Juego de tronos: entre Falcon Crest, Dinastía, Dallas y algo de porno


*Nota (este artículo fue escrito antes de 'Botines de guerra', el famoso cuarto episodio de la séptima temporada de Juego de tronos que ha roto la tónica de dejar los grandes episodios de la serie para los dos últimos capítulos). 


No vamos a quitar mérito a los dos últimos episodios de cada temporada de Juego de tronos, sin duda, dos megalomanías habituales que en el caso de la última temporada y sobre todo con  el famoso 'La Batalla de los bastardos', han conseguido que la series estén casi al lado del cine en labores de producción y puesta en escena.


Pero, una vez dicho esto, no vamos a negar tampoco que la trama familiar o de reinos de Juego de Tronos no difiere mucho de aquellas ahora vetustas y rancias 'Dinastia', 'Dallas' y 'Falcon Crest'. 

Yendo al caso concreto de Falcon Crest que es la que yo pude disfrutar por cuestiones de edad, decir que no difiere o difería mucho de lo que es un capítulo habitual de las aventuras y desventuras de los Stark, Lannister o Targaryem.
Los personajes que son la clave de una serie junto a su historia, así lo pueden demostrar.
Por ejemplo, la famosa mano derecha que es ahora Tyrion Lannister ya la vimos en forma de asesor o abogado de los personajes principales tanto de Dallas, Dinastía, Santa Bárbara como claro está Falcon Crest. 
Angela Channing no difería tanto de Cercei Lannister, ni John Nieve de Chase Giobertti, ni tampoco Jaime Lannister de Lance Cuson y por supuesto el glorioso Richard Channing decir que podemos verlo como su reencarnación perfecta en la piel del ya citado Tyron,  alma matter de la serie como le ocurría a Richard.


Sombra aquí, sombra allá, maquillate

HBO que es muy lista ha sabido disfrazar su serie para que tenga un carácter de obra magna. Para ello ha metido dragones y seres de la noche que en la realidad sólo ocupan un 1% del metraje o de la trama de la serie. Ha metido mucha sangre, sexo explícito y cliffhangers oscutos y dramáticos para que los adolescentes y reyes de las redes sociales se crean que están ante un producto para adultos. 
También ha sabido enredar como hacían los culebrones sudamericanos para crear una tela de araña a base de personajes y tramas que creen una cierto ilusión óptica de complejidad narrativa y sobre todo, ha sabido invertir el presupuesto amplio que tiene para crear un final de temporada anual que deje impactado a todo el mundo de la televisión y le sirva de eco hasta su nueva temporada.

Pero, si quitas esa base de maquillaje tan bien expandida por HBO, te encuentras que en el día a día, es decir, en un capítulo habitual de Juego de tronos, lo que tenemos es un serial clásico basado en los ya citado Falcon Crest y compañía donde los pozos de petroleo o los viñedos han dado paso a los reinos; los apellidos Gioberti, Cumson o Channing a Lannister, Stark o Targaryem y las traiciones, los amoríos, las envidias, las conspiraciones,  las manipulaciones, la ambición o la gloria, han dado paso exactamente a lo mismo y, todo esto es lo que realmente sustenta este largo y exitoso serial llamado Game of thrones.

Así jóvenes, Juego de tronos no inventa la rueda, solo la decora. No sobrevive gracias a su calidad narrativa, ya que realmente sólo recicla lo que ya hemos visto infinidad de veces. 
Juego de tronos es lo que es gracias a su perfecto dominio del merchandising y la perfecta elección de tramas y artificios decorativos que hacen que la serie sea una golosina para todo ese público tennager capaz de hacer rey de reyes a un simple Youtuber de turno.
Es decir, Juego de tronos no es mejor que lo que fue Falcon Crest, simplemente es mucho más mediática, más experta y sobre todo mucho más adinerada. 
Con todo esto, decir que yo no me pierdo un capítulo de Juego de tronos.



Entradas populares