Crítica Spectral de Netflix | Buen espectáculo para sacarle partido a tu pequeño salón de cine

Puntuación: ***
Visual: ****
Narrativa: **


No vamos a negar que Netflix es un portento en series pero está teniendo problemas con sus producciones en largometraje. Está claro que tanto la plataforma como sus subscriptores quieren tener películas originales y únicas que solo puedan ser disfrutadas por ellas y así tener en su salón una mini pantalla de cine donde ver estrenos de grandes películas. Hasta ahora no se ha conseguido pero por primera vez vemos que el camino al menos es bueno. Spectral es el título y la ciencia ficción que también sienta a Netflix, el género elegido. Lo mejor es que la ciencia ficción esta vez llega a modo de cine de acción con cierto regusto a trabajos de James Cameron (salvando las distancias claro está)

Spectral es una película dirigida por Nic Mathieu (debutante) y protagonizada por James Badge Dale, Max Martini, Emily Mortimer y Bruce Greenwood. La trama sigue los pasos del Dr. Mark Clyne, un ingeniero de DARPA que es enviado a Moldavia, más concretamente a la ciudad Kishinev durante una ficticia guerra civil entre el Gobierno y los milicianos, en la cual Estados Unidos ha desplegado una división de Delta Force. Sin embargo, las armas convencionales poco pueden hacer contra un nuevo enemigo espectral e invisible, cuyo tacto puede ya de por sí matar a una persona. 

Clyne habrá de unirse a los Delta Force en una arriesgada, por no decir suicida, misión con el fin de descubrir la naturaleza de estos fantasmas que acosan tanto a soldados como a la población y así encontrar una manera de detenerlos. Su camino, empero, pronto se tornará en un peligroso periplo por la calles devastadas por la guerra, atestadas de unos espectros furiosos, deseosos de acabar con los vivos. 
Con esta premisa comienza Spectral, una película de ciencia ficción bélica.


Y la mezcla de géneros es uno de sus alicientes ya que la cinta está pensada únicamente para ser disfrutada. No busca ideas que dejar, ni mensajes de fondo ni dobles lecturas tan comunes en la ciencia ficción. Spectral busca al espectador más amante del género de serie B, ese que ama pasar un rato a base de planteamientos directos, sencillos y entretenidos. Así, la acción se fusiona con el survival horror, el cine bélico y los fantasmas para dar como resultado un divertimento que consigue lo que Netflix busca: sentir que estamos viendo algo al menos destacable, interesante y por supuesto único en nuestro salón. Si alguna vez Netflix pidió una buena y gran pantalla y un bueno equipo de sonido con varios altavoces, es decir, si alguna vez Netflix pidió ser degustado como en una sala de cine... es ahora con Spectral.

Spectral entretiene. Pero no os vamos a engañar, no es de lo mejor del catálogo de Netflix. Si bien a nivel visual y de efectos especiales es más que correcta, y no acaba flojeando  en este apartado. Además tiene detalles muy interesantes como es el fiel retrato de los soldados de EEUU en el exterior operando en el extranjero, mostrándoles más como una suerte de guerrilleros desaliñados y algo paternalistas con el nativo, en lugar de como los heroicos combatientes de altos ideales y faces pulcras y rasuradas, el retrato idealizado que la industria nos lleva vendiendo desde hace de´cadas. 
Por tanto Spectral es una cinta palomitera para un sábado por la noche o una sobremesa, se deja ver y cumple lo prometido.
Aún con falta de calidad narrativa y guión, por primera vez damos razón de ser a esa enorme pantalla y a esos grandes altavoces que pusimos en el salón (Jorge Javier y su Gran Hermano no le sacan todo el provecho que reclaman).





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