto cansancio entre el público más voraz. Por eso, Deadpool sonaba a nuevo fracaso o al menos, a acogida muy tibia comparado con las grandes sagas del género, pero, no ha sido así, Deadpool se convierte en la producción +18 más taquillera en su estrenó de toda la historia.

Ahora, una vez comunicado el éxito rotundo de Deadpool en taquilla venimos con la cantinela habitual de que éxito de público y calidad no siempre van de la mano pero ¿y esta vez?

Tim Miller, el directo del film, ha llevado a escena el que posiblemente sea el héroe más salvaje, amoral o incorrecto de los vistos hasta ahora. Fue creación de Marvel, bajo cuyo sello nos llega ahora la película, y saltó a la vida pública como copia descarada de otro superhéroe de la competencia (DC Comics), a quien llamaban Deathstroke. Dicha copia desvergonzada se manifiesta con las características de ambos personajes e, incluso, con la estética de ambas historietas. El nombre real de Deadpool es Wade Wilson, mientras que el de Deathstroke es Slade Wilson.

Deadpool, la película, intenta ser resumen de los hechos que convierten a Wade Wilson en superhéroe. El filme salpica esa su trama con muy repetido humor para darnos el diseño del personaje y agrega un melodrama con una historia de amor más bien insulsa, pero eso sí, cargadita de sexo. Y es que, quizás está sea una de las claves de Fox, querer luchar con los inalcanzables éxitos de Warner DC y Marvel Disney a base de un producto diseñado bajo una etiqueta roja, es decir, como esas series de comics que llevan una marca de color que nos avisan que estamos ante un cómic para adultos algo que en cine, aún no habíamos podido ver. Por eso, Fox, tras el fracaso de sus últimos intentos, no tenía nada que perder y aunque etiquetar un film de este estilo con un +18 le quitaba una gran parte del público potencial, no dudaron en arriesgarse y la jugada les ha salido redonda. Aunque Fox ha dejado fuera a todos los niños o teenagers que llenan las salas el día del estreno, ha conseguido que esos otros teenagers +18 vean mucho más atractivo un producto que parece ir destinado a "mayores" y ya sabemos que a esas edades, esto es muy importante.


Así podemos decir que quizás este es el mayor logro del film ya que yendo directamente a los terrenos del cine el resultado no ha sido igual de acertado. Nos encontramos con cine sin exigencia alguna, con un guion repetitivo en todo (hasta con sus diálogos) para estimular el gozo fácil del público. El filme hace constante referencia a otras tantas películas semejantes para, así, mantener su gancho con el auditorio pero, se remacha en exceso: es redundante.
El humor también se muestra de manera reiterada mediante el lenguaje chabacano y es recurrente con la genitalidad masculina, donde la mujer es relegada a los caprichos del hombre. La acción es un rejuntado de lo mismo: aquí todo se repite y repite siempre con poca coherencia interna del relato.
Las actuaciones pecan de lo mismo: son iterativas o machaconas en demasía, por culpa de personajes que solo hacen y dicen lo mismo. Es cine autorreferencial al cansancio y Marvel no se cansa de mirarse al espejo.

Lo peor de este filme es que lo vulgar y escatológico aparecen como expresiones falsas de lo “rupturista” y de lo “provocativo”, para agradar a un gran público acrítico y eso es demagogia en el manejo de los conceptos.
Además, Deadpool también de forma repetitiva decide romper la cuarta pared para entrar en un terreno donde el clasicismo marcado por las obras de Nolan para Warner o nombres varios para Disney, desaparece, lo que hace que el film entre más en la línea de obras como Kick-Ass que en la fauna habitual de superhéroes clásicos incluido los mutantes de FOX. Lo curioso es que mientras que en el film de Matthew Vaughn (Kick-Ass) ese espíritu rebelde y gamberro se veía como algo modesto, natural y propio de la obra, aquí acaba resultando un poco superlativo y más afincado en el caca-culo-pedo-pis de risa fácil para las mentes planas que otra cosa. Donde en la obra de Vaughn veíamos pluma ácida, en la de Miller vemos a un guionista de Telecinco. En una veíamos sutileza de ideas y en otra, simpleza de lo grosero.


Pero aún así y tras este duro párrafo que nadie se lleve a engaños ya que, Deadpool es un trabajo muy interesante en la mayoría de sus apartados, un trabajo valiente y con un enfoque muy distinto al habitual, una obra posiblemente fundacional que se adelanta a los gamberros de Suicide Squad como obra clave de la transgresión en el cómic fílmico. Lo único es que quizás un estreno en la época de la movida madrileña le hubiese dado ese aire de pureza y naturalidad que hoy día en cambio se puede llegar a ver como un simple postizo afincado en el morbo habitual que llega demasiado tarde para escandalizar en vez de avergonzar.