Bright y los hater (YouTuber y Blogger) destruyendo el cine con su absolutismo


No creo que nadie puede negar que Netflix está haciendo un esfuerzo para crear una nueva forma de entender el cine. Y con esto, no queremos decir que quieran acabar con el modelo clásico de las salas de cine sino que simplemente meten un nuevo ingrediente en la forma de consumir películas. Bright es su última apuesta y los trolls de la red la están haciendo polvo.


Está claro que Bright no es una obra maestra ni la mejor película del año, pero, tampoco es una película deleznable ni mucho menos.
El tema es que, la crítica profesional está siendo sustituida por una legión de imbéciles que son hábiles en el dominio de las redes sociales lo que les sitúa como pequeñas deidades de la opinión pública, al menos para los más jóvenes del lugar (estos por desgracia oscilan entre los 12 y los 30 y son el grueso del consumo audiovisual actual).
Estos individuos de lo grotesco son los que opinan de si algo es bueno o no y como mero circo que son, lo hacen como mejor lo podría hacer un mico. Desde el exceso de la ignorancia. Así, actualmente, las opiniones críticas oscilan sencillamente desde la obra maestra a la que hay que rendir tributo hasta la auténtica basura que hay que despreciar pasando por la nada, es decir, que esta voz populi actual solo distingue entre basura absoluta o joya total.

Así, con este baremo, el cine lo tiene difícil ya que podemos caer en gracia como Nolan y ser alabado en cada cosa que hace o caer en desgracia como ahora ha ocurrido con el Bright de Netflix y ser acribillado a mofas y desprecio hasta alterar la opinión general del público.
Como decimos, Bright no es una obra maestra, pero es un buen divertimento y una genial prueba de Netflix para hacer llegar blockbuster de gran presupuesto directamente a nuestros hogares.
Por suerte, aún con las críticas negativas del circo mediático, Bright ya ha sido visto por 12 millones de personas lo que la sitúa como un éxito para Netflix lo que le da confianza para seguir con su idea de creación y distribución sin hacer caso a la tara que existe en la difusión de opinión.

Por tanto, tened en cuenta que siempre que oigais a un medio o a un elemento recurrir a los extremos, no debéis hacer caso ya que ni Dunkerque es una obra maestra ni Los últimos jedi o Bright son un despropósito. Las tres están más cerca de lo que los idiotas nos quieren hacer llegar.