lunes, 26 de septiembre de 2016

Crítica Los Siete Magníficos (2016) | Chris Pratt, Denzel Washington y Ethan Hawke | Tráiler y Fotogramas

Puntuación: ***
Visual: ****
Narrativa: ***


El western es el género por excelencia. Aunque estamos en época de superhéroes, las películas del oeste nunca pasan de moda y año tras año hay un par de propuestas o revisitaciones que nos ayudan a pasar mejor nuestros ratos fílmicos. Una de las cintas más veces versionadas es sin duda el western de John Sturges, Los Siete Magníficos (ya remake de Los Sietes Samurais), quien recientemente ha recibido un homenaje en forma de títulos con Los Ocho Odiosos de Tarantino. Ahora ya no es un homenaje, es un reboot en toda regla con las caras de Denzel Washington y Chris Pratt en los roles de Yul Brynner y Steve McQueen respectivamente.


En esta ocasión, el grupo de pistoleros que protegen a un pueblo mexicano de un grupo de bandidos están interpretados por Chris Pratt, Denzel Washington y Ethan Hawke, Vincent D’Onofrio (Daredevil), Manuel Garcia-Rulfo (Cake), Martin Sensmeier (Salem) y  Byung-Hun Lee (Terminator: Génesis). La película aterrizó en las salas de cine el pasado 30 de septiembre y ya tenemos la crítica de la cinta dirigida por el genial al menos para nosotros, Antoine Fuqua.

“Estos chicos son pistoleros y cuando entran en una habitación te das cuenta de que están ahí”, cuenta el realizador sobre los protagonistas. “Son personas con las que quieres estar o que quieres que te protejan”, añade.

Esta nueva versión de Fuqua es un ‘remake’ del clásico de 1960 de John Sturges en el que actores como Steve McQueen o Yul Brynner formaban parte del grupo de hombres contratados para defender un pueblo mexicano asediado por bandidos. La película original se basó en Los siete samuráis de 1954 de Akira Kurosawa. La nueva cinta protagonizada por Pratt y Washington cuenta también en su reparto con Haley Bennet, Matt Bomer, Luke Grimes y Peter Sarsgaard como el villano.
Como vemos, hemos tenido Siete Samuaris, Siete Magníficos, Ocho Odiosos y hasta Siete Magníficos del espacio.

Como todos estarán esperando, la incógnita es saber si el director ha sabido mantener su habitual estilo de rodar la acción, en un género tan clásico como el western y siendo justos, podríamos decir que sólo hay dos grandes escenas de acción -aunque la última es el extenso y vigoroso clímax que te hace salir del cine con la sensación de que ‘Los siete magníficos’ ha acabado por todo lo alto- y pequeñas dosis dispersas a lo largo del relato, principalmente como complemento a la presentación de los siete magníficos del título. Por lo tanto, la respuesta es que sí ha sabido mantener o al menos adaptar su moderna forma de planificar la acción.

El objetivo primordial de la película es divertir intentando darle un toque moderno a la historia pero respetándola, no olvidemos que el original de Kurosawa trataba sobre la unión y el honor y como, una serie de personas con dudosa moral, son capaces de ofrecer lo mejor de sí ante una situación totalmente injusta. Por ello, el segundo acto quizá parezca demasiado pausado a los espectadores habituados al ritmo de hoy en día en los blockbusters, pero personalmente agradecemos esa relativa pausa que sirve para establecer mejor los lazos entre los siete protagonistas y para convencer al espectador de los esfuerzos realizados ante el terrible enemigo que les espera. Y por supuesto, ante ese enorme y total sacrificio que van a realizar.

Como era de esperar, los verdaderos protagonistas de la función son los magníficos, pero como ocurría en el film de Kurosawa y en el de Sturgess, no todos al completo y es que de nuevo se ceden las riendas a los 2 protagonistas principales (Denzel Washington y Chris Pratt). Se trata de un peaje necesario en aras de potenciar las posibilidades comerciales de la película, pues los productores se han gastado la friolera de 95 millones de un western, un género que no está precisamente de moda, y ellos son el gran gancho.
Eso sí y avisamos ya, quizás Denzel Washington sí esté al nivel de la entidad de Yul Brynner, pero, Pratt todavía está muy lejos de la Fuerza que Steve McQueen tenía ante la cámara.
Sin embargo hay más actores de renombre en el plantel y todos ellos aportan su granito de arena para que la diversión nunca decaiga.

A todo eso también ayuda el gran acabado técnico -no podíamos esperar tampoco otra cosa- y la consistencia narrativa que logra Fuqua -también ayuda tener un guion sin altibajos, claro está-, todo un experto en realzar propuestas de puro entretenimiento como la que nos ocupa.

En esta nueva versión, más adaptada al frenetismo que parece imperar en las nuevas generaciones, hay un sacrificio por mantener mucha acción y frases más o menos ligeras en pos de olvidar una historia sólida de venganza que solo planea como argumento superficial. La cinta por ello no deja de ser un western entretenido y bastante correcto que de nuevo gira en torno a la protección de un pueblo por parte de un grupo de forajidos en la que se apuesta fuerte por una batalla final donde los héroes pueden salir mal parados. Y que de nuevo, enfatiza la solidaridad, el sacrificio y el heroísmo, para recordarnos a todos que vivimos en una época de egolatría, egoísmo y insolidaridad superlativa.




Fotogramas by Cinematte