Crítica de La espada del inmortal | Netflix y Takashi Miike


La espada del inmortal, el genial manga de Hiroaki Samura, recibe su adaptación cinematográfica.

Finales de 1970 y principios de los 80 fueron años de revelación y de transgresión. Tras una larga etapa de reinado del cine clásico donde lo correcto era prioridad, los jóvenes realizadores decidieron romper barreras de la industria y apostar por lo políticamente incorrecto. Así, nacería el porno o el cine gore entre otras disciplinas +18, formas de demostrar que se podía violentar al espectador y llevarlo a terrenos mucho más extremos. Gente como Peter Jackson o Sam Raimi, ahora conservadores hombres del celuloide, fueron niños traviesos y provocaron la náusea en más de un espectador. Pasada esta fiebre, llegaron hombres aún más atrevidos provenientes del extremo oriente, el alumno más aventajado fue sin duda Takashi Miike, un hombre capaz de perturbar al espectador más imperturbable. Ahora, nos llega directamente a Netflix su último filme y solo podemos decir que este tío ya cansa.

Y así es amigos. La espada del inmortal es la última gamberrada de Takashi Miike pero, solo podemos decir que aquellos años 70 u 80 ya han pasado a la historia y seguir en modo adolescente de por vida no tiene sentido alguno y eso, es lo que ofrece Miike en su última película, una reiteración de sus ideas que se convierte en un ciclo de aburrimiento total.
La película empieza en un largo combate en blanco y negro que enfrenta a nuestro protagonista con una incontable número de oponentes. El filme acaba prácticamente igual pero a color y entre medias, una historia oscura y aberrante de seres extraños donde la sangre la violencia y la oscuridad ya no impresionan a nadie.
Miike es un gran talento como ha demostrado en infinitas ocasiones pero recurrir constantemente al formato manga donde lo atroz, la aberración y el gore es lo único que puede impactar, ya no sirve de nada puesto que ya está muy manido.

El siglo XXI ya superó hace décadas el formalismo del viejo Hollywood así que no hace falta querer demostrar todo el día que eres un niño malo y más, cuando ya no lo eres. Eres un veterano que deberías emplear tu talento en algo mucho más instructivo.
En su favor decir que a nivel técnico y visual, Miike demuestra que es un talento y que tiene algunos momentos de gran virtuosismo fílmico, pero eso no vale para los que buscamos algo más. Eso sí, se sigues anclado en los 17 años, entonces, tienes un buen juguete para jugar.

Puntuación: 5 (si sigues en los 17 años: 7.5)