Crítica 'St. Elmo, punto de encuentro' | El origen de Friends | Recomendada | **** | 80s


La serie Friends es uno de los grandes clásicos modernos de lo audiovisual. Un icono de los 90 que se mantiene como una de las grandes obras modernas que ha dado la televisión. Curioso es, que la obra que encendió la mecha de los famosos seis amigos de Nueva York no haya pasado a la historia e incluso en nuestro país podemos decir que es una película totalmente olvidada y desconocida. Una lástima ya que estamos ante una obra maestra de su género y una película a reivindicar y exaltar. Su nombre es 'St. Elmo, punto de encuentro' y su reparto y cast un lujo del que pasamos a hablar.

Puntuación: ****

En 1985 vio la luz otra de las películas más representativas de la década y del tipo de cine de los ochenta, "St. Elmo, punto de encuentro"("St. Elmo's Fire" en el original). Junto con "Rebeldes" y, sobre todo, "El club de los cinco", constituyó la cantera de actores más dilatada y fructífera de la época. Desde una perspectiva un poco más adulta, "St. Elmo, punto de encuentro" relata el salto a la vida laboral de un grupo de jóvenes tras su paso por la universidad.

La película que sirvió de base a Friends (que no a su género de comedia) se centra en los ideales que cada uno de los jóvenes persigue, sus ilusiones y lo que desean hacer con su vida y su futuro, todo ello plagado de enquistadas tradiciones familiares, sentimentales y sociales. El valor de la amistad actúa como hilo conductor de una película en la que cada protagonista toma un camino distinto y, definitivamente, el grupo comienza a desmembrarse por las necesidades lógicas de reorganización personal y profesional. Pero, repetimos, que los amigos (Friends) es la clave y la base que hace fuerte a una obra arriesgada, bella y distinta a todo lo visto. Mucho más valiente que otras obras de su corte y posiblemente gracias al cineasta que habitaba detrás de ella.


Como en todas las películas de los ochenta, están claramente marcados los estereotipos humanos de la sociedad americana del momento: el tan de moda en aquella época, yuppie, que busca la vida laboral y familiar perfecta, la comprometida con la ayuda social a los más desfavorecidos, enamorada perdidamente de un amor imposible, el intelectual romántico escondido tras el devenir de la vida diaria, la vividora que derrocha alegremente mientras su alma sufre en silencio el olvido de los que no la quieren... Todo un mosaico que toma un cariz dramático y realista, muy representativo de la confusión que reinaba a mediados de los ochenta en una sociedad que desprendía pasión por los cuatro costados y luchaba por romper con todos los convencionalismos que la oprimían.
De todas las obras que sirven como analogía a una época y a un momento histórico (en este caso jóvenes emancipados en mitad de los 80s), esta es la más conseguida y real dentro de su propuesta onírica. En cada minuto de metraje se pueden sentir los rescoldos de una época totalmente salvaje y urbana en los que tanto el reflejo de los personajes, la historia que se cuenta y el aspecto visual, son un puro eco de lo que se palpaba tanto en la juventud como en la forma de entender el arte y más concretamente el cine y la orfebrería Pop que envolvió las producciones de aquellos años.


A pesar de que la película no resultó muy apreciada por la crítica, y sigue sin serlo, significó un punto de partida incomparable para sus jóvenes intérpretes, grupo denominado The Brat Pack. Tres de ellos, Emilio Estevez, Judd Nelson y Ally Sheedy participaron también ese mismo año en "El club de los cinco", abarcando papeles que representaban desde los 16 hasta los 22 años con una credibilidad pasmosa en ambos casos. Reaparece también en esta cinta Rob Lowe, presente también con anterioridad en "Rebeldes" y que ya se había convertido en una cara conocida de la gran pantalla. Por su parte, Demi Moore se perfila ya en esta película como la futura estrella en que se convirtió en la década de los 90s. Otra de las caras que apareció en varias películas importantes a partir de su actuación en esta cinta fue Andrew McCarthy, que había debutado dos años antes en "Class" junto a Rob Lowe. Finaliza el grupo la actriz Mare Winningham, que ya contaba con un largo historial como actriz de televisión en el momento de realizar "St. Elmo, punto de encuentro".
Pero quizás, junto a Demi Moore, el mayor beneficiado de la obra fue su director, Joel Schumacher, ya que la película fue el comienzo de su etapa de análisis de la juventud, una trilogía de la juventud que completarían en 1987 "Jóvenes ocultos", y tres años después "Línea mortal". Ambas en el género fantástico, pero con una base sobre el retrato de la juventud muy similar a la primera. Y por cierto la última de las tres descubriría a Julia Roberts.
Así que, "St. Elmo, punto de encuentro" constituye una de las cintas más representativas de los 80, con unos diálogos muy inteligentes y ácidos, unos caracteres identificables con los jóvenes del momento y mostrando sin doble moral y temor el puesto que ocupan las drogas, el alcohol o el sexo en sus vidas y la importancia que dan a los valores familiares o los ideales políticos. Una obra a recomendar por parte de Cinematte.


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