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The Other Side of the Wind, el último film de Orson Welles se estrenará en Netflix pero no en Cannes


La querella Netflix vs Cannes sigue avivándose al abrirse un nuevo capítulo que involucra a uno de los directores y actores más destacados del siglo pasado: Orson Welles. Apenas han pasado unas horas desde que los organizadores del Festival de Cine de Cannes anunciaron las películas que competirán por la Palma de Oro de la Selección Oficial de la edición 71 cuando surge una petición de parte de la familia del director para que el último trabajo de éste titulado, The Oter Side of the Win, sea presentando en el certamen que es considerado el más prestigio de los eventos fílmicos como una muestra de respeto a una de las figuras fundamentales del séptimo arte.


Ha sido la hija del cineasta, Beatrice Welles, quien ha promovido esta moción que la revista Vanity Fair publicó en su sitio web, en dicha solicitud, Beatrice ruega a Ted Sarandos, jefe de contenidos de Netfllix, reconsiderar el boicot que el gigante del entretenimiento ha levantado en contra el festival francés en el entendido de que esta prohibición podría considerarse como un fracaso más en la memoria de un creativo cuyos enfrentamientos con los estudios fueron constantes a lo largo de su carrera profesional.

The Other Side of The Wind (Al otro lado del viento) es uno de los grandes mitos del cine, ya que es la famosa película inédita de Orson Welles.
The Other Side of the Wind es un film inacabado de Orson Welles, rodado entre 1969 y 1976, protagonizado por John Huston, Bob Random, Peter Bogdanovich, Susan Strasberg y Oja Kodar. El film comienza con la muerte de su protagonista, el director de cine Jake Hannaford, quien intenta regresar al estrellato con un último film, The Other Side of the Wind, cuyos extractos pueden verse en la propia película.

“Rodado en color, blanco y negro, fotografía estática, 8, 16 y 35mm, The Other Side of the Wind ridiculiza a coetáneos de Welles, como Antonioni, a quien MGM concedió en 1969 una gran cantidad de dinero para rodar Zabriskie Point, un sonado fracaso que Welles parodió en The Other Side of the Wind”, explica Joseph McBride en su libro What Ever Happened to Orson Welles?
El equipo de Rymsza y Marshall ha recopilado y limpiado todo el material disponible: 1.083 rollos de negativo, dailies, etc, que llegaron ayer a Los Ángeles para su escaneo a 4K.

El trabajo anterior del film...


El 13 de octubre de 2014, un joven productor llamado Filip Ene Rymsza cogió un avión de Nueva York a París, nervioso y emocionado. Después de cinco años de lucha -mendigando, peloteando y lanzando halagos- para ir trabajándose un camino a través de una maraña de complicaciones legales y financieras. Estaba a punto de conseguir su primera visión física de la última película de Orson Welles.

Rymsza, de 37 años, socio gerente de Royal Road Entertainment, había obtenido permiso para ver 1,083 elementos de la película, incluyendo tanto el negativo como las grabaciones de sonido adjuntas, ambos parte de un tesoro enorme de material que pesaba en total 1,6 toneladas. Esta era la médula de The Other Side of the Wind, la legendaria película sin terminar en la que Welles trabajó entre 1970-1976, antes de que muchos problemas diesen al traste con ella. 

En el suburbio parisino de Bagnolet, Rymsza se abrió camino por una puerta trasera en un almacén de sosa. "Fue surrealista", dice. "Era un almacén totalmente indescriptible con sólo una puerta de metal y sin señalización, con sólo cajas y cajas de la película en dos paletas". Pero todo estaba allí. "Eso incluye todos los negativo de la película". Seis meses después de ese momento mágico, Rymsza y otros dos productores, Jens Koethner Kaul y Frank Marshall, que llevan años trabajando en los derechos, también, están dando un gran paso adelante en traer The Other Side of the Wind. El 7 de mayo pondrán en marcha una campaña de Indiegogo en un intento de recaudar $2 millones, la cantidad que dicen que se necesita para terminar el film. La campaña se extenderá hasta el 14 de junio y, entre otras cosas, ofrecerá a los inversores un número limitado de entradas para ver el film en su formato original de 35mm.