miércoles, 12 de octubre de 2016

Crítica Tiburón 4 La Venganza en Netflix | Terror en Los 80s

Puntuación: *
Visual: **
Narrativo: *


Sabemos que Netflix no es especialista en estrenos cinematográficos. Su parrilla en el apartado cine aún deja mucho que desear, pero, eso no quita para que encontremos hallazgos más que interesantes. Uno de esos es Tiburón 4 La Venganza, cuarta parte oficial de la saga Tiburón iniciada por Spielberg y que no sabemos porqué, no llego junto al pack de trilogía publicado en DVD. Así que por fin llega la ocasión perfecta de poder ver las 4 películas seguidos en una buena calidad visual de 1080p.


Decir que lo importante es poder ver esta curiosa 4ª parte que siempre ha tenido difícil acceso, ya que la calidad de la película deja mucho que desear (realmente todas menos la obra maestra original).
Tiburón generó tres secuelas directas, ninguna de las cuales pudo repetir el éxito de la original; ni siquiera la suma de todas sus ganancias se aproxima a lo que ganó la primera. En octubre de 1975 Spielberg afirmó ante los asistentes a un festival de cine que «hacer una secuela es solo un truco barato de feria». Sin embargo, se planteó sumarse a la primera secuela cuando su director, John D. Hancock, fue despedido tan solo unos días antes de iniciar el rodaje. Finalmente, sus obligaciones con la filmación de Encuentros en la 3ª fase, que protagonizaba precisamente Dreyfuss, lo hizo imposible. Tiburón 2 acabó siendo dirigida por Jeannot Szwarc y los actores Scheider, Gary, Hamilton y Jeffrey Kramer repitieron en sus personajes. Esta primera secuela es considerada generalmente como la mejor de todas ellas. Tiburón 3 se estrenó en 1983 bajo dirección de Joe Alves, quien había trabajado como director de arte y diseñador de producción, respectivamente, en las dos anteriores. Protagonizada por Dennis Quaid y Louis Gossett, Jr., esta película se estrenó en pantalla grande en 3D, aunque este formato no se transfirió en sus ediciones domésticas.

Y nos encontramos en pleno 1987, año en el que se estrenaron películas como Depredador. Tiburón, la venganza, se estrenó ese mismo año y fue protagonizada por Michael Caine y Lorraine Gary, ya en el papel de la viuda de Brody. Dirigida por Joseph Sargent, esta película es considerada una de las peores de todos los tiempos, pero, vayamos a analizarlo.
La muerte inicial del hijo pequeño del jefe Brody así nos lo quiere mostrar, antes de ser devorado por el famoso tiburón blanco sufre la amputación a causa de un mordisco de su brazo izquierdo, pues bien esta escena es digna de los anales de los efectos especiales pero sencillamente por ser de lo peor visto en la historia del cine moderno. Es curioso ver como ese mismo año veíamos trabajos de FX como los de Depredor a manos de Stan Winston, y al mismo tiempo no eran capaz de poder simular la amputación de un simple brazo. Por suerte, conforme avanza el film, la cosa mejora un poco en el terreno de los efectos visuales, pero, vayamos a otros aspectos más enfocados a la calidad general del film.

'Tiburón: la venganza' viene a seguir justo los pasos de aquel gran thriller acuático que nos regaló Spielberg a mediados de los 70 (1977), aumentando el perfil psicológico del miedo desarrollado en aquella y profundizando en unos personajes a los que por más que se les intenta sacar jugo no dan más de sí ni ellos, ni las situaciones que les rodean, atendiendo rápidamente al tópico y a la previsibilidad de un guión que en muchos de los diálogos y situaciones que se nos muestran parece confirmar lo que se suponía: otra absurda continuación.


El reparto cumple aceptablemente, con una Lorraine Gary que lleva su nuevo rol protagónico lo mejor que puede (sin que esto obviamente sea decir gran cosa a su favor), un Mario Van Peebles que por allí corretea y un Michael Caine que parece haberse colado dentro de la película, pero que qué diablos, es Michael Caine y su sola presencia siempre anima la función.

Sargent filma de manera correcta las escenas acuáticas (eso sí sin nada que aportar a lo ya visto en manos de Spielberg), pero se le va del todo la mano en la de los ataques con tanto movimiento de cámara arriba y abajo que terminamos sin ver apenas nada de lo que ocurre solo quizás sangre con más sangre (y demasiado roja por cierto). Además no sabemos si por homenaje o por falta de creatividad, esta cuarta parte decide cuasi copiar plano por plano la muerte del escualo del primer film... ¡con planos prestados inclusive¡ (¿se les acabaría ahí el presupuesto?).


Por tanto, en las escenas de acción o suspense, uno de los puntos fuertes de un film de este estilo, la cosa hace bastante aguas por no decir directamente que se va al fondo del mar. Quizás sea el argumento y los hechos que ocurren, lo más terrorífico y fantasmagórico del film. Es curioso ver como plantean acabar con la vida del hijo menor de Brody de una manera tan absurda y como arranque o detonante para los hechos que ocurren en el film (fantasmagórico es también ese retrato gigante del jefe Brody que vemos constante en la oficina de policía del inicio del film). Así, la película parece querer decir a todo el mundo que es una secuela oficial y no un engendro más de serie B nacido como hijo ilegal de la obra de Spielberg.

Pero, aunque oficialmente es una secuela oficial, también queda claro que es una tardía e innecesaria secuela (por no decir increíble teniendo en cuenta el semejante punto de partida del argumento, con un tiburón vengador... no comments) completamente fallida sin terminar de convencer desde el factor psicológico y poseer mucho menos suspense y acción que en las anteriores, y sin resultar para la quema pues al fin y al cabo se deja ver bien en una tarde lluviosa.
Así que como película a tener en cuenta es realmente prescindible, pero como secuela de Tiburón y más si tienes Netflix en casa, es de obligación ponerse la tetralogía al completo por orden cronológico, cerrando claro está con esta última entrega que al menos fue rodada en las aguas de Nasáu y ya solo eso se agradece y se disfruta. 


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