sábado, 3 de diciembre de 2016

Crítica de Vaiana (Moana) | Disney dirigido por Ron Clements y John Musker

Puntuación: ***
Visual: ***
Narrativa: **


Disney busca la modernidad y el éxito conseguido con su famosa Frozen. Para ello, cree necesario tener en su propuesta a una heroína como centro del relato, algo que ya usado también con Zootroplis con muy buenos resultados. El problema es que conseguir un clásico inmediato como lo es ya Frozen no depende de su protagonista únicamente, depende de una serie de factores y momentos que por desgracia creemos que Vaiana no tiene ni va a tener. Aún así, la colorida propuesta visual de Disney donde los verdes, el cálido sol y los corales hacen de contrapunto perfecto a las gélidad montañas de Frozen, cumple con nota para ser uno de films más vistos durante esta navidad.

Vaiana comienza con la abuela de la protagonista narrándole la ancestral historia de Te Fiti, la isla a la que Maui, un legendario semidiós, le arrebató el corazón despertando a Te Ka, un monstruo de hirviente lava que destroza la vida.
Ella es es la única hija del líder de una tribu que pertenece a una familia de varias generaciones de marineros pero que ante el miedo a lo que puede haber tras el arrecife de coral prefiere refugiarse en su zona de confort. El deseo de Vaiana es explorar el mundo navegando por el océano sin perder su identidad y restaurar el corazón de Te Fiti para que vuelva a florecer la vida.

Lo primero que queremos destacar es la llegada de los nuevos tiempos al diseño de los personajes Disney o más concretamente al de su mujeres. Si la mujer se erige como protagonista para adaptarnos a una nueva era de igualdad, también lo debe hacer su diseño y por tanto, Vaiana abandona la irreal propuesta de estrechas cinturas e inexistente tobillos para dejarnos una mujer mucho más real. Es por tanto la primera vez que tenemos a una protagonista femenina en una película del estudio que empieza a parecerse a una persona real.


Todo el aspecto de la película va por ese camino, la naturaleza se muestra con bastante realismo aunque sin llegar al extremo de El viaje de Arlo: las texturas, los brillos del agua, la luz del atardecer... En este sentido es un gustazo porque es una película muy hermosa y lumínica donde la naturaleza es dueña total del atrezzo y donde los fondos son preciosas estampas que poder disfrutar.

Cuando nos metemos en facetas narrativas es cuando el film empieza a flojear y es que, si la modernidad es la base del nuevo trabajo de Disney, debe hacerlo en todos los sentidos y no es el caso. Vaiana se muestra demasiado apolillada en su historia dejando un regusto a algo ya visto en cada momento. Tanto sus personajes como sus situaciones son un eco constante de momentos de la filmografía de Disney y su estructura es como una plantilla mil veces usada.
Referencias a obras previas, hay por doquier. En cierta forma hay algo de Pocahontas en el personaje principal, los tatuajes de Maui recuerdan poderosamente al esquema estético de Hércules, la relación con sus antepasados nos remite a El rey león y esta líder a la que tratan de desvincular de la tutela de un hombre (primero su padre, luego el guerrero Maui) nos trae también a la cabeza a Ana, de Frozen. Incluso el cangrejo Tamatoa  se atreve a sacarnos la sonrisa con una referencia a La sirenita. Amén del poderoso tema principal que vendrá a tomar el relevo de "Suéltalo" y que, con toda su potencia y hasta generando esa empatía emocional con el espectador, tanto huele a fórmula prefijada de éxito.

Todo estas autorreferencias nos resultan más dañinas cuando Vaiana intenta hacer un alegato de modernidad en su heroína como ya hizo Pixar con Brave, el tema es que ese alegato es un simple disfraz aparente que sigue viviendo de las rutinas del pasado. Es como si la parte más creativa de Disney hubiese querido dar un paso adelante, pero el departamento económico no le hubiese dejado.



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