Recuerdos de Cine | Trinity al desnudo | Cuero, brillo y negro


Era el último año del siglo. El modernista siglo XX llegaba a su fin y lo hacía a lo grande con una epopeya futurista (en concepto fílmico) firmada por un par de extraños hermanos. De todo su universo hoy elegimos para Recuerdos de cine a su personaje femenino, hablamos claro de Trinity.

Trinity era el ser andrógino por excelencia. Representaba de forma magistral a una nueva mujer o incluso a un nuevo hombre. Ella era capaz, solvente, atrevida. Su cuerpo olvidaba las curvas pero no lo femenino. Su rostro era bello y tierno pero varonil en su diseño. Ella era el motor de la historia, no la elegida, pero si la que elegía. Era la conexión perfecta entre los dos mundos, manteniendo así presente y futuro, realidad e irrealidad de un forma lógica. 
Pero, hablar de Trinity es hablar de su look, del negro, de la piel brillante de traje de cuero. De sus gafas, de su caminar y de su forma de moverse. Hablar de Trinity es hablar de uno de esos personajes que sobrepasan la pantalla para convertirse en tendencia, en moda, en canon. Es hablar de un ser que amamos o más bien que nos obligó a la que amásemos. Es simplemente hablar de un símbolo del filme que apagó la luz de Star Wars al menos durante un lustro. 

Sobre su currículum decir que Trinity, como sus compañeros masculinos, es una programadora y hacker que consigue escapar de Matrix y “despertar” en el mundo real. Su personaje es aparentemente varonil: de todos los personajes, Trinity es la que mejor conduce cualquier tipo de automóvil, es una hacker inigualable y por supuesto, maestra en las artes marciales.
Sin embargo, su papel es profundamente femenino incluso cuando a modo de príncipe Disney, es capaz con un beso de despertar a Neo de su triste final. 
Trinity – Trinidad – es además, la madre simbólica de todos.

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