Los desnudos de Doña Clara (Aquarius, 2016) | Reseña crítica | Rozando el porno | Sonia Braga y Barbara Colen

Puntuación: ****


Como todos sabemos, Cinematte toca muy de cerca el erotismo fílmico, nunca se olvida que el cine de entretenimiento es nuestro fuerte y la taquilla y los éxitos y sus referentes asociados ya sean blockbusters o la serie B más mediática, nuestra temática principal, pero, y aunque Doña Clara por su propia naturaleza fílmica no es nuestro terreno, no queremos olvidarla por haber sido uno de los film eróticos (sí, sabemos que hay mucho más en ella) más valientes e interesante del año 2016. Ahora, ya entrados en 2017, vamos a hablar un poco de esta atrevida obra donde hasta la misma Sonia Braga se atreve con un pequeño desnudo.

Clara es una antigua periodista musical, retirada y superviviente de un cáncer de mama que vive en el edificio Aquarius en plena Avenida Boa Viagem en Recife, el bulevar junto a la playa. Pese al idílico ambiente, la tranquilidad de Clara se ve amenazada en el momento en que los promotores inmobiliarios aparecen con el objetivo de derruír el edificio y contruir un bloque residencial. Todos los vecinos ceden a la oferta de la inmobiliaria excepto Clara, que sigue viviendo en el edificio abandonado.

Así, el film Doña Clata o Aquarius como se le conoce por su título original, consta de dos elementos fundamentales: una crítica feroz a la corrupción brasileña y un magnífico personaje femenino. Una perita en dulce para la también maravillosa Sonia Braga, considerada la Marilyn Monroe de Sudamérica, inolvidable en el clásico El beso de la mujer araña. El personaje de Clara es una mujer fuerte, moderna, con una personalidad arrolladora y que afronta todos los conflictos con calma y buenas formas sin renunciar a la lucha. Una mujer apegada a lo sentimental, que tan sólo valoriza lo material cuando tiene una historia, como bien comprobamos en una escena con un vinilo de John Lennon. Una filosofia heredada de su tía, la rebelde de la familia, a quien vemos evadirse al principio del relato cuando comienza a recordar su juventud al mirar una cómoda en su salón.
Sin embargo, Clara se ve puesta en entredicho cuando en plena batalla contra el gigante inmobiliario descubrimos que su posición privilegiada también se debe a negocios ocultos de su familia y al sacrificio de la baja clase social, los sirvientes que trabajan para la clase media brasileña, también retratados en la película. Un sistema creado de manera que el ascenso a los privilegios se debe al sufrimiento de los demás, por muy honesto que sea cada quién en su día a día.

La película y aunque a muchos de nuestros lectores (más ávidos de acción) les pueda chocar, se deja disfrutar, es amena, tierna y contiene escenas magníficas. Además como decimos, la obra es valiente y sobrepasa los límites del cine comercial (de ahí su escasa y difícil distribución en salas) para adentrarse podríamos decir, en los terrenos del porno donde hasta incluso felaciones explícitas son vistas en pantalla.
Mendonça, su director, sorprendió con su primer largo por la manera en la que el paisaje urbano se mezclaba con el relato y desgraciadamente en Aquarius, la forma se vuelve más habitual de lo deseado, aunque en ningún caso banal o falta de interés. Además esta vez, la trasgresión forma parte de la puesta en escena lo que le permite tener un rincón en nuestras páginas.

Erogramas censurados (versión sin censura en +18)





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