Crítica trilogía: EL ORIGEN DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (2011) Capítulo 1 | de Robert Wyatt



La Fox viene dispuesta a revitalizar una de las mayores sagas cinematográficas contándonos el origen de todo...Bienvenidos a la revolución.


Revoluciones, revoluciones y más revoluciones. Últimamente, la sociedad rezuma por su boca como un perro rabioso dicho término, demasiado usado a la ligera, demasiado usado para no proponer nada. Creemos estar en tiempos de revolución, algunos países la viven, la están viviendo y, lamentablemente, son la comidilla de la prensa durante unos meses y luego desaparecen de la memoria, como si nada hubiera sucedido, víctima de una época donde la velocidad de la información y el poco criterio son el pan de cada día, revoluciones promovidas con un sentido más que dudoso, sin propuestas, sin fondo, y si tienen fondo, suele ser un tópico de idealizaciones para mover e incentivar a las masas. Revoluciones heterogéneas, no homogéneas, es decir, donde cada individuo vela por su propio ombligo, por eso las revoluciones que se suceden hoy, se diluyen en el tiempo, dejando un rastro con un tufillo más que rancio.


Antes de la llegada de las nuevas tecnologías, las revoluciones tenían siempre un líder que alienaba a las masas a conseguir el propósito que se tenía como objetivo, hoy, eso ya no funciona, simplemente, no existen líderes, sólo… estrategias de marketing. Pero la historia de la humanidad no está carente de cierta ironía, a toda revolución le sigue una etapa de incertidumbre, y luego, otra etapa de más de lo mismo, un ciclo interminable donde sólo vale una cosa: obtener el poder, y sobretodo, mantenerlo. En eso se basa nuestra historia. Y las revoluciones de hoy son más de lo mismo, mal que le pese a muchos. ¿Pesimismo? No. La realidad. Probablemente, El origen del planeta de los simios beba de esas antiguas revoluciones, como se nos deja caer a través del nombre de nuestro afable y peludo protagonista. Probablemente Twentieth Century Fox se esté redimiendo una década después de aquel desastroso remake obra de Tim Burton, de la magnífica obra de finales de los 60 El planeta de los simios de Schaffner. Probablemente estemos ante una buena película de ciencia ficción que llega en el momento adecuado para contarnos algo que debemos tener siempre presente, y es que el ser humano está condenado a buscar su propia destrucción. Da igual el tipo de revolución.

El argumento del film nos retrata cómo unos simios son atrapados por cazadores en plena cuna del ser humano, África, para ser vendidos a grupos de investigación en el mundo occidental, una de esas empresas es Gen-Sys, donde un joven científico llamado Will Reidman experimenta con los primates en un intento de dar una cura al Alzheimer, la cual su padre sufre. Un día, uno de esos primates, una hembra, da resultados satisfactorios con un nuevo medicamento suministrado, aumentando sus capacidades cognitivas, sin embargo, cuando Will va a presentarlo ante la junta directiva, hay un accidente y el simio acaba muerto, dejando tras de sí, una cría. Esa cría es César, y el auténtico protagonista del film que nos ocupa, un mono que Will acaba llevándose a la casa para criarlo, pues ha heredado las capacidades de la madre. Tras varios años, cuando el padre de Will es agredido por el vecino, César sale de su habitáculo para atacar al agresor, lo que desencadena el caldo de cultivo para que se lleven al primate a un refugio, donde no todo será vino y rosas, donde empezará la revolución…

El director Rupert Wyatt construye un relato que absorbe desde el primer minuto, es intenso, hipnótico, veloz a la retina, directa, irónica, a pesar de no dejar escenas memorables ni destacar en ningún momento, una historia que vive más por el morbo de saber cómo acaba nuestra civilización que por el fondo socio-político-ecológico que hay entre líneas que no es más que un mensaje bastante básico y palomitero sobre nuestro mundo, ¿pero en eso no se traducen las revoluciones? Mensajes básicos, idealistas y de fácil entendimiento, con ello se mueven las masas. Y si no, pregúntenselo a Ortega y Gasset…que de eso ha escrito mucho este hombre.

En el plano técnico, muchos medios la ensalzan como un portento, en mi opinión diré que simplemente es correcta, es un producto sin alma pero con moralina, destacando a los simios, todos ellos creados por CGI, gracias a los movimientos del actor Andy Serkis, no obstante, el fallo se encuentra en la rapidez de los simios, demasiado acelerados, demasiado ágiles, exagerados hasta límites insospechados. Pero no todo es malo, Wyatt nos deja unos primeros planos donde las expresiones de César adquieren una humanidad aterradora, desconcertante, palpable, donde los sentimientos se dejan ver a pesar de no haber casi diálogos, inquietante. El guión es lo suficientemente gentil para lo que uno se espera tras ver los trailers, y se nota que es una producción para todos los públicos, por eso apenas hay concesiones (de las que todos esperamos, muerte y destrucción), y destaco esa subtrama que se han sacado de la manga y que no desvelaré, pues la gracia del film es que todo el mundo espera ver una cosa…y luego no es así. Además de contener algunos homenajes nostálgicos al film original que protagonizó Charlton Heston en el 68. Chapeau en ese sentido.

En cuanto a las actuaciones, pues teniendo en cuenta que un mono es el protagonista, poco tienen que hacer James Franco, la bellísima Freida Pinto, el loco John Lithgow, Brian Cox, Tom Felton o David Oyelowo que solo vienen a cumplir sus papeles como causantes de la revolución peluda. Y en cuanto a la música de Patrick Doyle, no destaca, y de nuevo se nota falta de imaginación en sus scores, sólo enfatiza los momentos donde hay sobreabundancia de acción, pero poco más, otro conocido autor que le pasa como a tantos otros, tuvieron su momento, y ahora no son capaces de aportar nada nuevo. Sin duda, una buena alternativa entre tanto superhéroe, robot y comedia esperpéntica que inundan las salas con ansias de destruirnos las neuronas, con su propio mensaje, para todas las masas, aunque conservadora en su contenido, quizás porque la Fox no tenía muy claro si de este film podría salir algo medianamente decente. Definitivamente, un buen film con ansias de revitalizar una de las mayores sagas cinematográficas de ciencia ficción. Y otra cosa, a pesar de compartir ciertos aspectos de aquella cuarta parte titulada La rebelión de los simios del año 72, no la podríamos ni siquiera tener en cuenta como remake, sino como un ente propio que intenta relanzar esta saga. Esta vez sí, ¡¡¡VIVAN LOS MONOS!!! ¡¡¡AVE CÉSAR!!!


NO TE PIERDAS

Entradas populares